Nacido el 17 de julio de 1966 en Naranjo de Chila, Michoacán, Oseguera creció en una familia de escasos recursos dedicada al cultivo de aguacate. Su contacto con el mundo de las drogas comenzó a los 14 años, vigilando plantaciones de marihuana, antes de emigrar ilegalmente a los Estados Unidos en la década de 1980.
Su estancia en California fue determinante para su futuro criminal. Fue arrestado en varias ocasiones por tráfico de heroína y posesión de armas de fuego, lo que le permitió establecer contactos en el sistema penitenciario estadounidense y entender la dinámica de consumo en el mercado más lucrativo del mundo. Tras ser deportado a México a principios de los años 90, se integró a la policía municipal en Cabo Corrientes, Jalisco, una posición que utilizó para fortalecer sus nexos con el Cartel del Milenio, entonces un brazo operativo del Cartel de Sinaloa.
La muerte de Ignacio “Nacho” Coronel en 2010 y la subsecuente fractura del Cartel del Milenio, proporcionaron a Oseguera la oportunidad de fundar el Jalisco Nueva Generación. Bajo su mando, la organización adoptó una retórica de “justicieros” a través del grupo “Los Mata Zetas”, presentándose como una fuerza de defensa contra las extorsiones del Cartel de Los Zetas, pero rápidamente mutaron hacia una de las estructuras más depredadoras y violentas, caracterizada por la diversificación de sus delitos, incluyendo el secuestro, la extorsión y el robo de hidrocarburos.
El arquitecto de una organización paramilitar
A diferencia de otros capos que buscaban la invisibilidad o el estatus de “benefactores sociales”, ‘El Mencho’ construyó su poder sobre la base de la intimidación directa y el despliegue de fuerza militarizada. Bajo su liderazgo, el Cartel Jalisco Nueva Generación no solo se convirtió en el principal exportador de drogas sintéticas, sino que también desarrolló una capacidad de combate que desafió frontalmente al Estado mexicano.
Eventos como el derribo de un helicóptero Cougar del Ejército mexicano en mayo de 2015 con un lanzacohetes RPG y el atentado en junio de 2020 contra Omar García Harfuch, entonces jefe de la policía de la Ciudad de México, en plena avenida Paseo de la Reforma, son testimonios del nivel de audacia y recursos que Oseguera Cervantes puso a disposición de su organización.
Estas acciones llevaron a que el gobierno de Estados Unidos designara al cartel como una de las cinco organizaciones criminales transnacionales más peligrosas del planeta, comparable en su estructura y letalidad a grupos insurgentes o terroristas.
La estructura financiera: un imperio de USD 50.000 millones
La letalidad del Cartel Jalisco Nueva Generación no se explica sin su solidez económica. Investigaciones de la DEA y del Departamento del Tesoro de Estados Unidos han estimado que los activos de la organización bajo el mando de Oseguera Cervantes superan los USD 50.000 millones de dólares. Esta riqueza no proviene únicamente del tráfico de drogas, sino de una gestión empresarial que integró el control de puertos estratégicos, el lavado de dinero a través de empresas legítimas y la explotación de recursos naturales.
El control de los puertos de Manzanillo, Colima, y Lázaro Cárdenas, Michoacán, permitió al cartel monopolizar la recepción de precursores químicos provenientes de China e India, esenciales para la producción masiva de metanfetaminas y fentanilo. Esta ventaja logística transformó al cartel en el principal proveedor de opioides sintéticos hacia Estados Unidos.
La sofisticación financiera de la organización fue liderada por “Los Cuinis”, el brazo financiero encabezado por los hermanos González Valencia, familia de la esposa de Oseguera, Rosalinda González. A través de esta alianza, el grupo pudo infiltrar el sector inmobiliario, turístico y comercial, lavando cantidades masivas de dinero que posteriormente financiaron la compra de armamento de grado militar en el mercado negro internacional.
El fentanilo y la crisis de seguridad hemisférica
La transición del cartel hacia la producción de fentanilo bajo la dirección de “El Mencho” alteró profundamente la relación de seguridad entre México y Estados Unidos. La DEA identificó a Oseguera Cervantes como el principal facilitador de una crisis de salud pública que cobra más de 100.000 vidas anuales en territorio estadounidense debido a sobredosis.
Esta amenaza llevó a un endurecimiento de la postura de Washington, que en diciembre de 2024 incrementó la recompensa por su captura de 10 a 15 millones de dólares, situándolo como el fugitivo más buscado del mundo tras la detención de Ismael ‘El Mayo’ Zambada en julio de 2024.
La muerte de ‘El Mencho’ ocurre precisamente cuando el gobierno de Estados Unidos designó al cartel como una organización terrorista extranjera, una etiqueta que permite el uso de herramientas legales y de inteligencia más agresivas.
El impacto de su caída en el flujo de fentanilo es incierto; si bien la estructura de mando se ha visto sacudida, las laboratorios y las rutas de precursores suelen operar con una autonomía que podría sobrevivir a la desaparición del líder fundador.
El vacío de poder que deja la muerte de “El Mencho”
A diferencia de otras estructuras criminales que han transitado hacia liderazgos compartidos o “juntas de gobierno”, el Cartel Jalisco Nueva Generación se caracterizó por un mando vertical y personalista centrado en la figura de su fundador bajo un esquema de franquicias criminales. No hay que descartar que la pérdida de este eje central podría desatar una guerra interna de dimensiones catastróficas o una fragmentación en “células autónomas” regionales.
El escenario sucesorio se ve complicado por el hecho de que el núcleo familiar de Oseguera ha sido sistemáticamente desarticulado por las autoridades. Su hijo, Rubén Oseguera González (“El Menchito”), se encuentra cumpliendo condena en Estados Unidos, eliminando al heredero natural de la línea de mando. Otros familiares clave, como su hermano Antonio Oseguera (“Tony Montana”) y su cuñado Abigael González Valencia, también permanecen bajo custodia, dejando el control de la organización en manos de mandos operativos con perfiles marcadamente más violentos.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.
El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.
Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!
📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com