¿Cómo han recibido las noticias más recientes sobre las excarcelaciones y cuál es el llamado de la oposición al respecto?
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Lo primero es que lo que sucedió el 3 de enero no fue fortuito ni porque el presidente Trump en Año Nuevo se tomó un whisky y dijo ‘Voy a bombardear Caracas y sacar a Maduro’. Es consecuencia de una lucha que comenzó en 2023, liderada por María Corina Machado, con una estrategia donde el principal logro ha sido empoderar a todos los venezolanos, dentro y fuera del territorio, en una causa: la libertad.
Hemos cumplido varias fases, hemos superado varios obstáculos, y hoy estamos en lo que hemos denominado el proceso de desmantelar la mafia criminal. ¿Por qué se extrae a Nicolás Maduro, que no es un presidente legítimo, no cuenta con respaldo popular, no está en el marco de la Constitución? Es el jefe de un cartel en compañía de Cilia Flores, que, vale destacar, no está en un juzgado de Nueva York por ser la esposa de Maduro, sino por ser el eje financiero del cartel de los Soles.
Maduro no fue destituido, no hubo un golpe de Palacio, sino que fue una extracción en un proceso judicial en el que lamentablemente él decidió que terminara usándose la fuerza, porque desde el 28 de julio del 2024, cuando se llevó la elección presidencial, quedó evidenciado para el mundo entero lo que ya los venezolanos sabemos desde hace mucho tiempo y hemos decidido: ellos no pueden seguir llevando las riendas del país, se atrincheraron, y sobre todo Maduro se burló no solamente de Donald Trump. Recordemos todos los esfuerzos que hubo en Barbados, en Catar, en el Vaticano, con los noruegos. Todo eso ha sido desechado, y se llegó al evento que a todos, venezolanos y extranjeros, nos sorprendió la madrugada del 3 de enero.
Hemos visto liberación de compañeros que tenían años presos, amigos políticos, pero también defensores de DD. HH., periodistas, militares, jóvenes ciudadanos que fueron parte del proceso del 28 de julio. Lamentablemente la cifra llegó a estar en 1200 presos políticos. Hay que dejarle muy claro a la opinión pública que en Venezuela no hay un sistema judicial, un sistema electoral o un fiscal independiente o que actúe apegado a la norma. En Venezuela no hay una cúpula militar que no esté mezclada con negocios ilícitos como el narcotráfico o el tráfico ilícito de armas. Desmantelar esta banda criminal no se hace de la noche a la mañana y se tuvo que llegar a bombardear bases militares en Caracas para sacar con unas fuerzas especiales extranjeras al capo principal.
Delcy no está haciendo lo que quiere, sino lo que le toca, pero tiene una ventana de oportunidad que Maduro desechó: si es parte del desmantelamiento, que entregue esas mismas estructuras criminales, que no solamente tienen que ver con Venezuela. Recordemos que fue este sistema criminal quien les dio pasaporte a iraníes que hoy están en territorio americano. Es este sistema criminal el que le ha dado espacio, apertura y territorios al cartel de Sinaloa en México. Aquí hay un sistema criminal trasnacional, entonces desmontar esto es el planteamiento en el que Delcy está.
Hay narrativas y cada político da la suya. Pero, más allá de la narrativa, hay hechos. Hay un hecho poderoso, que sucedió el 28 de julio del 2024, cuando la mayoría del pueblo venezolano tomó una decisión, superando obstáculos contra todo pronóstico. Pero el ciudadano se empoderó, es el mismo ciudadano que desde el 3 de enero en Venezuela no duerme, que está expectante de que realmente este proceso de libertad termine cuando todos los exiliados estemos en las calles de Venezuela abrazándonos, cuando María Corina pueda caminar libremente por las calles de Caracas y cuando estemos caminando a una campaña electoral donde todos tengamos derecho, hasta esa minoría que cree en la narrativa de la izquierda, ellos también van a tener derecho.
A nosotros nos han asesinado compañeros, torturado, nos han vejado, nos han perseguido familiares, menores de edad, nos han violado todas nuestras garantías, pero nosotros estamos exigiendo que Maduro tenga garantías y un debido proceso en Nueva York.
Este proceso lleva muchas emociones para los venezolanos, pero hoy tenemos una fe y una convicción muy firme de que María Corina no nos engañó, está su liderazgo y su firmeza más clara con la comunidad internacional y con los venezolanos. Y tres, que el 2026 sí vamos a poder darnos ese abrazo en familia que nos han arrebatado por casi ya una década.
Para usted, entonces, la incursión militar en Venezuela estuvo justificada.
