11 Jun 2021 - 1:26 a. m.

¿Cómo la camiseta de la Selección de Ucrania creó una nueva crisis diplomática con Rusia?

La camiseta con la Selección de Fútbol de Ucrania para la Eurocopa tenía bordado un poderoso lema: “¡Gloria a Ucrania!” y “¡Gloria a nuestros héroes!”. Este desencadenó la furia de Moscú, que le pidió a la UEFA presionar.

Redacción Mundo

Internacional

El último enfrentamiento entre Rusia y Ucrania, acostumbrados a vivir en un clima de tensión permanente, no llegó por una aproximación de tropas a la frontera sino por cuenta de la camiseta de la selección ucraniana de fútbol que dicho equipo pretendía lucir en la próxima Eurocopa. ¿El problema? La casaca de los ‘amarillos y azules’ presentaba dos eslóganes nacionalistas y un mapa que despertó la indignación de Moscú.

Los lemas eran “¡Gloria a Ucrania!” y “¡Gloria a nuestros héroes!”, mientras que el mapa en cuestión, dibujado en el torso, presentaba la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014.

Como era de esperarse, la presentación de la camiseta ucraniana fue duramente criticada por Moscú, que recalcó que “la política y el deporte no deben mezclarse”. Rusia escaló el hecho ante la UEFA, quien le exigió a los ucranianos que retiraran los lemas. La asociación de fútbol europea le exigió a Ucrania que revirtiera la decisión sobre su equipación, algo que molestó a Kiev, quien indicó que la UEFA ya había aprobado todos los elementos de su equipación, incluido el eslogan.

“La asociación de fútbol de Ucrania está en conversaciones con la UEFA para mantener el eslogan en sus camisetas”, dijo el servicio de prensa de la UEFA.

El mapa, sin embargo, no necesitará ser removido de las camisetas, debido a que la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce las fronteras territoriales como las describen ampliamente en el diseño.

Moscú, entre tanto, ha celebrado la decisión de la UEFA de pedirle un cambio a Ucrania. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova, dijo que el deporte no es un campo de batalla, sino un campo de competición. Conviértete en héroe deportivo y tendrás gloria. Hazlo de esa manera y no con eslóganes nacionalistas que digan que la patria debe ser glorificada”.

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¿Por qué tanto problema por el eslogan?

“Gloria a los héroes”, el mensaje que está cosido al interior de la camiseta ucraniana, fueron las palabras usadas por los manifestantes ucranianos que derrocaron al presidente Viktor Yanukovich, respaldado por el Kremlin. La frase se escuchaba constantemente en la Plaza de la Independencia de Kiev. La caída de Yanukóvich, cabe resaltar, condujo a la escalda del conflicto entre rusos y ucranianos por la península de Crimea y a la tensión entre ucranianos nacionalistas y separatistas prorrusos, una adversidad que continúa hasta el día de hoy.

El mensaje también fue usado por los nacionalistas ucranianos antisoviéticos durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué pasa con Crimea? Un punto clave entre la crisis entre Rusia y Ucrania

Crimea, una república autónoma prorrusa y rusohablante del sur de Ucrania, donde tiene su base la flota rusa del mar Negro, se convirtió en unos pocos días en el punto clave de una eventual intervención militar de Rusia en Ucrania. La peninsula fue “donada” en 1954 a la Ucrania soviética por Nikita Jruschov, él mismo originario de Ucrania y que entonces gobernaba la Unión Soviética, un regalo que envenenará las relaciones con Rusia luego de la caída de la URSS en 1991.

Para prevenir las tentaciones separatistas de una región poblada mayoritariamente por rusos y rusohablantes, Kiev otorga en 1992 a Crimea el estatuto de república autónoma. La península dispondrá de su propia Constitución, su gobierno y su parlamento.

Pero para muchos habitantes de la región, el hecho de que Crimea pertenezca a Ucrania es producto de un malentendido y la autoridad de Kiev es a menudo impugnada por algunos dirigentes regionales y rusos.

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Por otra parte, la cuestión de la flota rusa envenena las relaciones entre Kiev y Moscú: la Ucrania independiente reivindica una parte de la flota soviética del mar Negro. Esta base es estratégicamente importante para Rusia porque es su puerta de entrada, desde ahí, al Mediterráneo.

En 1997, Kiev y Moscú firmaron un acuerdo que autoriza a Rusia alquilar alrededor de un 80 % de las instalaciones portuarias de Sebastopol por 20 años, en tanto que Ucrania conserva un 18 %. En 2010, tras una larga serie de litigios, los parlamentos ucraniano y ruso firmaron, bajo la presidencia de Yanukovich, una prolongación de 25 años -hasta 2042-, a cambio de una reducción de 30 % del precio del gas ruso. Entre 2014 y 2015, finalmente, Moscú anexó Crimea a su territorio, lo que despertó fuertes críticas a nivel internacional y la peor crisis entre Moscú Y Washington desde la Guerra Fría.

