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7 Oct 2022 - 3:56 p. m.

Entregan cuerpo de José Milton Cañas, víctima de la masacre de Barrancabermeja

Dos décadas después de una de las masacres más siniestras registradas en Colombia, la Fiscalía entregó el cuerpo de José Milton Cañas, una de las 32 víctimas asesinadas y desaparecidas por paramilitares en Barrancabermeja, en 1998.
Ceremonia de entrega digna del cuerpo de José Milton Cañas, este 7 de octubre de 2022.
Ceremonia de entrega digna del cuerpo de José Milton Cañas, este 7 de octubre de 2022.
Foto: Unidad de Búsqueda

En Colombia, hay episodios de la guerra difíciles de contar por sus detalles atroces. ¿Cómo explicar que, el 16 de mayo de 1998, al menos 50 paramilitares tomaron por la fuerza, asesinaron y desaparecieron a un total de 32 inocentes del puerto petrolero de Barrancabermeja (Santander)? Tal síntesis es cierta y representa una de las tantas historias del conflicto armado que, por si fuera poco, cuenta con escasos avances judiciales y que, aparte, tiene a decenas de familiares esperando por hallar los cuerpos de sus seres amados.

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Después de 24 años, una luz de justicia llegó para la familia de José Milton Cañas, cuyos restos permanecieron incógnitos en el cementerio de Bucaramanga, al parecer por dos décadas. La Fiscalía realizó su entrega digna a través de una ceremonia en la sede Bucarica de la Universidad Industrial de Santander. Un avance para la familia de Cañas, que no significa en nada resolución del expediente, pues apenas es la víctima número 11 en ser identificada. ¿Y los demás? Ese seguirá siendo trabajo de la Fiscalía y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas.

José Milton Cañas fue uno de los hombres que, en mayo de 1998, acudió a un bazar popular, cuando paramilitares bajo el mando de alias Panadero y Camilo Morantes, de las Autodefensas de Santander y Sur de Cesar, incursionaron en la zona rural de Barranca. Los criminales, acompañados por decenas de colaboradores, raptaron cuanto ciudadano indefenso vieron, sin importar si estaban en bares, billares, vía pública o canchas de fútbol. Los acusaron de auxiliadores de guerrillas como las Farc, el Eln y el Epl. Se documentaron siete asesinatos y la desaparición de 25 personas, entre ellas Cañas.

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“Parte de los hombres armados se dirigió al Barrio 9 de abril, al sur de Barrancabermeja, donde bloquearon la carretera a la altura del acceso a la central termoeléctrica. Los habitantes del lugar se habrían refugiado al interior de un centro de recreación, el cual fue baleado con armas de corto y largo alcance. Los peticionarios señalan que dicho establecimiento se encuentra a escasos 150 metros de la Base Militar adscrita al Batallón Nueva Granada, que presta seguridad a la termoeléctrica”, se explica en un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que en 2003 aceptó el caso para estudio.

La última vez que hubo noticias sobre los cuerpos fue en 2012, cuando Medicina Legal identificó a tres de las víctimas y la Fiscalía las entregó a sus familiares en una ceremonia. Este 2022, la familia de Cañas fue alertada por el posible hallazgo de sus restos en el cementerio de Bucaramanga, sin embargo, en principio se negó a recibirlo. Explicaron que las autoridades habrían incurrido en irregularidades en las exhumaciones previas en lugares de la región. Y que la fosa común del cementerio estaba en pésimas condiciones y tenía antecedentes por un traslado de al menos 1.000 cuerpos hace dos décadas.

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En entrevista con El Espectador, el abogado Eduardo Carreño, del Cajar y representante de la familia Cañas, aseguró en agosto pasado: “Primero tienen que hacerse pruebas en Medicina Legal para verificar que, efectivamente, esos son los restos de la víctima. No podemos recibir cualquier cuerpo sobre unos procedimientos que, para nosotros, fueron irregulares”. Las muestras, al final, coincidieron con el cuerpo de Cañas y se planeó el encuentro con la familia con apoyo de la Fiscalía, la Unidad de Búsqueda y la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado (Andje).

Pero esta es una tragedia familia de mayores proporciones. El 11 de julio del 2000, sicarios en Barrancabermeja asesinaron a la señora Elizabeth Cañas Cano, quien fue testigo de la incursión paramilitar y quien, según registros de El Tiempo y de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, era la hermana de José Milton Cañas. Fue acribillada luego de rendir testimonio en tribunales de opinión en Colombia y Canadá.

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“Y no bastó con asesinar a Elizabeth, también lo hicieron con los otros dos testigos. El 13 de julio de 2000 fue asesinado Diego Gómez, quien era el dirigente del Sindicato de Trabajadores del Instituto de Seguros Sociales. Ocho días después, en el billar San Tropel ubicado en el barrio Tres Unidos, en Barrancabermeja, José Antonio Hernández quien era abogado, economista, dirigente sindical universitario, dirigente popular, miembro del Partido Comunista Colombiano PCC, y asesor jurídico de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos, fue asesinado”, agrega la Comisión.

El Estado ha respondido ante la CIDH que, durante el proceso, fueron vinculados el cabo segundo del Ejército, Rodrigo Pérez Pérez, y los civiles Álvaro Noriega, Graciliano Alarcón y Mario Jaimes, quienes estuvieron en prisión preventiva. Además, que en 2001 quedaron firmemente sancionados “diez servidores públicos”. En 2012, un juzgado de Bucaramanga condenó a 39 años de prisión al paramilitar alias Cuca, quien condujo el camión donde fueron conducidas algunas víctimas hacia su muerte. El exjefe de seguridad de Ecopetrol, José Eduardo González, está en juicio desde 2019.

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