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Tras las recientes denuncias de presunto acoso sexual en distintos medios de comunicación, la defensora del Pueblo, Iris Marín, se refirió a las complejidades de los casos y los obstáculos que tienen que atravesar las víctimas cuando deciden hablar. Según expuso, no son casos aislados y es necesario que los espacios laborales sean de crecimiento y no de miedo.
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Según expuso Marín a través de un documento, “el acoso sexual ocurre en instituciones, en empresas, en medios de comunicación, en universidades, en espacios comunitarios, y en lugares más cotidianos como el transporte público o el colegio, etc. Estamos frente a una violencia estructural, que no distingue sectores ni niveles de poder, y que requiere una respuesta estructural también”.
Aunque la defensora aplaudió a quienes deciden denunciar, dijo que “sin embargo; es más difícil enfrentarlo cuando quien ejerce el acoso sexual es una persona poderosa, ya sea porque tiene poder político, institucional o económico, porque goza de reconocimiento social o académico, o porque es reconocido como una personalidad”. Para la jefa de la entidad, “erradicar esta violencia implica transformar las condiciones que la permiten: romper el silencio, desmontar la impunidad, y garantizar que haya consecuencias”.
Asimismo, Marín entregó datos sobre cosas de acoso. Según expuso, el informe “Violencia de género en contra las mujeres periodistas en Colombia”, publicado a finales de 2020 por la campaña No Es Hora De Callar y el Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes, “6 de cada 10 mujeres periodistas han vivido violencia de género en sus espacios laborales. Casi 8 de cada 10 conocen casos de violencia contra colegas. Y en la mayoría de estos, los agresores son personas con poder dentro de los mismos entornos laborales”.
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En su documento, la defensora Marín aseguró que “esto no es marginal. Es estructural. El acoso sexual no sólo se sostiene por quienes lo ejercen, sino también por el silencio, la impunidad y la normalización”. De igual manera, explicó que hay distintos niveles de responsabilidad en el acoso sexual. “Los responsables directos son quienes acosan. Pero también hay responsabilidades institucionales y colectivas: De las entidades que no investigan. De las organizaciones, entidades, instituciones que encubren o minimizan. De los entornos laborales que priorizan reputaciones por encima de la protección de las mujeres. Y de una sociedad que ha aprendido a normalizar estas prácticas”.
Según explicó la funcionaria, “las mujeres no denuncian cuando los hechos ocurren. Las mujeres denuncian cuando pueden. Porque denunciar implica riesgos. Implica miedo a represalias, a perder el trabajo, muchas no denuncian por desconfianza en los mecanismos existentes o por temor a las consecuencias”. Agregó que las mujeres víctimas de acoso solo “denuncian cuando encuentran condiciones mínimas de seguridad no solo física sino emocional. Cuando sienten que pueden ser escuchadas. Cuando el costo de hablar no es más alto que el de guardar silencio. Y generar esos espacios seguros no es tan sencillo”.
La defensora del Pueblo también cuestionó a quienes, al escuchar las denuncias preguntan “¿por qué no hablaron antes?“. Marín explicó que esa ”no es una pregunta inocente", sino “una forma de deslegitimar a las víctimas y de sostener el silencio que permite que estas violencias continúen”.
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Por otra parte, hizo un reconocimiento a los avances que se han hecho para reducir estas violencias desde la Corte Constitucional, que cuenta con una política de equidad de género y un protocolo de acoso laboral, “construidos de manera participativa, y que se han venido implementando con campañas de prevención y manejo adecuado de estas situaciones”, según dijo. Asimismo, sostuvo que “es un avance los comunicados de Caracol Noticias donde hace un reconocimiento a las denuncias, y referencia a la aplicación de un protocolo interno para el manejo de estas situaciones. Esos son avances relevantes y necesarios, pero insuficientes”.
En su comunicado, la defensora dijo que “hoy el desafío es que ese compromiso se traduzca en acciones concretas: Investigaciones diligentes y oportunas. Procesos que no revictimicen. Decisiones que garanticen verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Que las víctimas puedan encontrar en la administración de justicia un espacio de confianza, y no otro escenario de vulneración de derechos”.
De igual manera, Marín sostuvo que el país está “presenciando cómo el silencio que protegió el abuso de poder y el acoso se está desplomando”. Dijo que su trabajo como defensora del Pueblo y como mujer reconoce que “el trabajo debe ser un espacio de realización y no un territorio de miedo en el que las mujeres tengamos que sacrificar la dignidad para sostener a estabilidad económica o una vocación profesional”. Dentro de lo manifestado por ella, está que “las denuncias están demostrando como el acoso en entornos de poder se usa para silenciar y para que el acosador se respalde por su posición y prestigio, lo cual es antiético. Por eso, la cultura del ‘secreto a voces’ tiene que terminar, porque el silencio también es una forma de complicidad, mirar para otro lado y hacer que nada pasa es lo que ha permitido que estas acciones se perpetúen en nuestra sociedad”.
Marín agregó que “la Defensoría del Pueblo está atenta para que las denuncias no sean en vano, el silencio ya no es un refugio para los acosadores y las palabras de las víctimas serán escuchadas, el respeto debe ser la norma para tener un lugar digno donde trabajar”. Manifestó que desde la entidad cuentan con un Mecanismo de denuncia de acoso sexual en contextos de poder, “donde realizamos un acompañamiento a víctimas de acoso sexual en contextos donde los agresores ejercen influencia política, social, económica, espiritual o mediática, lo que limita o restringe su acceso a la justicia y las expone a mayores niveles de estigmatización y revictimización”.
La funcionaria concluyó que “necesitamos una posición clara de no tolerancia. En todos los espacios. Sin excepciones. Porque una sociedad que tolera el acoso sexual es una sociedad que limita la libertad de las mujeres y ninguna mujer debería tener que elegir entre su dignidad y su silencio. Cambiar eso no es solo urgente. Es inaplazable”.
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