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“Un voto por familia”: la propuesta que amenaza el sufragio femenino en EE. UU.

Una idea que parecía imposible vuelve a la conversación política estadounidense: sectores conservadores plantean limitar el voto de las mujeres y que cada hogar tenga una sola representación electoral.

Laura Henao Arévalo

04 de agosto de 2026 - 11:00 a. m.
Las mujeres protagonizaron uno de los movimientos de reforma social más extensos de la historia de EE. UU.
Foto: Agencia AFP
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“Una familia, un voto”: una idea que hasta hace pocos años parecía impensable vuelve al centro del debate político en Estados Unidos. La propuesta busca eliminar el sufragio femenino y limitar el derecho al voto de las mujeres casadas, otorgando la representación electoral del hogar a una sola persona.

Líderes religiosos, políticos cercanos al movimiento MAGA de Donald Trump, creadores de contenido de extrema derecha y activistas, tanto hombres como mujeres, han impulsado la idea de eliminar el sufragio femenino. Sus argumentos sostienen que el voto de las mujeres no es necesario y que, por el contrario, habría causado perjuicios al país.

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El teólogo y pastor Doug Wilson, cercano al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lidera una de las congregaciones cristianas conservadoras más influyentes del país. Desde su iglesia, ha expresado de forma directa e indirecta su respaldo a la idea de que dentro de un núcleo familiar debería existir un solo voto. Según Wilson, el sufragio femenino contribuyó a “impulsar la individualidad”, un “cáncer del individualismo” que, en su opinión, fue introducido por la enmienda que otorgó a las mujeres el derecho al voto. Sus declaraciones se suman a un debate más amplio que ha llevado a algunos sectores conservadores a cuestionar uno de los principales avances en materia de derechos políticos de las mujeres en Estados Unidos: la Decimonovena Enmienda.

Esta enmienda, aprobada en 1920, garantiza el derecho al voto de las mujeres y ahora vuelve a estar en el centro de la discusión pública. Aunque existen sectores que buscan revertirla o limitar su alcance, modificarla requeriría el respaldo de dos tercios del Congreso y tres cuartas partes de los estados, un escenario que los expertos consideran poco probable.

Sin embargo, Estados Unidos parece desafiar las probabilidades. Algo similar ocurrió en 2022, cuando la Corte Suprema anuló las protecciones federales al derecho al aborto establecidas por el fallo Roe v. Wade, que durante casi cinco décadas garantizó el acceso al aborto legal en todo el país. Tras esa decisión, cada estado quedó con la potestad de restringir o prohibir el procedimiento según sus propias leyes.

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Según recogió El País, el profesor Matthew Avery Sutton, autor de Chosen Land, una obra que busca reconstruir la historia del cristianismo en Estados Unidos, cuestionó el liderazgo y el discurso de Wilson. Sutton afirmó que el pastor “disfruta provocar” y ganar notoriedad con declaraciones polémicas, a las que calificó de “escandalosas y llenas de odio”. También señaló que, aunque muchos habitantes de Idaho no identifican en él valores asociados con Jesucristo, su figura sí ha ganado respaldo entre sectores nacionalistas blancos de la región.

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A pesar de la influencia de Wilson, no es la única figura que ha impulsado este tipo de discursos. Este fenómeno no nació en internet, pero sí encontró en algunos espacios digitales un terreno para expandirse y radicalizarse. Se trata de la llamada “manosfera”, una red de comunidades en línea donde hombres —e incluso algunas mujeres— promueven movimientos masculinistas que sostienen que los hombres son quienes sufren una supuesta opresión del sistema. Estos grupos buscan “recuperar” lo que consideran valores tradicionales de género, como la figura del hombre proveedor y la mujer dedicada al hogar.

Entre los rostros más visibles asociados a estos espacios se encuentran figuras como el streamer Sneako, el influencer Andrew Tate —quien se ha presentado a sí mismo como un “proxeneta” y ha sido señalado por promover discursos misóginos—, y Nick Fuentes, líder de un sector extremista de jóvenes de la Generación Z con mensajes antisemitas y contra las mujeres.

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Por otro lado, ha generado especial atención que algunas mujeres también se hayan sumado a este debate y defiendan estas ideas. Aunque no todas lo atribuyen directamente a su influencia, una de las figuras que ha cobrado relevancia en este discurso es Erika Kirk, viuda del activista conservador Charlie Kirk, quien asumió el liderazgo de su organización Turning Point USA, conocida por realizar conversatorios y giras en universidades estadounidenses para promover el cristianismo y las posturas políticas de derecha entre jóvenes.

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Desde que Erika Kirk tomó la dirección, parte del discurso de la organización se ha centrado en el llamado “rol de las mujeres”, defendiendo una visión tradicional en la que su principal función estaría vinculada al cuidado del hogar y la maternidad. Algunas asistentes a su última conferencia dijeron a medios estadounidenses que no tendrían inconvenientes en ceder su voto a sus esposos, al considerar que confían en su criterio y que no ven necesario ejercer ese derecho de manera independiente.

En declaraciones a la cadena canadiense CBC, Alexus DeGraaf explicó su postura desde una visión religiosa y matrimonial: “Mi perspectiva como mujer cristiana es que mi esposo y yo somos una sola carne. Voto de la misma manera que él, así que honestamente estaría bien con renunciar a mi derecho al voto, porque sé que él me representaría bien”.

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El debate también ocurre en un contexto donde las mujeres suelen inclinarse más hacia posiciones progresistas. En Estados Unidos, las mujeres han respaldado mayoritariamente a candidatos demócratas en las últimas elecciones presidenciales; en 2024, una mayoría de ellas votó por Kamala Harris, mientras que los hombres favorecieron a Donald Trump.

Esta brecha de género ha sido señalada por algunos sectores conservadores como una de las razones para cuestionar el sufragio femenino, al considerar —sin evidencia que lo sustente— que su voto representa una amenaza para sus valores políticos.

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Las últimas elecciones en Estados Unidos dieron paso a una administración con una agenda conservadora que ha impulsado cambios profundos en el debate político del país. En este nuevo escenario, propuestas que durante años fueron consideradas impensables, como restringir el derecho al voto de las mujeres, han comenzado a aparecer en la conversación pública.

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Según explicó El País, este fenómeno puede entenderse a través del concepto de la “ventana de Overton”, utilizado por politólogos para describir cómo ciertas ideas que inicialmente parecen radicales pueden volverse aceptables con el tiempo cuando el discurso público se desplaza hacia posiciones cada vez más extremas.

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Por Laura Henao Arévalo

Periodista de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente integra la sección internacional, donde cubre y analiza conflictos globales con un enfoque en género y derechos humanos.@lauraaahenaolhenao@elespectador.com
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