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Perros rescatistas del 11-S: por qué se deprimieron y el engaño que los salvó

En medio de la tragedia, la carpa veterinaria diseñada para atender el estado emocional de los perros, terminó convirtiéndose en el único lugar donde los rescatistas lograron desahogar su propio trauma.

Mike Scott rescatista de California y su perro Billy en la busqueda de sobrevivientes luego del atentado del 11-S.

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Hace 25 años, tras el colapso de las Torres Gemelas por los ataques del 11 de septiembre, Nueva York presenció el mayor despliegue de perros de rescate registrado hasta ese momento. Cerca de 300 canes entrenados llegaron a la Zona Cero para trabajar en turnos de hasta catorce horas con el objetivo de encontrar supervivientes. Sin embargo, en cuestión de días, estos comenzaron a mostrar síntomas inesperados para los veterinarios del lugar: tristeza, apatía y rechazo a la comida.

Por Mariana Álvarez Barrero

Periodista de la Universidad del Rosario. Escribo de libros, turismo, música y animales. malvarez@elespectador.com

 

Comentarios
  • Manuel(66071)13 de septiembre de 2026 – 10:01
    Ahora comprendo por qué las pelotas de su DIVINA GRACIA que llevó a los damnificados del terremoto tenían un ALTÍSIMO PAPEL PARA RESOLVER EL ESTADO EMOCIONAL DEL LOS QUE QUEDARON SIN CASA, ESCUELA O MARIDO.

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