Por: Ignacio Mantilla

Los cinco cambios que haría a Ser Pilo Paga

Mucho se ha discutido en los últimos meses sobre las bondades y deficiencias del programa Ser Pilo Paga (SPP). Rectores de universidades públicas y privadas estamos de acuerdo en que es una apuesta costosa y que la fuente de su financiación no debe ser la misma que la de las universidades públicas.

No quiero ahondar en las abundantes críticas, conocidas públicamente y que tienen de fondo el modelo de subsidio a la demanda de educación, contrario o en desequilibrio con el subsidio a la oferta de la educación superior de las universidades públicas.

Naturalmente, la cifra del costo es cuestionable, y por tal razón el debate se ha centrado en este punto, ya que con un tercio de lo que reciben las universidades públicas, que forman a 600.000 estudiantes, se financiará a sólo 40.000 estudiantes de SPP.

Pero supongamos que se ha superado esa discusión y que los recursos para financiar el programa SPP están garantizados sin afectar los dineros que deben ir a las universidades públicas. Bajo este supuesto (condición necesaria e inamovible), mi propuesta es introducir los siguientes cambios:

Primero

Los “pilos” son seleccionados anualmente, cuando las universidades públicas ya han finalizado sus procesos de admisión para el primer semestre del año siguiente. Algunos de estos pilos, que han presentado el examen de admisión a la Universidad Nacional sin haber sido notificados de que son beneficiarios, no alcanzan los puntajes exigidos para ser admitidos, por lo tanto, deben escoger una universidad privada. Sólo un tercio de ellos logra la admisión a la U. Nacional.

También hay un grupo de pilos admitidos que finalmente no hacen uso del cupo y prefieren ir a una universidad privada. Pero encontramos un grupo de jóvenes que ni siquiera habían contemplado estudiar en una universidad y que, al conocer que son pilos, deciden matricularse en una privada, pues ya en las públicas es demasiado tarde.

Estos hechos, sumados a la creencia de que lo más costoso es mejor, son los principales motivos por los que, en su mayoría, los pilos eligen universidades privadas.

No pretendo que todos vayan a las públicas, pues no creo que tengamos exclusividad sobre los talentos jóvenes, pero mi propuesta es que los pilos puedan elegir la universidad, y no únicamente para iniciar en el primer semestre del año siguiente, sino también en el segundo.

Esto permitiría que se presenten a las universidades públicas habiendo conocido que son beneficiarios de SPP o que puedan aplazar un semestre el inicio de sus estudios universitarios para elegir entre unas y otras. Al fin y al cabo, prácticamente todas las carreras en las universidades públicas y privadas tienen admisión semestral y no anual.

Segundo

El programa SPP no otorga becas, sino créditos que pueden ser condonables cuando el pilo tiene éxito. Una característica de los estudiantes de las universidades públicas es que en la mayoría de los casos no necesitan de créditos para su matrícula. En la Universidad Nacional, por ejemplo, sólo el 4,5 % de los estudiantes de pregrado tienen crédito con el Icetex. Esta es una de las razones por las que también existe un grupo de jóvenes que han rechazado el crédito beca.

Parafraseando la sabiduría popular: “Si quieres empobrecer, endéudate de lo que no es menester”.

Por otra parte, las universidades reciben el dinero de las matrículas de los pilos, pero son ellos los “deudores” responsables de esos dineros, y si desertan, están obligados a devolverlos.

Mi propuesta es que se invierta el esquema y sea la universidad, no el estudiante, la responsable de devolver el dinero de las matrículas cuando el pilo fracase. Es decir, que el costo de la deserción se le cargue a la universidad y no al pilo. Con ello además logramos que la universidad se preocupe mucho más por el bienestar de los estudiantes.

Tercero

Del programa SPP se benefician principalmente los jóvenes egresados de los colegios de las capitales y ciudades intermedias, que es donde se encuentran los de mejor calidad. Así, por ejemplo, los pilos de Nariño en 2015 fueron 426, pero sólo dos eran del Pacífico nariñense, lo que amplía la brecha regional, debido a que la selección se hace con base en el puntaje nacional de las pruebas Saber 11.

Es natural que, si un joven ha tenido una educación deficiente y también ha sido víctima del conflicto armado, el resultado de su examen Icfes no sea satisfactorio y, por lo tanto, no pueda competir con jóvenes que han tenido mejores oportunidades de formación.

Mi propuesta consiste en que se reserven cupos para las regiones y que los bachilleres compitan por estos cupos, pero entre ellos únicamente, es decir, en igualdad de condiciones.

Cuarto

Actualmente, el programa SPP adjudica los montos para las matrículas de acuerdo con el costo de cada carrera y universidad. Es así como, en total, la formación profesional de un pilo puede llegar a costar $200 millones, mientras que la de otro tan sólo $10 millones.

Mi propuesta es cambiar este mecanismo y entregar a cada pilo —no a la universidad— la misma suma semestral, de tal manera que el estudiante pueda decidir si usa la mayor parte de su dinero para su sostenimiento o lo invierte todo en la matrícula, o si mejor ahorra una buena suma para su futuro posgrado. Es decir, que a cada pilo se la asigne el mismo monto, independientemente de la carrera y la universidad elegidas, y que él mismo administre los giros semestrales durante sus estudios.

Quinto

Propongo que se permita la movilidad de los pilos entre universidades, de tal manera que podamos hacer uso de los convenios de cooperación para que un pilo pueda cursar, por ejemplo, un ciclo básico en la universidad más cercana a su lugar de residencia y después trasladarse a terminar sus estudios en una universidad de mayor complejidad.

Estos cinco cambios en el programa SPP darían mayor equidad y los pilos obtendrían una verdadera beca. Naturalmente, este costoso programa de becas no resolvería los principales problemas de la educación superior, pero plantea un nuevo rumbo para el SPP.

* Rector, Universidad Nacional de Colombia.

@MantillaIgnacio

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