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“No pierdo la esperanza”, afirmó el viernes la madre de un adolescente suizo que seguía desaparecido tras el incendio del bar de la estación alpina de Crans-Montana, donde celebraba el Año Nuevo.
El último mensaje que Laetitia Brodard, una suiza del oeste de Lausana recibió de su hijo, a las 3:00 a.m., decía: “Mamá, Feliz Año, te quiero”.
A las 6:00 a.m. , “le respondí: ‘te quiero, cariño’”, cuenta la madre. A las 1:28 a.m. de la madrugada, vio un video que él había enviado a sus amigos, en el que “estaban todos juntos en la mesa celebrando”.
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A la 1:30 a.m., se produjo la primera llamada a la policía para alertar del incendio. “¿Es la mesa de mi hijo la que se prendió fuego? No lo sé. Pasaron 40 horas. 40 horas en las que nuestros hijos están desaparecidos. Necesitamos saber”, apostilla la mujer ante varios medios, frente al memorial improvisado a pocos metros del bar Le Constellation, que ardió durante la Nochevieja.
El incendio dejó 40 muertos y más de un centenar de heridos, en su mayoría jóvenes.
“Si nuestros chicos murieron, de acuerdo, pero no pueden darnos noticias dentro de tres o cuatro días. Imaginen que mi Arthur está ahora mismo en un hospital, solo o en cuidados intensivos, porque no fue identificado. Que está intubado y en coma. ¿Cómo vamos a saber que es Arthur Brodard?”, insiste.
Laetitia difundió ampliamente el retrato de su hijo, nacido en febrero de 2009, con rostro juvenil y flequillo castaño.
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Uno de los amigos de su hijo que estaba sentado con él logró salir del bar. “Tiene el 45 % del cuerpo quemado, está en cuidados intensivos en Zúrich”, explica. Según cuenta, de momento el chico no puede relatar lo ocurrido.
Las autoridades suizas repiten que el proceso de identificación será largo.
“Hemos entregado el ADN. Nos pidieron que describiéramos la ropa, pero como se puede ver en los últimos videos, no hay ropa (en los cuerpos calcinados). Así que solo queda el ADN, y sabemos que eso lleva tiempo. Lo entendemos. Pero hay otros medios: una foto de un dedo del pie, se podrían cotejar las fotos de las extremidades de las personas vivas y sabríamos quién es”, suplica.
“Quiero estar a su lado”
El viernes por la mañana “tuvimos una cita a las 10:00 a.m.” en la célula de emergencia establecida por las autoridades, dice. “Nos dieron muy poca información (...) y son muy cuidadosos con la información que dan a los padres para no dar falsas esperanzas, lo cual es normal”, explica.
“Hablaron de cuatro humanos no identificados pero vivos. En la rueda de prensa de las 3:00 p.m. , el número cambió, eran seis”, agrega, subrayando su desasosiego.
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Así las cosas, decidió intentar obtener información por otros medios, y afirma trabajar “codo con codo” con otros padres de desaparecidos.
Con las redes sociales, consiguió “información como que habría civiles de Crans-Montana (...) que fueron los primeros en intervenir, que sacaron a nuestros jóvenes”.
Se agarra a la más mínima pista.
“Me fui al CHUV”, un centro hospitalario de Lausana, comenta, porque alguien le dijo que había visto a su hijo en cuidados intensivos.
Pero no era cierto.
“El papá de Arthur estuvo en Berna, ayer por la noche, hasta las 2:00 a.m. de la madrugada, para verificar el pulgar. Nos mostraron un dedo de un pie. Recibí la foto del dedo de un pie. Me preguntaron ‘¿es su hijo?’”, cuenta.
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“No reprocho nada a las autoridades. Hacen todo lo que pueden, habida cuenta de esta trágica situación (...) pero tenemos que saber dónde están nuestros hijos”, recalca.
“Hemos perdido carne de nuestra carne. Así que ahora tenemos que encontrar a nuestros hijos. Y si tenemos que encontrarlos por nosotros mismos, pues iremos a todos los hospitales donde nos digan que quizá hay alguno de nuestros hijos”, sostiene.
Según dice, le han “hablado” de Bruselas, de Stuttgart, de Milán, de Friburgo, de Lyon, de Lieja. “Son hospitales de los que no me habían hablado antes”, incide.
“Pero no nos dejen tanto tiempo así, sin saber y sin estar con nuestro hijo. Si está en la morgue, quiero estar a su lado. Si está en cuidados intensivos (...) mi sitio está a su lado. Mi sitio no está aquí”, insiste.
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