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La guerra en Ucrania ya dura más que la Primera Guerra Mundial

Aunque con ciertas diferencias, ambos conflictos bélicos redefinieron la naturaleza de la guerra mediante la introducción de nuevas tecnologías. En los dos casos, los avances solo hicieron que la guerra fuera más brutal para los seres humanos.

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Constant Méheut | The New York Times
12 de junio de 2026 - 02:00 a. m.
Los equipos de rescate ucranianos trabajan en el lugar de un ataque ruso contra una zona residencial en Járkov.
Los equipos de rescate ucranianos trabajan en el lugar de un ataque ruso contra una zona residencial en Járkov.
Foto: EFE - SERGEY KOZLOV
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La guerra en Ucrania se ha comparado a menudo con la Primera Guerra Mundial por sus brutales asaltos de infantería y el elevado número de bajas. Sin embargo, la idea de que pudiera, en cualquier sentido, superar un conflicto tan largo y sangriento que los soldados franceses esperaban que fuera “la última de las últimas” parecía en su momento impensable.

Eso es precisamente lo que ocurrió el jueves. La guerra en Ucrania —que ha alcanzado los 1.569 días, es decir, más de cuatro años y tres meses— ya ha superado en duración a la Primera Guerra Mundial.

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Cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, envió a sus soldados a Ucrania en febrero de 2022, creía que el país caería en cuestión de días. Después de que Ucrania hiciera retroceder a los rusos y el conflicto se convirtiera en una guerra de desgaste, ni siquiera muchos de los que luchaban podían imaginar que duraría tanto tiempo.

“Pensé que quizá duraría dos o tres años, y que luego los políticos llegarían a algún tipo de consenso”, dijo un soldado ucraniano, quien por razones de seguridad solo dio su nombre clave, France, en referencia a su paso por la Legión Extranjera francesa.

Pero la guerra ha seguido arrasando y, con las conversaciones de paz estancadas, no da señales de terminar pronto. Las encuestas sugieren que cerca de la mitad de los ucranianos cree que no terminará antes del año que viene, lo que la acercaría a otro umbral: el de la Segunda Guerra Mundial, que duró seis años. Y hay muchos ucranianos que argumentarían que la guerra actual realmente comenzó en 2014, cuando los soldados rusos se apoderaron de Crimea.

Los historiadores advierten que establecer paralelismos con las dos guerras mundiales tiene sus límites. La escala global de esos conflictos, en los que participaron numerosos frentes y ejércitos, dificulta las comparaciones sobre bajas y potencia de fuego. Ucrania no existía como país durante la Primera Guerra Mundial.

Aun así, la guerra en Ucrania, al igual que la Primera Guerra Mundial, probablemente se situará entre los conflictos más trascendentales de la historia moderna de Europa, dijo Yaroslav Hrytsak, un historiador ucraniano. Ambas guerras transformaron la geopolítica de Europa al redefinir las alianzas militares e impulsar un aumento del gasto en defensa sin precedentes en décadas.

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Los analistas militares también señalan que ambos conflictos redefinieron la naturaleza de la guerra mediante la introducción de nuevas tecnologías: aviones y tanques hace un siglo; drones en el aire, el mar y la tierra hoy en día. En ambos casos, los avances solo hicieron que la guerra fuera más brutal para los seres humanos.

“En muchos aspectos, esta guerra en Ucrania es la que más se parece a la Primera Guerra Mundial”, dijo Michel Goya, excoronel francés e historiador militar.

La comparación empieza por la fase inicial de ambas guerras. En 1914, los alemanes lanzaron una ofensiva brusca hacia París con la esperanza de lograr una victoria rápida. Las fuerzas rusas tenían el mismo objetivo al lanzarse hacia Kiev, la capital de Ucrania, en 2022. En ambos casos, los atacantes se acercaron a su objetivo, pero al final fueron expulsados.

Al final, ambas guerras se convirtieron en combates mayoritariamente estáticos a lo largo de un frente en gran parte congelado. Cuando los soldados en el campo de batalla ucraniano se atrincheraron en trincheras y búnkeres a finales de 2022, los historiadores lo describieron como un regreso a la guerra de trincheras al estilo de la Primera Guerra Mundial.

Las escenas de las trincheras del este de Ucrania se parecían mucho a las del norte de Francia un siglo antes. Los soldados ucranianos y rusos a menudo estaban separados por solo unos cientos de metros, a veces lo suficientemente cerca como para verse. Los asaltos comenzaban con descargas de artillería para inmovilizar al oponente, seguidas de la toma de las trincheras enemigas por parte de escuadrones de infantería.

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“En general, cuando el frente se congela, vuelves a la Primera Guerra Mundial”, dijo Goya. En ambas guerras, añadió, fue la intensidad del fuego, principalmente de artillería, lo que obligó a los ejércitos a recurrir a las trincheras. “Te entierras para protegerte”, dijo.

Ese cálculo cambió más tarde en Ucrania con la introducción de una nueva clase de arma: los drones. Las redes de trincheras abiertas dejaron de ser seguras, ya que los drones vigilaban el campo de batalla las 24 horas del día y atacaban con mayor precisión que los proyectiles de artillería.