Trabajamos el último año de la mano con el secretario Marco Rubio y con el sistema judicial de Nueva York y de Estados Unidos de la mano al detalle. Justificada, aplaudida y agradecida, porque no hubo tal invasión. Fue una operación militar milimétrica, con la extracción del capo que, vale destacar, estaba custodiado por extranjeros, no estaba custodiado ni siquiera por autoridades venezolanas.
¿En qué consistió ese trabajo que menciona en el último año?
Documentar y evidenciar la red transnacional que ellos representan, los lazos con el narcotráfico, que está no solo en Estados Unidos, sino todo el hemisferio y fuera de nuestro continente, que se mueve en alianza entre lo que se siembra en Colombia y lo que se distribuye en Venezuela, porque Venezuela lamentablemente se convirtió en el santuario de todas estas bandas criminales.
Yo misma he denunciado, y por eso me han perseguido, que la disidencia de las FARC, el propio Santrich, cuando estaban en el proceso de la firma de la paz en Colombia, se resguardaba bajo protecciones como ministro en Caracas, y hemos ido denunciando que poder recuperar el territorio que comparten Colombia y Venezuela va a ser un proceso largo.
Después de todo ese trabajo, ¿no les tomó por sorpresa que María Corina Machado haya estado desdibujada en los anuncios de Donald Trump y que ahora él esté negociando con Delcy Rodríguez?
Creo que María Corina ha hecho un trabajo milimétrico, minucioso. Tengo que decir de primera fuente que con Marco Rubio no se ha roto ningún tipo de comunicación, ni antes, ni durante ni después del 3 de enero. Al contrario, él es muy claro y conoce a qué nos estamos enfrentando y que para poder debilitar a esta banda criminal es clave ir a unas fases para tomar de nuevo las instituciones. Él ha hablado de tres fases: estabilización, recuperación y transición. Pero al final, más allá de los títulos que les pongamos a las fases y los tiempos, que nadie los tiene, lo principal es que haya la menor cantidad de violencia. Y la violencia no depende de María Corina, ni depende de los demócratas, ni depende del pueblo venezolano, depende de los grupos armados.
Hay una etapa económica y otra de derechos políticos que está caminando en paralelo.
Hoy la política y el mundo caminan en batallas comunicacionales. La narrativa de Delcy a sus filas es una. La narrativa de Trump a sus electores es otra. Pero la realidad muy clara, el plan, la estrategia y los pasos a seguir siguen siendo trabajados y diseñados de la mano entre el doctor Marco Rubio, María Corina Machado y un equipo de seres humanos a lo largo y ancho de todo el hemisferio. Y hemos visto en las últimas horas cómo el propio Donald Trump nos ha dicho que, en pocas semanas, probablemente en el marco del discurso de la Unión, antes del 20 de enero en Washington, María Corina tendrá una audiencia con él. Todo este proceso tiene que terminar con el respeto a la soberanía del pueblo venezolano. Y no solamente lo ha dicho la administración de Estados Unidos, sino hasta socios y amigos del ahora convicto Nicolás Maduro: gobiernos como el de Lula, gobiernos de izquierda en el mundo, entienden que debe respetarse la voluntad del pueblo y el pueblo venezolano ya habló.
Son momentos complicados y el proceso no es lineal. Cada uno tiene su plan y su estrategia. Yo estoy convencida de que Diosdado Cabello no está feliz con lo que está pasando y sabe que su cabeza tiene precio, pero él es el que tiene los grupos parapoliciales en Venezuela: se están viendo grupos armados con armas largas, imágenes como solo se ven en Medio Oriente o en África, en la capital de la República de un país suramericano. No podemos subestimar a esa mafia criminal.
El trabajo va a seguir siendo minucioso, no solo con la administración de Donald Trump, que ha asumido un rol. También hay que decirlo: subestimamos el nivel de la operación de fuerza, porque nosotros estábamos al tanto de que había una decisión de operación de fuerza en Venezuela, pero no teníamos el detalle del cuándo, el cómo y la dimensión. Y yo te puedo decir de primera mano que nos sorprendió esa madrugada ver bombas estallar en la capital de mi país. Nunca me lo imaginé.
Hemos hecho un barrido de información, porque una explosión puede tener un impacto muy alto. Hasta ahora todas las bajas que han existido, además de los cubanos, han sido militares que estaban dentro de Fuerte Tiuna, pero no hemos podido evidenciar muertes de ciudadanos civiles, ni en Vargas, ni en Miranda, ni cerca de las bases militares.
Una mujer adulta mayor en La Guaira.
