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12 Jul 2022 - 2:00 a. m.

“Diablo”, el narco oculto que fue socio del hermano del exmagistrado Ricaurte

Desde 2019, uniformados del Ejército tienen bajo la lupa a un peligroso narcotraficante que opera entre Bogotá, Cali y Armenia. Tuvo negocios con el hermano de Francisco Ricaurte, expresidente de la Corte Suprema que fue condenado por el cartel de la toga. Además, tendría conexiones con el Clan del Golfo y antiguos miembros de cartel del norte del Valle.
“Diablo”, el narco oculto que fue socio del hermano del exmagistrado Ricaurte
Foto: Leandro Rodríguez

En un informe clasificado de inteligencia del Ejército, rotulado como “Secreto”, está consignada parte de la carrera criminal de un peligroso narcotraficante que hasta el momento no ha sido tocado por la justicia colombiana. Se trata de alias Diablo, un capo a la sombra que está asentado en Calarcá (Quindío), desde donde ordena el envío de alijos de cocaína que se mueven entre Bogotá y Cali, pero de los que no se sabe su destino final. Fuentes de inteligencia militar señalan que estos reportes cayeron en saco roto desde 2019, año en el que empezaron a tener conocimiento de sus actividades, que estarían relacionadas con el Clan del Golfo y antiguos miembros del cartel del norte del Valle.

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Según el informe de inteligencia conocido por este diario, Diablo apareció en el radar de las autoridades luego de que se decomisara un cargamento de cocaína que iba encaletado en un vehículo de su propiedad. A partir de allí, inteligencia del Ejército empezó a recabar información sobre este oscuro personaje. Según esas pesquisas, el hombre tiene denuncias en la Fiscalía por homicidio, amenazas, hurto calificado y hasta por inasistencia alimentaria. Además, fuentes humanas señalaron que Diablo mantiene alianzas con peligrosos líderes del Clan del Golfo y sería testaferro de hombres del extinto cartel del norte del Valle: el extraditado a EE. UU. Gilberto Pavón Cortés y el asesinado capo Wílber Varela, alias Jabón.

Otro de los apartes del informe revela una conexión hasta ahora desconocida: “Las fuentes también indican que (Diablo) mantenía relación con Rafael de Jesús Ricaurte Gómez y José Toro Naranjo”. El primero de ellos es el hermano de Francisco Ricaurte, expresidente de la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Superior de la Judicatura, condenado en primera instancia por su participación en el cartel de la toga. El hermano del exmagistrado fue capturado en 2015 junto a su socio, Toro Naranjo, pues eran requeridos por una corte del Distrito Sur de Nueva York, que los acusó de ser parte de una red internacional de envío de cocaína que terminaba en las calles de esa ciudad.

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El informe de inteligencia del Ejército tiene otros datos sobre este capo. Por ejemplo, los lugares en donde se reúne para pactar negocios. Además de su casa en Calarcá, las fuentes afirman que tiene un chalet en Caicedonia (Valle del Cauca), en donde también realiza fiestas con menores de edad. Sin embargo, el lugar más importante para su estructura criminal sería un taller de carros en Calarcá, desde donde saldrían los cargamentos de cocaína, camuflados en camiones que transportan plátano hasta la capital del país. Según fuentes de inteligencia, los cargamentos ingresan a Corabastos, la principal central de abastos de Bogotá, y allí se pierde su rastro.

Aunque Diablo es conocido en Calarcá por ser “un hombre con el que nadie se mete”, el informe reseña que en 2019 sufrió un atentado que casi termina con su vida. “Recibió cinco disparos en diferentes partes del cuerpo, pero se recuperó satisfactoriamente en una clínica de Armenia”, dice la fuente. Además, indica que no se pudo establecer quién estuvo detrás de esta acción armada y que, desde entonces, permanece con varios hombres armados. “Aunque esto se reportó en su momento a la Policía y a la Fiscalía, no ha pasado nada con él. Como se indica en el informe, existen miembros de esas dos entidades que reciben dineros de Diablo”, agrega la fuente de inteligencia militar.

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El caso de Diablo se suma al de otros narcotraficantes que, durante los últimos años, han tenido al Quindío como “escampadero” de las autoridades. En mayo pasado, El Espectador reveló que al menos cinco narcotraficantes de alto perfil están o estuvieron instalados en el departamento. El comandante de la Octava Brigada, Pedro González, mencionó que “ni en el Quindío, ni en el Eje Cafetero hay grupos armados organizados. Es claro que es un corredor de movilidad hacia el interior y exterior del país, pero no podemos hablar de un escampadero”. Aun así, el informe de inteligencia sobre Diablo muestra lo contrario y, aunque desde 2019 la situación en el Quindío es de conocimiento interno de las autoridades, sigue sin existir una investigación concreta.

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