Cuando las disputas políticas llegan hasta los estadios de fútbol

El pulso político y diplomático entre Kiev y Moscú acerca de la camiseta que lucirá la selección de Ucrania en la Eurocopa está lejos de ser el primer enfrentamiento de esta índole que ha llegado al fútbol.

Estos son algunos de los episodios políticos que han salpicado en los últimos años al fútbol por cuestiones a menudo simbólicas como camisetas o banderas:

Serbia-Albania: el polvorín balcánico

Serbia y Albania están acostumbrados a disputas político-deportivas relacionadas con símbolos. En 2014, durante un partido entre los dos países en las eliminatorias para la Eurocopa-2016 en Belgrado, un dron sobrevoló el césped llevando una bandera de la ‘Gran Albania’, un proyecto nacionalista que aboga por el reagrupamiento en un mismo país de todos los albaneses de los Balcanes.

Fue considerado una provocación por los serbios, que no aceptan la independencia de su antigua provincia de Kosovo, con una población mayoritariamente albanesa.

Un jugador serbio se hizo entonces con la bandera y los integrantes de los dos equipos llegaron a las manos. Hinchas serbios arrojaron asientos de las gradas y el incidente provocó un embrollo diplomático entre Belgrado y Tirana.

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Cuatro años más tarde, los jugadores suizos Granit Xhaka, nacido en Suiza en una familia kosovar, y Xherdan Shaqiri, nacido en Kosovo, marcaron a Serbia en un partido del Mundial-2018. Con sus dos manos recrearon el símbolo del águila negra de la bandera albanesa, otro gesto que en Serbia se consideró una provocación.

El conflicto israelí-palestino

En 2014, el club chileno Deportivo Palestino, con los colores de la bandera palestina, decidió reemplazar la cifra “1” del dorsal de los jugadores por el mapa de Palestina de antes de 1948, incluyendo al Estado de Israel sin delimitar sus fronteras. Esa decisión provocó el enfado de la comunidad judía chilena.

En Israel, en el Beitar Jerusalén, la rama más radical de su hinchada, hostil a los musulmanes y favorable a la extrema derecha, luce regularmente banderas con la imagen del Kach, partido nacionalista religioso prohibido en 1994 y eso provoca polémicas de manera recurrente.

En 2016, durante un partido que enfrentó al Beitar Jerusalén con el Saint-Etienne francés en la Europa League, aficionados del club galo lucieron banderas palestinas dirigiéndose a hinchas del rival. Acciones similares se produjeron ese mismo año en un duelo entre el Celtic de Glasgow escocés y otro equipo israelí, el Hapoel Beer Sheva.

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El Barça y el separatismo catalán

El Camp Nou, estadio mítico del FC Barcelona, se ha convertido en distintas ocasiones en los últimos años en un escaparate mediático de primera magnitud para el separatismo catalán, con banderas, pancartas y cánticos.

En 2012, una gigantesca bandera catalana fue desplegada antes del inicio del Clásico contra el Real Madrid, en un contexto político tenso entre el gobierno central de Madrid y el autonómico catalán.

El Barça se ha visto sancionado en varias ocasiones por la UEFA, que prohíbe todo mensaje político en los estadios durante sus competiciones.

En la grada del Camp Nou, un sector de su hinchada despliega habitualmente “esteladas”, la bandera independentista catalana, con franjas rojas y amarillas, además de una estrella blanca dentro de un triángulo azul. Fue así por ejemplo durante la final de la Liga de Campeones que el Barça ganó ante la Juventus en Berlín en 2015.

En 2018, aficionados del equipo azulgrana tuvieron que quitarse camisetas amarillas que en algunos casos llevaban una inscripción favorable a los separatistas con motivo de la final de la Copa del Rey que el Barça ganó por 5-0 al Sevilla en Madrid.

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Nagorny Karabakh y Tíbet

En 2018, un dron que lucía una bandera de la región separatista de Nagorny Karabakh robó el protagonismo en un partido de la Europa League en Luxemburgo entre el F91 Dudelange local y el Qarabag de Azerbaiyán.

Inicialmente con sede en Agdam, una ciudad del Alto Karabakh víctima del sangriento conflicto entre Armenia y Azerbaiyán en los años 1990, el club Qarabag juega desde entonces en Bakú, la capital azerbaiyana.

El árbitro interrumpió el partido rápidamente tras la aparición del dron y los equipos volvieron a los vestuarios.

Los jugadores del Qarabag, enfadados, improvisaron una sesión de tiros de penal contra el dron, sin llegar a abatirlo, mientras que sus aficionados saltaban al terreno de juego.

En 2017 fue en Alemania donde hubo un partido acortado por un asunto de banderas.

Los jugadores de la selección nacional china Sub-20 abandonaron el césped durante un duelo ante un club ‘amateur’ de Maguncia después de que se desplegaran banderas tibetanas en las gradas por activistas que querían protestar contra la ocupación del Tíbet por parte de China.

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