13 Sep 2019 - 12:55 a. m.

El Espectador le explica: la crisis separatista que divide a Camerún desde hace años

Camerún fue colonia británica y francesa hasta 1960, cuando se independizó de ambas potencias. Desde entonces, el inglés y el francés son idiomas cooficiales. Sin embargo, la minoría anglófona, que representa un 20 % de la población, se queja de marginación con respecto a la mayoría francófona en materia de distribución de la riqueza. El conflicto ya deja 180.000 personas desplazadas.

- Redacción Internacional con información de agencias

Camerún tiene heridas abiertas que el tiempo no ha logrado sanar, en parte por una marcada distancia entre el noroeste y el sudoeste del país. Por eso, el nuncio que hizo ayer el presidente, Paul Biya, es tan importante. En un mensaje radiotelevisado convocó la apertura de un gran diálogo nacional a finales de este mes para resolver la crisis en las zonas anglófonas del país centroafricano. 

Será "un gran diálogo nacional que nos permita, en el marco de nuestra Constitución, examinar formas y medios para responder a las aspiraciones profundas de las poblaciones de las dos regiones, pero también de todos los demás componentes de nuestra nación", afirmó Biya.

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"Pero es obvio -matizó- que, al abordar temas de interés nacional como la unidad nacional, la integración nacional, la convivencia, no sólo puede interesar a las poblaciones de estas dos regiones". También se tratarán cuestiones como el bilingüismo, la diversidad cultural y la cohesión social, la reconstrucción y el desarrollo de zonas afectadas por el conflicto, el retorno de refugiados y de personas desplazadas.

 

El diálogo estará presidido por el primer ministro camerunés, Joseph Dion Ngute, originario de la región del Sudoeste y a quien Biyá designó para el cargo en diciembre pasado con el fin de solucionar la crisis separatista. Reunirá a diputados, políticos, líderes de opinión, intelectuales, actores económicos y autoridades religiosas, así como representantes de las fuerzas de seguridad, de los grupos armados y de las víctimas del conflicto, entre otros.

Biya hizo el anuncio después de que el pasado 20 de agosto el líder de los separatistas anglófonos de Camerún, Sissiku Ayuk Tabe, junto a otros nueve de sus seguidores, fuera condenado a cadena perpetua "por secesión y hostilidad contra la patria".

Una lucha constante

Desde finales de 2017 han aparecido diversas milicias, como las Fuerzas de Defensa de la Ambazonia (ADF) en el Sudoeste, que ante la negativa de diálogo por parte de Biya decidieron levantarse en armas. A su vez, la detención de Tabe en 2018 desencadenó la creación de un nuevo grupo armado, el Ejército de Resistencia de Banso, que actualmente opera en el Noroeste.

Este conflicto ya ha desplazado a más de 180.000 personas de las zonas anglófonas, donde tanto militares como separatistas están acusados por organismos internacionales de violar derechos humanos al arrasar aldeas o atacar escuelas, entre otros actos.

A tal punto ha llegado la tensión que, hace dos años, en el sur del país, en lugar de celebrar el aniversario 46 de la nación africana, los ciudadanos angloparlantes de ese país optaron por fundar otra nación. La declaración de simbólica de “independencia” en Ambazonia se venía cocinando hace tiempo, pero su antecedente más cercano son las protestas que en octubre de 2016 protagonizaron un grupo de abogados, estudiantes y profesores que querían denunciar la discriminación que sufrían como parte de la minoría angloparlante del país.

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¿Qué es la República de Ambazonia?

En 1858, el misionero británico Alfred Saker se embarcó hacia la bahía de Ambas, en la costa occidental africana, tras ser expulsado de Fernando Poo, una pequeña isla en el golfo de Guinea que en ese entonces estaba en manos de la corona española, que no podía ver con buenos ojos las actividades de un misionero protestante.

Saker viajó con un puñado de esclavos libertos de origen jamaiquino con quienes no sólo compartía el fervor religioso: todos hablaban inglés y eran súbditos de la reina Victoria, a quien decidieron honrar cuando fundaron su pequeño caserío en la bahía que, casi treinta años después, le daría su nombre al protectorado británico de Ambazonia.

El 1 de octubre de 1961, por una disposición arbitraria de Naciones Unidas, Camerún nació como Estado Federal y en él quedaron unidas dos colonias que no tenían nada que ver.

Así, con cerca de 22 millones de personas, los habitantes de habla inglesa de Camerún representan el 25% de la población, mientras el resto del país está compuesto por una mayoría que habla francés y que, en momento de la unión, contaba con un desarrollo económico muy superior al que tenía la región británica. 

En 1984, Fon Gorji Dinka, un abogado de habla inglesa y líder tradicional del pueblo widikum, realizó una primera declaración de independencia. ¿La razón? El primer ministro Paul Biya había empezado una campaña para abolir el inglés y rebautizar al país con el nombre de La Republic du Cameroun. A eso se añadió el antecedente de un referéndum realizado en 1971 y en el que, como era de esperarse, la minoría de habla inglesa no tuvo mucho qué decir y gracias al cual Camerún dejó de ser un estado federal.

Hoy, el primer ministro Biya sigue estando al frente del país, con más de 80 años, nadie le hizo mucho caso a la declaración de independencia de 1984 y desde octubre del 2016, las manifestaciones de los independentistas no han dejado de ser violentamente reprimidas. La crisis promete en convertirse en uno de los puntos álgidos de la contienda electoral del proximo año en la que, además del fin de los 33 años de mandato de Binya, también se podría esperar un cambio para la situación de los cameruneses de habla inglesa. 

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