Claro, pero era parte del sistema de seguridad. Estoy hablando de personas que hayan fallecido que no sean parte de los sistemas de control y seguridad del régimen.
Según sus familiares, era una señora que estaba durmiendo en su casa.
Estaba al lado de la base, pero, ojo, ninguna muerte es justificada y hay que dejar muy claro que todas esas muertes, todo ese dolor, no es decisión de los demócratas ni de la mayoría de los venezolanos. Se llegó a este escenario porque Nicolás Maduro cerró todas las puertas. Se burló del papa hacia abajo. Colombianos de todas las tendencias políticas han estado directa o indirectamente inmiscuidos en estos procesos de diálogo con Venezuela en la última década, y cuando vas a conversar en lo privado, fuera de los micrófonos, todos te dicen que no hay forma de llegar a un avance con las palabras.
El gran avance en el 2025 es que nadie en el mundo tiene duda de que son criminales y que actúan como criminales.
¿Y no hubo algo de decepción al escuchar al presidente Donald Trump reconociendo con tanta franqueza que lo que le interesa es el petróleo, que va por el petróleo y deja al régimen chavista, por ponerlo en palabras simples?
Todos quieren el petróleo, lo quiere Trump, lo quiere Rusia, lo quiere China, todo el mundo quiere nuestro petróleo y nuestra riqueza. Repito: si hay algo claro después del 3 de enero es que los venezolanos no tienen en ningún momento tristeza ni decepción. Puede haber ansiedad por saber que los eventos terminen rápido. Que el 5 de enero hubieran juramentado a Edmundo… Eso sería lo ideal. Pero esto es un proceso de desmantelar una banda criminal, pero decepción en el pueblo venezolano no existe. Ver a Cilia Flores y a Nicolás Maduro esposados, bajando de helicópteros en Nueva York el lunes 5 de enero: ni en nuestros mejores sueños.
Hay vidas enteras, seres humanos que dentro y fuera del país no hemos asimilado al 100 % lo que estamos viviendo. En Venezuela nadie ha podido ni siquiera festejar. Hay como una alegría, un llanto silencioso de la expectativa de lo que viene, porque la banda criminal sigue cooptando las instituciones, pero los que estamos afuera, que tenemos una mayor posibilidad, es impresionante las conversaciones que tenemos entre los venezolanos, políticos o no, de a qué casa vamos a llegar, en qué vamos a trabajar, cómo nos vamos a replantear nuestra vida, porque mientras más hayas estado afuera, más complejo es volver a empezar.
¿Y qué país nos vamos a encontrar? Yo me he hecho esa pregunta desde el 3 de enero. A mí me tocó salir de la noche a la mañana, cambiar toda mi vida, casa, familia, hijos, escuela, todo. Y ya casi voy a cumplir ocho años. Y yo estoy segura de que el país que tuve y que dejé ya no es, y que reconstruir se dice fácil, pero es muy complejo perdonar.
Desde el 3 de enero he pensado cuánto nos va a costar y cuánto tenemos que hacer cada uno de los venezolanos para recomponer el tejido social, para de verdad sanar esas heridas, para perdonarnos unos a otros y pensar en el futuro y no llegar desde la venganza. Porque si llegamos desde la venganza, pues la enfermedad va a seguir en el fondo.
¿Qué esperan de la reunión con Donald Trump?
Tenemos muy claros pasos importantes. Para que Delcy cumpla lo que debe cumplir debe haber libertad completa de todos los presos políticos. La cifra ronda 1114 presos. Esperamos que al finalizar enero no haya ni un preso.
Dos, que haya garantía para el retorno de todos los exiliados, encabezados por María Corina Machado, y que comencemos un proceso de reinstitucionalización. Ella tiene que entregar información para desmantelar la banda criminal y sus redes internacionales.
Sobre el tema petrolero, nuestro sistema lamentablemente en la última década decayó. Producíamos para 2008-2010, casi dos millones de barriles de petróleo. Hoy no llegamos a producir 600 o 700 mil. Nuestra mano de obra calificada está afuera. Hay que volver y para volver, no solamente a la industria petrolera, sino para que los venezolanos volvamos a trabajar, allí tiene que haber garantías de seguridad.
María Corina lo ha dicho y yo lo repito: contarnos en una elección es algo que no nos trasnocha ni nos preocupa, que nos contemos y que vaya la comunidad internacional y realmente tengamos una elección donde elijamos alcaldes, gobernadores, nueva Asamblea Nacional, donde hagamos valer la Constitución de 1999.
