
En la década de 1970, Artesanías de Colombia ya promovía colaboraciones entre diseñadores y artesanos con miras al exterior. En 1977, su programa de moda incluía presentaciones y contactos comerciales con apoyo de Proexpo. La apuesta tuvo otro momento con Identidad Colombia, que en 2004 llevó a la Semana de la Moda de Milán a diseñadores en asocio con artesanos de distintas regiones del país. Había expectativas de venta y de proyección internacional. El desafío era convertir esas presentaciones en una presencia sostenida.
Aun con esos apoyos, la trayectoria internacional de los diseñadores colombianos ha dependido enormemente de su capacidad individual para trazarla: contactos, prensa, agentes comerciales y capital para producir muestras, viajar y sostener temporadas. Sin embargo, hoy estamos ante un fenómeno que vale la pena observar. En 2026 confluyen circuitos colectivos, “showrooms”, tiendas temporales y permanentes, participaciones en ferias y programas de internacionalización que llevan al exterior a decenas de marcas colombianas. Ya no se trata únicamente de que Johanna Ortiz, Silvia Tcherassi o una figura consolidada aparezcan individualmente en el extranjero.
Entre los agentes que impulsan este movimiento están Inexmoda, con Colombiamoda Selection y su alianza con The Canvas; la Cámara de Comercio de Bogotá, con Puente Internacional; Makeno, que colabora con WHITE Milano, y Malva. Sus estrategias combinan selección de marcas, capacitación exportadora, exhibición, contactos con compradores, pasarelas y distribución. Madrid, además, empieza a funcionar de manera más concreta como plataforma europea para marcas latinoamericanas. La apertura que Malva anuncia allí para octubre apunta en esa dirección. Y en ese espacio las marcas colombianas juegan duro.
Lea también: Nueva York, París y Dubái: las ciudades en las que desfilarán 17 marcas bogotanas
La Cámara de Comercio de Bogotá, por ejemplo, explica que su objetivo es preparar a las empresas para vender. El trabajo empieza antes del viaje, con estructuración de costos de exportación, preparación de catálogos, adaptación de colecciones y agendas con compradores. Inexmoda, por su parte, presenta Colombiamoda Selection como una plataforma internacional para llevar marcas latinoamericanas, con fuerte presencia colombiana, a mercados estratégicos mediante “showrooms”, tiendas temporales y encuentros con compradores y consumidores. La apuesta consiste en explorar mercados, conectar las marcas con actores de la industria y generar oportunidades comerciales. Ambas entidades buscan convertir la presencia exterior en relaciones de mercado, lo que exige algo más que conseguir visibilidad mediática.
Por años la internacionalización de la moda colombiana se percibía a través de la conquista de vitrinas como Bergdorf Goodman o Saks Fifth Avenue, en mercados de lujo altamente competidos. Hoy esa idea también parece dar un giro interesante. Ya no se trata únicamente de conquistar al comprador de las grandes tiendas. En esta apertura veo también espacio para otras formas de entender el lujo, donde compradores y consumidores más afinados, atentos a cómo y dónde se produce lo que compran, encuentren propuestas de interés en sistemas productivos como los latinoamericanos. Los diseñadores colombianos empiezan a reconocer esa diversidad de mercados. Desde la pequeña boutique de Dubái, Tokio o Milán hasta tiendas especializadas en moda latinoamericana y colombiana, como Malva o Makeno, hay oportunidades de alto valor.
Lea: Ropa de los 80: ¿cómo se vestían en Colombia en esa época?
Por otra parte, la aspiración de figurar en los calendarios oficiales de París, Londres, Milán y Nueva York empieza a convivir con otras formas de participación. Agua by Agua Bendita estuvo efectivamente en el calendario oficial de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. En Nueva York, varias marcas apoyadas por la Cámara de Comercio de Bogotá llegaron a través de Fashion Designers of Latin America, durante la Semana de la Moda. Eso no equivale automáticamente a formar parte del calendario oficial de la CFDA, el Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos. Del mismo modo, participar en un “showroom” durante la Semana de la Moda de París no supone integrar el calendario oficial de desfiles de la Federación de la Alta Costura y de la Moda. Estas diferencias no menoscaban por sí mismas una estrategia comercial: esas vías pueden ser pertinentes si conectan las marcas con su mercado de interés.
Así, tal parece que la moda colombiana empieza a contar con un ecosistema más amplio para su internacionalización. Pero hay que ser cautelosos en la celebración, porque más eventos no garantizan penetración comercial. ¿Estamos presenciando la construcción de una red estable de distribución internacional para las marcas colombianas o simplemente una extraordinaria proliferación de vitrinas? Lo que muchos esperamos de este impulso comercial es que la moda y el diseño colombiano consoliden su presencia en el mundo.
*Investigador de la moda y el vestir de la Universidad Pontificia Bolivariana, en Medellín, Colombia.
👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre moda? Te invitamos a verlas en El Espectador.