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22 Sep 2022 - 2:00 a. m.

El hermoso árbol chino que no tiene permiso para florecer en Colombia

El Consejo de Estado ordenó que el árbol de ‘Paulownia tomentosa’ no sea sembrado de nuevo en el país, hasta que se realicen estudios rigurosos que determinen sus efectos como posible especie invasora. Un municipio de Boyacá quiso crear todo un paisaje con sus bellas flores.

Jhoan Sebastian Cote

Periodista Judicial

jcote@elespectador.com / @SebasCote95

Avenue of purple flowering paulownia trees in the country with solitary cyclist
Avenue of purple flowering paulownia trees in the country with solitary cyclist
Foto: Getty Images/iStockphoto - Chris Gordon

En Colombia hay grandes paisajes cuya belleza es importada. Tal es el caso de los bosques de eucalipto, presentes en miles de hectáreas y cuyo origen data de negocios, en el siglo XIX, con mercados en España y Australia. Así como esos árboles, autoridades han identificado otras especies invasoras. Es decir, flora que llegó a nuestro suelo y terminó desplazando la naturaleza nativa del país. Ese podría ser el caso de la bella Paulownia tomentosa: un árbol chino de flores violetas presente en al menos 10 departamentos. A la fecha, ninguna autoridad ha despejado las dudas sobre su posible peligrosidad. Por tanto, el Consejo de Estado anunció que hasta nueva orden queda prohibida su siembra y comercialización.

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Luego de analizar una acción popular impulsada por la Procuraduría, el alto tribunal falló en segunda instancia, cerrándole la puerta a la Paulownia en Colombia. El fallo frena su plantación hasta que exista certeza sobre su sostenibilidad. La sentencia ordena, entre otras cosas, que el Ministerio de Ambiente deberá controlar la comercialización de la planta hasta que se determinen científicamente los impactos a la biodiversidad. Por ahora, se sabe que el Instituto Colombiano Agrario (ICA) permitió su importación en 2011, que hay oferta en el mercado y que podría desplazar especies nativas y eliminar paisajes, dado que en Colombia no tiene enemigos naturales.

El caso comenzó con la alerta de la bióloga Angélica Hernández. En 2018 denunció que el municipio de Nobsa (Boyacá) había entregado hasta 1.000 plantas a propietarios de títulos mineros. Para compensar los impactos de la exploración y explotación, se entregó flora con el potencial de crear todo un bosque de ensueño. Según el testimonio del profesor de la Universidad Nacional Édgar Linares, “muchos investigadores han encontrado que, es tan agresiva, que se calcula que un árbol puede llegar a producir en un año 20 millones de semillas, que vuelan si se las lleva el viento”. Y que en Colombia las plantas de clima templado crecen más rápido, al vivir en una “eterna primavera”.

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Entre las pruebas valoradas está el análisis de riesgo del Instituto Alexander Von Humboldt de 2017, el cual determinó que la Paulownia es una especie invasora de alto riesgo. Luego, en 2021, la misma organización señaló: información existente para Colombia e incluso para países tropicales, es escasa para determinar si presenta alto potencial de invasión en algunas o todas las áreas de introducción del país”. Asimismo, el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi) señaló que no era recomendable para Colombia y que se necesitan estudios que permitan evaluar más de una generación y, así, determinar su potencial reproductivo e invasor.

Por otro lado, se opusieron a la acción popular el ICA, el Ministerio de Ambiente y el de Agricultura. Incluso, un puñado de cultivadores de Paulownia y la Asociación de Cultivadores Agroambientales de Santander. Este último gremio señaló que “la especie Paulownia híbrida no genera los efectos nocivos propios de la especie invasora”. Incluso, el municipio de Nobsa llevó como testigo al profesor e ingeniero agrónomo Juan Carlos Osorio, quien señaló que no descarta su utilización para la recuperación de suelos afectados por ganadería extensiva. Por más de tres años la cultivó y aseguró que el único problema hallado fue la aparición de un hongo rojo.

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“Lo único que le he visto son bondades a la planta, la he sembrado asociada a cultivos de frijol y cultivos de caña. La he sembrado asociada a otros forestales, la hemos tenido con ganado y hasta ahora no le veo ningún problema. La hoja es rica en proteína, más o menos entre el 25 % y el 30 % de proteína, o sea es un alimento para el ganado, para los ovejos o las cabras. La madera es bien resistente, tiene una baja combustión en pruebas y mediciones que hemos hecho. Y se asocia bien con las abejas, para mí es un buen indicador ambiental”, explicó el testigo Osorio.

La Corporación Autónoma de Boyacá señaló que, al final, de las 1.000 plantas que compró el municipio de Nobsa, solo el 20 por ciento echó raíces. El Consejo de Estado le ordenó, así como al ICA y a otras corporaciones autónomas regionales, elaborar un informe general que permita conocer con claridad la ubicación de los árboles. Tendrán cuatro meses para ello. Por su parte, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) debe encargarse de que no entren más especies, subespecies o híbridos al país. Además, el Ministerio de Ambiente tendrá la responsabilidad de gestionar un proyecto de investigación nacional para conocer si el árbol afecta de forma no mitigable el entorno natural y si los métodos de siembra son controlables.

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“Que una planta esté catalogada como ‘invasora’, no significa per se que inmediatamente deba ser prohibida. Esta categoría enciende una alarma temprana que acarrea la evaluación de sus impactos reales. Varias especies arbóreas invasoras, como lo son la Paulownia tomentosa, el eucalipto o la palma africana, hacen parte de nuestra industria forestal y, sin embargo, no han sido prohibidas de forma definitiva”, concluyó el alto tribunal. Mientras se conoce a profundidad el impacto, su plantación quedará congelada. La presencia de la Paulownia, aunque parezca salida de un cuento, podría desequilibrar ecosistemas que tardaron milenios en arraigarse.

Jhoan Sebastian Cote

Comunicador social con énfasis en periodismo y producción radiofónica de la Pontificia Universidad Javeriana. Formación como periodista judicial, con habilidades en cultura, deportes e historia. Creador de pódcast, periodismo narrativo y actualidad noticiosa.@SebasCote95jcote@elespectador.com
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