Y los servicios públicos: en Venezuela hay territorios donde no hay agua, no hay gas, no hay economía. En el país no hay sistema financiero, no hay una moneda en curso. Hay que levantar un país en ruinas. Y eso es un proceso que hemos trabajado en los últimos años. Existe el plan Venezuela, Tierra de Gracia, donde está estructurado lo social, lo político, cuál es la inversión para la alimentación, porque en Venezuela hay 70 % de hambre. No se lo va a dar María Corina a Trump en su encuentro, lo hemos discutido con ellos desde hace mucho tiempo. Hay que dejar muy claro el rol político pero también humano del doctor Marco Rubio, que, de origen latino, entiende esta dinámica caribeña, por llamarlo de alguna manera, y que tiene claro cuál es la estructura de esa banda criminal.
El punto uno es libertad y el abrazo en familia. Seguramente muchos de los 9 millones que estamos afuera se quedarán afuera, pero que haya la libertad de ir a ver a la familia, es decir, que tengamos libertad, incluyendo libertad de prensa, que no estén los periodistas represados en la frontera entre Colombia y Venezuela, sino que lleguen a Caracas, que pasen por el puente Simón Bolívar, El Espectador y todos los medios del mundo
Todos los que tengan la oportunidad, busquen el plan Venezuela, Tierra de Gracia. Quien quiera puede contactarme a través de mis redes. Allí lo tenemos bien distribuido en lo internacional, en lo económico, en lo social, en el sistema de salud.
El presidente Gustavo Petro va a recibir en las próximas semanas a Delcy Rodríguez. ¿Qué esperan del gobierno colombiano o qué llamado le hacen?
Esperemos que antes de que Delcy Rodríguez esté en la Casa de Nariño liberen a casi 60 colombianos para que realmente los intereses de los colombianos estén por encima de la mesa. Se lo he dicho en privado y en público al gobierno del presidente Gustavo Petro: tiene una oportunidad de oro para cerrar su gobierno dando los pasos acertados para que ese sistema criminal salga del poder.
Si el señor Gustavo Petro recibe a Delcy Eloína: libertad y garantías para que haya una elección. Y aquí le digo al señor Gustavo Petro y a su gobierno: ustedes se dicen llamar demócratas y defensores de los DD. HH., así que actúen en consecuencia, no por afinidad ideológica ni por complicidad. Actúen apegados a las libertades que ustedes muy bien conocen.
Y si Delcy es un poquito más inteligente que Maduro y que Cilia, y se convierte en ese proceso de interinato mientras pasamos a lo que realmente debe resultar de esto, que es la libertad plena, pues él debe tener las conversaciones en privado con ella, si llega a visitar Bogotá y la Casa de Nariño, de esas garantías, y sobre todo para Colombia, para quien está hoy y para los que vengan a la Casa de Nariño, la importancia de esa franja territorial que compartimos. Allí pasa todo: el Catatumbo es trascendental para los venezolanos y para los colombianos. Y toda esa frontera que compartimos, desde la Amazonía hasta La Guajira, debe salir de discusiones solamente en Caracas, en Bogotá y se debe trabajar estructuralmente en soluciones profundas, donde haya Estado en esos territorios, que salgan las mafias y haya garantías y libertades para los que viven allí.
A los demócratas colombianos les digo: el 2026 es un momento trascendental, actuemos todos los demócratas del mundo, pero sobre todo los colombianos, que conocen la historia de los venezolanos, que no cometan los errores que nosotros cometimos en el pasado.
¿Ve posible o interés en una reunión entre Gustavo Petro y María Corina Machado?
María Corina está dispuesta a reunirse con todo el que esté del lado del pueblo venezolano, de eso no tengo la menor duda. Y cuidado y también vemos a María Corina por las calles de Bogotá antes de ir a Caracas.
¿Podemos esperarla en Bogotá?
Es posible.
¿Han hablado con candidatos presidenciales en Colombia? ¿El tema Venezuela está en la agenda?
Sí, está en la agenda creo que de todas las candidaturas. Particularmente conmigo han hablado varios candidatos. No voy a dar nombres para no meterme en temas internos, pero para todo demócrata está claro que, si hay libertades en Venezuela, hay crecimiento económico y paz para Colombia
Hay muchas cosas por hacer: el tema del gas, del petróleo, de alimentación. Ya pasando el proceso de liberaciones, ¿por dónde va a entrar la principal alimentación de Venezuela? Por Colombia. Y también agradecer, porque después de todos estos años puedo decir que hemos superado ataques de xenofobia, que la violencia ha estado en minusvalía y que los medios de comunicación y el ciudadano colombiano siempre nos han dado una mano amiga. Y estoy convencida de que, si le va bien a Venezuela, a Colombia le va mucho mejor.
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