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23 Sep 2022 - 6:26 p. m.

¿Girará Italia a la extrema derecha? Las claves de las elecciones del domingo

La probable victoria en las elecciones legislativas del domingo en Italia de la ultraderechista Giorgia Meloni preocupa a los mercados y a la Unión Europea.
La "reina" Giorgia Meloni, única mujer entre los protagonistas electorales en Italia, es la gran favorita para ganar los comicios del próximo 25 de septiembre.
La "reina" Giorgia Meloni, única mujer entre los protagonistas electorales en Italia, es la gran favorita para ganar los comicios del próximo 25 de septiembre.
Foto: EFE - FABIO CIMAGLIA

Más de 50 millones de italianos han sido convocados a las urnas el domingo para unas elecciones legislativas anticipadas y marcadas por temas claves como la economía, la guerra en Ucrania y el futuro de los jóvenes.

¿Quién es la favorita para ganar las elecciones?

La ultraderechista Giorgia Meloni es la clara favorita. Su posible victoria preocupa a los mercados y a la Unión Europea, que temen su discurso euroescéptico y que se dispare la enorme deuda pública del país.

Pese a que ha manifestado su deseo de romper con un pasado engorroso y de enterrar su sueño de ver a Italia salir de la Unión Europea, las preocupaciones sobre esta admiradora de Benito Mussolini persisten, sobre todo porque acaba de reiterar su apoyo al régimen húngaro liderado por el ultranacionalista Viktor Orban.

“No conozco un soberanista que no sea antieuropeísta. Así que lo que digan hoy en día no tiene importancia”, aseguró a principios de septiembre el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, en una entrevista al diario La Repubblica.

Giorgia Meloni sostiene ahora que es favorable a la Unión Europea y cambió el tono agresivo contra la institución durante los mitines electorales.

“Se acabó la fiesta”, lanzó a mediados de septiembre en Milán, al advertir que si triunfa “defenderá los intereses nacionales” contra las directivas de Bruselas, tal “como los demás lo hacen”.

‘La Meloni’, como la llaman en Italia, de 45 años, se presenta aliada con la formación conservadora Forza Italia (FI), del anciano magnate Silvio Berlusconi, y la Liga anti inmigración de Matteo Salvini, conocido por su política de mano dura contra los barcos humanitarios que rescatan migrantes en el Mediterráneo.

Los tres líderes, que aparecieron juntos por primera y última vez en esta campaña, se turnaron para arengar a sus decenas de miles de seguidores reunidos.

Berlusconi visiblemente disminuido, habló primero: “Italia no quiere ser gobernada por la izquierda”, afirmó el octogenario, denunciando la “opresión fiscal” y la “invasión incontrolada” de inmigrantes.

Según los sondeos, la coalición de derecha y extrema derecha podría obtener entre el 45 % y el 55 % de los escaños en el parlamento. Para muchos observadores la tasa de participación alcanzará un porcentaje histórico bajo, por debajo del 70 %.

Italia: un gigante industrial con pies de barro

Italia, país que no cuenta con un salario mínimo, es según la OCDE el único país europeo donde los salarios se han reducido entre 1990 y 2020 (-2,9 %), debido a la falta de crecimiento y de productividad.

La tasa de empleo de mujeres es sólo del 55,4 %, frente al 69 % de media en la zona euro (74,6 en Alemania y 70 % en Francia). El país aún sufre la brecha entre el norte, rico industrializado con un tejido de exitosas pequeñas y medianas empresas, y el sur, pobre, con jóvenes que emigran.

La tasa de desempleo en Italia es del 7,9 %, significativamente superior a la de la zona euro, que se situaba en julio al 6,6 %. Italia se está desmoronando bajo una colosal deuda pública de más de 2.700 millones de euros (casi la misma cifra en dólares), alrededor del 150 % del PIB, la proporción más alta en la zona euro detrás de Grecia.

