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Va muy mal la administración que Sencia, empresa privada que ganó un contrato de Alianza Público Privada, está haciendo del estadio Nemesio Camacho El Campín. No solo el cuidado necesario a la cancha de fútbol se está incumpliendo, sino que la actitud de la empresa ha sido preocupante.
Rara vez los directivos de los equipos de fútbol dan declaraciones tan contundentes como las que vimos esta semana. Millonarios y Santa Fe estuvieron de acuerdo: lo que está pasando es muy grave. Gustavo Serpa, presidente de la junta directiva de Millonarios, lo explicó así: “Ayer decían los jugadores que jamás habían enfrentado una situación como esta y eso no tiene nada que ver con la situación deportiva de Millonarios… esta es la capital de Colombia, no podemos tener un estadio en esas condiciones. Había 30 mil personas que merecen respeto… esto es inaceptable, estamos exponiendo la integridad de nuestros futbolistas”.
Por su parte, el presidente de Independiente Santa Fe, Eduardo Méndez, dijo que “nos hemos visto obligados a jugar partidos a tres cuartos de estadio, con tarima en sur. Espero que haya mano dura por parte del IDRD (Instituto Distrital de Recreación y Deporte), quienes han manifestado su ayuda para que se priorice el fútbol”.
No están solos. La División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) suspendió varios partidos por el “lamentable estado del campo de juego del estadio Nemesio Camacho El Campín”. Mauricio Hoyos, el gerente de Sencia, dijo que esa decisión fue en conjunto con la empresa, pero tal es la hostilidad que la Dimayor salió a desmentirlo y pidió que “Sencia tenga la dignidad y el carácter de cancelar el concierto que tienen planificado para el 28 de febrero”. Si en esos términos está la conversación, significa que la situación es muy grave.
El Distrito ya se dio por notificado. Daniel García Cañón, director del IDRD, calificó el estado actual del campo como “inaceptable”. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, anunció que revisarán el contrato con Sencia, pues dentro de los compromisos está mantener la cancha en el mismo nivel que la recibió.
Son varios aspectos importantes los que están en juego. La entrega original de los predios para la zona se dio con el objetivo de tener un estadio de fútbol; la tradición en Bogotá es que el Campín está asociado a los equipos que allí se presentan. Tener una cancha en pésimo estado pone en riesgo la salud de los deportistas y es, francamente, una vergüenza para la capital del país.
Sencia tiene un contrato que implica una inversión de 2,4 billones de pesos para reconstruir el Campín y toda la zona colindante, por lo que se le confió una administración durante 29 años. La empresa no solo tiene la responsabilidad de cumplir con el contrato, sino que necesita reconocer la importancia de su labor para la ciudad entera. Si no hace un buen trabajo de cara a los ciudadanos, si no construye confianza y si muestra más interés por el beneficio económico que por el goce del espacio que administra, le está fallando a Bogotá. Por supuesto que el Campín debe servir para más que fútbol, pero hay maneras correctas de lograrlo. ¿Por qué no las han llevado a cabo?
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