Ahora, según los soldados ucranianos, la supervivencia depende de hacerse más pequeños y más profundos. En lugar de extensos sistemas de trincheras, los soldados se esconden en refugios subterráneos con capacidad para no más de un puñado de personas. Estos búnkeres son lo suficientemente pequeños como para ser difíciles de detectar desde el aire y lo suficientemente profundos como para resistir los ataques. Un soldado que opera por su cuenta suele cavar una posición apenas mayor que la de una trinchera individual.

En una entrevista reciente cerca del frente sur de Ucrania, un comandante ucraniano, quien también solo dio su nombre clave, Sour, recordó cómo sus soldados tuvieron que asaltar cuatro veces un refugio ruso bien fortificado antes de obligar al soldado que había dentro a rendirse. El refugio tenía esquinas en ángulo recto reforzadas con láminas de metal diseñadas para absorber la onda expansiva de una explosión, dijo.

El comandante, quien dirige el 5.º Centro de la Legión Internacional, parte de las fuerzas de inteligencia militar de Ucrania, dijo que llevó al soldado ruso capturado al campo de entrenamiento de su unidad y le pidió que cavara una trinchera similar para poder estudiar cómo estaba construida. “En este entorno, los que cavan sobreviven más tiempo y están más a salvo”, dijo France, el soldado ucraniano.

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A medida que los drones han ido dominando el campo de batalla, las redes de trincheras enfrentadas, al estilo de la Primera Guerra Mundial, separadas por una estrecha zona de amortiguación, han dado paso a una zona de combate disputada de varios kilómetros de ancho, salpicada de refugios subterráneos. En esta “zona de muerte” cualquier movimiento es rápidamente blanco de los drones.

Los asaltos de soldados a gran escala, como los que se veían hace un siglo, se han vuelto prácticamente imposibles bajo la mirada constante de los drones. Esos asaltos han sido sustituidos por ataques de solo uno o dos soldados.

Los tanques, que aparecieron por primera vez en 1916, seguían siendo un arma temida en los primeros años de la guerra en Ucrania. Ahora se usan muy poco porque su tamaño los convierte en blancos fáciles para los drones, aunque algunos tanques se han equipado con jaulas metálicas protectoras que los convierten en vehículos al estilo de Mad Max.

Aunque el campo de batalla actual se parece cada vez menos al de hace un siglo, la magnitud de la destrucción es notablemente similar.

En los puestos de mando ucranianos cerca del frente, las imágenes en directo de los drones de reconocimiento muestran escenas que recuerdan a los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial: árboles destrozados, casas en ruinas y campos acribillados por cráteres de obús.

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Es difícil comparar el número de bajas, dada la diferencia de escala entre ambas guerras. Hace un siglo, se enviaron millones de soldados a la batalla en múltiples frentes de Europa. Hoy en día, las fuerzas implicadas ascienden a cientos de miles. Entre 9 y 11 millones de soldados murieron en la Primera Guerra Mundial, frente a los cerca de medio millón que han fallecido en Ucrania hasta ahora.

Aun así, analistas militares y oficiales, entre ellos el almirante Pierre Vandier, comandante supremo aliado de Transformación en la OTAN, sostienen que los drones han convertido el campo de batalla ucraniano en un escenario letal comparable al de la Primera Guerra Mundial. El almirante Vandier hizo esta comparación tras un viaje de estudio a Ucrania esta primavera.

Tan reñidos son los combates en Ucrania que los avances rusos han sido en ocasiones más lentos que en algunas de las batallas más estancadas de la Primera Guerra Mundial.

La ofensiva rusa sobre Pokrovsk, una ciudad del este de Ucrania que recientemente capturó por completo, avanzó a un ritmo promedio de unos 70 metros al día, más lento que en la sangrienta batalla del Somme durante la Primera Guerra Mundial, según un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de expertos con sede en Washington.

La pregunta ahora es si alguna de las partes podrá romper el punto muerto. En la Primera Guerra Mundial, los Aliados se impusieron combinando la presión económica sobre Alemania mediante un estricto bloqueo naval con la presión militar mediante ofensivas implacables. La estrategia de Ucrania para poner fin a la guerra tiene algunos ecos de ese enfoque.

Los ataques con drones contra las instalaciones petroleras de Rusia, la columna vertebral de su economía, están pensados para frenar la capacidad de Moscú de financiar su esfuerzo bélico. Kiev carece de la mano de obra necesaria para replicar las ofensivas de la Primera Guerra Mundial, pero ha inundado el campo de batalla con pequeños drones de ataque con la esperanza de infligir pérdidas insostenibles al Ejército ruso. “Esto es la Primera Guerra Mundial, pero con drones”, dijo Hrytsak, el historiador.

*Constant Méheut reporta sobre la guerra en Ucrania, incluyendo el desarrollo de eventos en el campo de batalla, los ataques a centros civiles y la manera en que la guerra afecta a las personas.

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Por Constant Méheut | The New York Times

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