18 Sep 2020 - 4:00 p. m.

Navid Afkari, el excampeón de lucha libre iraní que terminó en la horca

El luchador de 27 años fue ejecutado por el gobierno iraní el sábado 12 de septiembre. Organizaciones Internacionales denunciaron que Afkari habría sido torturado de tal manera, que confesó un crimen que al parecer no cometió.

Ni los llamados de clemencia por parte de la comunidad internacional, ni las protestas, ni las acciones legales, pudieron salvarle la vida al excampeón nacional de la lucha grecorromana, Navid Afkari, de 27 años, quien fue ejecutado por el gobierno iraní el sábado 12 de septiembre en la prisión de Adel Abad en Shiraz. Su caso no sólo refleja la inconformidad que golpea al país –y que generó protestas por el alto desempleo y la inflación acelerada en 2018– también la severidad con la que el gobierno adopta medidas como la pena de muerte.

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Afkari fue condenado por el asesinato del agente de seguridad del departamento de agua y alcantarillado del gobierno iraní, Hasan Turkman, apuñalado en agosto de 2018. Esto en un escenario de manifestaciones contra el gobierno, no sólo en Shiraz, sino también en otras ciudades de Irán. El luchador iraní recibió dos condenas a muerte, una por qesas –retribución en especie– y otra por moharebeh –enemistad contra Dios–, ambas en relación con la muerte de Turkman.

El asunto –a ojos de varias organizaciones de derechos humanos– no se limita a la gravedad de la pena, también hay denuncias sobre mecanismos de tortura que habrían obligado a Afkari a confesar un crimen que al parecer no cometió.

“Una serie de jueces de diferentes tribunales utilizaron para condenarlo ‘confesiones’ forzadas obtenidas mediante tortura, y se negaron sistemáticamente a investigar estas denuncias”, dijo Diana Eltahawy, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África. Incluso la organización denunció que la ejecución de Afkari se llevó a cabo sin una previa notificación “ni a él, ni a su familia, ni a su abogado. Es una espantosa parodia de justicia que necesita una acción internacional inmediata”.

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Irán ejecutó al menos a 251 personas en 2019, y es, junto a China, el país que más recurre a la pena capital, según Amnistía Internacional. En ese mismo año la organización registró 657 ejecuciones repartidas en 20 países.

“Este joven pidió desesperadamente ayuda ante el tribunal para recibir un juicio justo y demostrar su inocencia. Las grabaciones de voz de sus declaraciones ante el tribunal, que han sido filtradas, muestran cómo se ignoraron de forma ilegal y cruel sus súplicas a los jueces para que investigaran sus denuncias de tortura y llamaran a testificar a otro detenido que había presenciado su tortura”, sostuvo Eltahawy.

El Comité Olímpico Internacional (COI) se sumó al rechazo de Amnistía Internacional. Thomas Bach, presidente del COI, había hecho llamamientos personales a Hassan Rouhani, presidente de Irán, y pidió misericordia para Navid Afkari. “Es profundamente molesto que las súplicas de los atletas de todo el mundo y todo el trabajo detrás de escena del COI, junto con United World Wrestling y la Federación Nacional de Lucha Libre de Irán, no hayan logrado nuestro objetivo”, se lee en un comunicado emitido por el Comité.

Según información de AFP, la autoridad judicial en la provincia de Fars, en Shiraz, indicó que “todas las etapas jurídicas apropiadas fueron respetadas", y negó las alegaciones según las cuales Afkari fue torturado, según un comunicado citado por la web oficial Mizan Online.

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A la muerte de Afkari se suma la condena contra sus hermanos –Vahid y Habib Afkari– que fueron condenados a más de 56 y 24 años de prisión respectivamente. Esto sin contar con los 74 latigazos a cada uno, en relación con el mismo asesinato, y delitos de “seguridad nacional” relacionados con protestas en todo el país, informó Amnistía Internacional.

¿Qué nos dice la ejecución de Afkari sobre el conflicto en Irán?

El estallido social no sólo se vivió en las protestas de 2018. La tensión en el país tuvo una escalada en noviembre de 2019 cuando el presidente iraní anunció el incremento en un 50% del precio del combustible. Las intensas protestas se tomaron más de cien ciudades en Irán, y no conforme con intentar reprimir las marchas, el gobierno de Hassan Rouhani bloqueó el internet para los 80 millones de habitantes. De ahí que es tan difícil saber realmente cuál fue el impacto en la crisis social en Irán; fueron 163 horas en las que los iraníes estuvieron incomunicados, según datos de la BBC.

Amnistía Internacional informó en mayo de 2020 que fueron más de 300 personas –hombres, mujeres, niños y niñas– que murieron “a manos de las fuerzas de seguridad iraníes durante la implacable represión del pasado mes de noviembre”.

El líder supremo de Irán, Alí Jameneí, reconoció en diciembre que hubo muertos y heridos en las protestas que sacudieron el país y pidió diferenciar entre aquellos implicados en los disturbios y los que se vieron envueltos sin buscarlo. Sin embargo, no habló de cuántas personas murieron en las manifestaciones.

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“El hecho de que tantas personas murieran por disparos cuando no representaban amenaza de ningún tipo muestra la absoluta crueldad del baño de sangre perpetrado por las fuerzas de seguridad”, manifestó Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia de Amnistía Internacional. “Las fuerzas de seguridad iraníes mataron a las víctimas en 37 ciudades de ocho provincias del país, lo que refleja el carácter generalizado de la represión”, aseveró la organización.

Al desempleo y la inflación acelerada, se suman factores como la pérdida del poder adquisitivo y una fuerte devaluación de la moneda; problemas que en tiempos de COVID-19 se tradujeron en dificultad de acceso a los alimentos y otros bienes esenciales como medicinas y equipamiento especializado para atender la pandemia.

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En mayo –seis meses después de las manifestaciones– la organización denunció que las autoridades iraníes no dieron a conocer la cifra oficial de personas fallecidas “alegando que se debe al largo proceso de clasificar a éstas en función de su grado de participación en las protestas. (...) Las autoridades iraníes han hecho una serie de declaraciones falsas y han producido vídeos de propaganda en la televisión estatal en los que afirman que la mayoría de las víctimas murieron a manos de ‘alborotadores’ o ‘presuntos agentes’ que trabajan para ‘enemigos’ de la República Islámica de Irán", explicó Amnistía Internacional.

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