Con hambre no hay paz

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En un año complejo y desafiante el Premio Nobel de la Paz fue otorgado al Programa Mundial de Alimentos de la ONU, PMA, considerado el organismo de asistencia humanitaria más grande del mundo.

El premio fue anunciado el 9 de octubre en Noruega, debido a los esfuerzos del PMA “por combatir el hambre, por su contribución para mejorar las condiciones de paz en áreas afectadas por conflictos y por actuar como una fuerza motriz en esfuerzos para prevenir el uso del hambre como arma de guerra y conflicto”,

El premio reconoce el trabajo de una agencia que, guiada por los principios de integridad, humanidad e inclusión llega diariamente a áreas devastadas por la inestabilidad, conflictos e inseguridad para alimentar a más de 100 millones de personas en el mundo.

Según el último mapa del hambre, 821millones de personas, más de 1 de cada 9 habitantes del planeta, no tienen suficiente para comer.

A pesar de que se produce suficiente comida para alimentar a todas las personas del mundo, todos los días 690 millones se acuestan con hambre y una de cada tres padece de desnutrición.150 millones de niños menores de 5 años sufren de problemas de crecimiento por no consumir los nutrientes necesarios. Una de cada tres mujeres en edad reproductiva padece de anemia.

Es de conocimiento de una buena parte de dirigentes del mundo,que el cambio climático y las crisis económicas son las principales causas del hambre. Sin embargo, en 2020 la pandemia del Covid 19, los incendios y las sequías ocurridas en varias partes del mundo, han ampliado considerablemente el mapa del hambre, sobre todo en países como la República Democrática del Congo, Nigeria, Sudán del Sur y Burkina Faso. Millones de personas fueron llevadas a la dramática frontera de la inanición.

A principios del verano de 2020, David Beasley, Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos se refirió a una crisis de hambruna “de dimensiones bíblicas”.

En 2019, el PMA entregó ayuda humanitaria a 97 millones de personas alrededor del mundo. En 2020, en plena pandemia, ese organismo se convirtió en la línea área más dinámica del mundo, con el fin de llevar comida a 138 millones de personas, lo que representa un incremento del 42%.

Si bien en la agenda de sostenibilidad de la ONU las dos prioridades son: Hambre cero y erradicación de la pobreza, la limitación de fondos sigue siendo un gran obstáculo.

En muchas ocasiones los organismos de ayuda humanitaria como el PMA deben pasar el sombrero e implorar a la comunidad internacional recursos para mitigar las catástrofes humanas que, sin sombra de dudas, solo podrán ser afrontadas con solidaridad y cooperación multilateral, especialmente en un contexto de conflictos permanentes.

El premio Nobel recibido por el PMA, le va representar 1,2 millones de dólares que llegará en hora buena. No obstante, se estima que en 2020 la agencia necesitará 4.900 millones de dólares.

Es impresionante como la comunidad internacional hace oídos sordos a los llamados que reiteran que sin paz el hambre persistirá y con hambre no habrá paz.

Ojalá los gobiernos nacionales entendieran que invertir en la población más vulnerable es hacer una apuesta en el desarrollo inclusivo y, simultáneamente, en la reactivación de la economía.

¿Cuándo se entenderá que garantizar la seguridad alimentaria no es un acto populista?

Como bien dijo el papa Francisco en un twitter: “no es una opción posible vivir indiferente ante el dolor”. No podemos dejar que nada quede en un costado de la vida. Esto nos debe indignar, hasta hacernos bajar de nuestra serenidad para alternarnos por el sufrimiento humano. Esto es dignidad".

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