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Solidaridad tardía pero necesaria
Su editorial del 30 de agosto, titulado "Lectores y lectoras, ¿están bien?", es bastante tardío en su reflexión, pero, claro, más vale “tarde que nunca”. Los que estamos a distancia de los lugares más aterradores de este evento solo sentimos los desgarradores momentos que, gracias a la tecnología, se muestran como escenas tétricas de la película de terror que es un terremoto.
Creo que la solidaridad y la cooperación en los hechos es sorprendente en este nuevo gobierno, que, para usted, me da la impresión de que no es de su gusto, pero los hechos, hasta ahora, hablan por sí solos de su efectividad.
Creo que usted, si “está bien”, debiera inquietarse más por invitar a la esperanza a cada familia, cercana o lejana, de este país, que cada día se levanta a trabajar por un mejor país.
Adolfo Congote Murcia
Pensemos en los soldados
A propósito del editorial del 1 de septiembre, titulado " Hay que proteger a los menores de edad reclutados". Save the Children, organización especializada en los derechos de los menores de edad en el marco de conflictos, explicó que “un niño, una niña o un adolescente reclutado es una víctima antes, durante y después de cualquier operación militar”.
Entonces, ¿que los soldados, hijos de otros, se dejen matar? A Miguel Uribe lo mató un menor de edad y la pena es una burla. Ahora Save the Children se descongela y pide por los niños. Y bueno, ¿por qué no van ellos y les piden a los que tienen el fusil que no disparen? ¿O por qué no mandan a sus hijos para que ellos seleccionen a quién dispararle? Es muy bueno gritar cuando no le tocan la fibra, pero apuesto a que, si les matan a un hijo o a un familiar, entonces les cambia la perspectiva.
La única forma de salvar es curar lo malo y, con mucha pena, pero ya esos están mal y no se puede hacer nada, porque los soldados, la gente decente, no tienen la culpa. Si se ponen a ver cuántos campesinos, cuánta gente de bien, no habrá sufrido ataques por los que cayeron, piensen en eso.
Henry Bueno Cuenca
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