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26 Jan 2022 - 5:00 a. m.

Es ridículo prohibir que las personas LGBT donen sangre

Colombia tiene un déficit de reservas de sangre y sigue excluyendo a personas que quieren ayudar con su donación.
Colombia tiene un déficit de reservas de sangre y sigue excluyendo a personas que quieren ayudar con su donación.
Foto: Archivo particular

¿Por qué el personal de salud colombiano sigue tomando decisiones con base en prejuicios creados durante uno de los momentos más crueles de la historia humana contemporánea? Eso es lo que está ocurriendo con la prohibición de facto que hay en nuestro país para que las personas gais y trans donen sangre. Pese a que la Corte Constitucional publicó una sentencia, hito en 2012, que declaraba inconstitucional ese tipo de medidas, la realidad es que las personas gais y trans siguen siendo discriminadas.

Cuando empezaron los reportes sobre el VIH, a principios de los años 80, el discurso ultraconservador y radical llamó la epidemia una “plaga gay”. Personajes evangélicos en Estados Unidos hablaron de la “mayoría moral” contra las personas gais, a tal punto que una carta enviada al presidente Jimmy Carter, firmada por un grupo religioso, decía: “El juicio de Dios va a caer sobre Estados Unidos como ha pasado con otras sociedades que permitieron que la homosexualidad se convirtiera en una forma de vida protegida”. Tanta discriminación llevó a que no se tomaran las medidas adecuadas contra la epidemia del VIH, causando cientos de miles de muertes innecesarias en estas décadas. Como el VIH se veía como un “castigo divino”, bajo la irracional creencia de que solo afectaba a personas gais, los gobiernos fueron cómplices al ser pasivos. Los efectos perversos se siguen sintiendo hasta la actualidad.

Fue en ese contexto, cuando no conocíamos lo suficiente sobre el VIH y todo estaba enmarcado en estigmatización, que se tomó la decisión de prohibir que las personas gais y trans donaran sangre. Sin embargo, cuatro décadas después, tenemos suficiente información para entender que asumir que una persona está en riesgo por el simple hecho de tener relaciones sexuales con personas de su mismo sexo es una tontería. ¿Por qué, entonces, a lo largo y ancho de Colombia el personal médico ejerce una prohibición de facto para la donación de personas gais y trans?

Como contó El Espectador, Diego Rico Rivillas, un joven gay, presentó una tutela cuando les dijeron a su pareja y a él que no podían donar sangre. “Nos dijeron que no por ser una pareja homosexual. Dijimos que somos estables, monogámicos, que usamos condón, pero nos dijeron que con el simple hecho de ser una pareja homosexual que sostenía relaciones, automáticamente estábamos excluidos del proceso de donación”, explica. Y agrega: “Nos sentimos humillados, denigrados, sucios”.

Ninguna persona debería sentirse de esa manera. Y aun así es una historia bastante común. Colombia Diversa ha documentado varios casos de personas gais que no han podido donar sangre por esta prohibición. Juan Felipe Rivera, abogado de esa organización, dice: “Uno usualmente escucha un discurso de que las personas con diversidades sexuales en Colombia, al menos jurídicamente, tienen garantizados sus derechos, aunque en la práctica la discriminación continúe. Pero en este caso no es así. Es una situación en la que aún la normatividad legitima ese actuar homofóbico”.

Colombia tiene un déficit de reservas de sangre y sigue excluyendo a personas que quieren ayudar con su donación. ¿Por qué insistir en prejuicios que tienen una historia de causar tanto dolor? La Corte Constitucional debería ordenar medidas de educación y socialización de los mitos sobre el VIH para desmantelar esta prohibición. Es una manera de salvar vidas.

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