En el sur del país, la pobreza es un asunto clave en estas elecciones. El comedor para pobres de Salerno, en el sur de Italia, sirve 140 comidas calientes todos los días, y con los precios altos y la pobreza que se apoderan del sur de Italia, casi no alcanza para todos.

Si se cumple la promesa de abolir uno de los programas de ayuda a los pobres, hecha por la líder ultraderechista Giorgia Meloni, cuyo partido figura entre los favoritos en las elecciones legislativas del domingo, la situación puede empeorar.

“Una avalancha de gente se presentará aquí”, advierte Mario Conte, mientras reparte comida no lejos del paseo marítimo bordeado de palmeras de Salerno, al sur de Nápoles.

Al igual que sus vecinos europeos, la tercera economía de la zona euro se enfrenta a una caída drástica del poder adquisitivo, pero las regiones del sur, con una pobreza crónica y mucho desempleo, son las más afectadas.

“Tengo una pensión muy baja, pago alquiler y la factura de la luz. No me queda nada para comer, esa es mi situación”, resume Antonio Mela, de 60 años, un ex barista que vive con su hermano con una pensión de 500 euros.

El costo de la energía es la mayor preocupación, ya que el país depende del gas ruso, particularmente la región de Campania, con capital Nápoles, donde los costos de los servicios han aumentado.

A la sombra de Rusia y Putin

Italia, que forma parte de la OTAN desde su fundación en 1949, alberga varias bases militares de la organización en su territorio, en particular en Nápoles, Sigonella (Sicilia) y Aviano (norte).

Históricamente ha mantenido buenas relaciones con Rusia, aunque condenó con firmeza a inicios de año la invasión rusa de Ucrania y bajo el liderazgo del primer ministro saliente Mario Draghi decidió enviar armas a Ucrania, una medida que divide en dos y por igual a los italianos.

Dos veteranos de la política italiana, el ultraderechista Matteo Salvini y el magnate conservador Silvio Berlusconi, de la coalición favorita según los sondeos, son conocidos por sus estrechos lazos con Vladimir Putin. Por ello, las sanciones a Rusia figura entre los temas que dividen a esa coalición.

Berlusconi, de hecho, dijo que Putin fue “empujado” a invadir a Ucrania con el fin de “reemplazar el gobierno de (Volodimir) Zelenski con un gobierno de gente decente”, explicó en un programa de la televisión pública.

“Putin se encontró en una situación realmente difícil y dramática”, explicó el jueves por la noche el líder de Forza Italia (derecha), quien se presenta a las elecciones legislativas del domingo con la coalición favorita junto con la extrema derecha.

Mientras Salvini presiona para que se suavicen las sanciones contra Moscú, por considerarlas ineficaces y contraproducentes, Giorgia Meloni, su compañera de coalición y líder del partido posfascista Fratelli d’Italia, que domina las encuestas, defiende las sanciones a Rusia así como el envío de armas a Ucrania.

La antigua estrategia italiana, de jugar en varias bandas, con la Unión Europea, la OTAN y Estados Unidos, y al mismo tiempo mantener el diálogo con Putin es probable que regrese con el gobierno de derechas.

Por otro lado, la embajada rusa en Roma divulgó este jueves en Twitter una serie de fotos de los principales líderes políticos italianos con el presidente Vladimir Putin, a solamente tres días de las elecciones legislativas.

“Extractos de la historia reciente entre Rusia e Italia. Tenemos mucho por recordar”, escribe con ironía la embajada en el pie de foto de las cuatro fotos cuidadosamente seleccionadas y que muestran a algunos de los protagonistas de la campaña electoral.

Varios de ellos se han distanciado de Moscú desde la invasión rusa de Ucrania. En la primera foto, se ve a Putin junto al ex primer ministro Giuseppe Conte (Movimiento 5 Estrellas, antisistema), acompañado por sus dos vice primeros ministros de entonces, el euroescéptico líder de la Liga Matteo Salvini y el actual ministro de Asuntos Exteriores Luigi Di Maio (ex-5 Estrellas).

El ‘Japón de Europa’

Apodado el “Japón de Europa”, Italia es el país con la población más vieja de la Unión Europea, con una edad media de 47,6 años, según Eurostat.

Con una tasa de natalidad promedio de 1,25 hijos por mujer en 2021, combinada con una esperanza de vida cada vez mayor (82,4 años), la península podría registrar un descenso notable de su población de 60 a 47,6 millones de habitantes en 2070, una pérdida del 20 %.

El país también debe lidiar con una hemorragia de cerebros y de jóvenes que se van a trabajar al exterior. Según Istat, ese fenómeno va a tener “consecuencias en el mercado laboral y en la programación económica futura” y pone en peligro el “nivel actual de bienestar” del país, es decir, la financiación de su sistema de pensiones y su cobertura de salud.

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Derechos civiles en Italia

Desde el aborto hasta el matrimonio entre personas del mismo sexo, los defensores de los derechos civiles en Italia temen un revés con la probable victoria en las elecciones legislativas del domingo del bloque ultraderechista de Meloni, defensora de la familia tradicional.

Giorgia Meloni, de 45 años, bajo el lema “Dios, Patria y Familia”, podría convertirse en la primera mujer que llega a la jefatura de gobierno con el posfascista Fratelli d’Italia (FdI), según las encuestas.

“Sí a la familia natural, no a los lobbies LGTBI; sí a la identidad sexual, no a la ideología de género; sí a la cultura de la vida, no al abismo de la muerte; no a la inmigración masiva, sí al trabajo para nuestros ciudadanos; no a las grandes finanzas internacionales, sí a la soberanía de los pueblos; no a los burócratas de Bruselas y sí a nuestra civilización y no a quienes quieren destruirla”, resumió entre los aplausos en un mitin del partido español de extrema derecha Vox.

“Cambiaría el tono, no el contenido” confesó días después.

Los temores de que un gobierno encabezado por Meloni pueda poner en cuestión los principios fundamentales de la Unión Europea, como sucedió en Hungría y Polonia, probablemente sean “exagerados”, aseguró a la AFP Mabel Berezin, socióloga de la Universidad estadounidense de Cornell.

Sin embargo, existen algunos riesgos menos palpables, sostiene la excomisaria europea Emma Bonino, líder del partido “Más Europa”, como las condiciones para acceder legalmente al aborto.

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Migrantes en Italia

En Italia, el discurso político de desprecio contra el inmigrante ha sido explotado por la extrema derecha durante toda la campaña electoral, pese a que son necesitados para el funcionamiento de la tercera economía de la zona euro.

“Debe entrar sólo el que tiene derecho. No necesitamos inmigrantes para poblar de nuevo a los pueblos”, clamó el domingo Matteo Salvini, líder de la ultraderechista Liga ante unos 100.000 activistas.

El ex ministro del Interior, procesado por bloquear los barcos de las ONG que rescataban inmigrantes en el Mediterráneo, retomó así una de las banderas favoritas de la extrema derecha, a pesar de que la mano de obra del inmigrante resulta clave para mantener la economía.

Tanto Salvini como su aliada en las elecciones legislativas del 25 de septiembre, Meloni, destacaron su deseo de cerrar con candado la península ante la llegada de migrantes.

Salvini inauguró su campaña electoral, a principios de agosto, visitando la pequeña isla de Lampedusa, emblema de la migración ilegal debido a que cada año recibe cientos de barcazas cargadas de miles de inmigrantes provenientes de África.

“Lampedusa no puede ser el campo de refugiados de Europa”, lanzó.

Para el sociólogo Maurizio Ambrosini, la idea es la de asociar el flujo de inmigrantes con los desembarcos.

“En realidad el número real de inmigrantes se ha mantenido estable durante los últimos diez años en Italia”, explicó el especialista en migraciones de la Universidad de Milán, entrevistado por la AFP.

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