Por: Daniel Mera Villamizar

Trasfondo del debate por Ser Pilo Paga

La financiación no es el problema de fondo; es la concepción del Estado en la sociedad.

Pongamos que este jueves el barril de petróleo Brent no cerró a 56 dólares sino a 110 (y que las consultas populares nos permiten volver a la meta del millón de barriles diarios): asumamos que Ser Pilo Paga, SPP, se puede financiar sin afectar las transferencias de la nación a las universidades públicas.

¿No habría oposición a SPP en tal situación fiscal ideal? Es importante que aclaremos si el problema es de plata solamente o no. Las soluciones que se diseñen dependen de esa respuesta. Creo que la financiación es la apariencia de una objeción más de fondo.

Antes de seguir, un pararrayos: soy partidario de destrabar el arreglo nación-universidades públicas mediante la reforma de la Ley 30 de 1992 para que fluyan significativos recursos adicionales asociados a indicadores de gestión y de resultados.

Y también de crear dos o tres universidades estatales pertinentes con un régimen estatutario distinto, si hay espacio fiscal, y de anexar IES estructuralmente inviables a la Nacional, la del Valle y la de Antioquia, así toque reconfigurar la autonomía universitaria en la Constitución.

Puede ser un pararrayos complicado, pero por favor que no se diga que soy un egresado de la Nacional al que le importa cinco la situación de las universidades públicas.

Ahora, la objeción de fondo a SPP proviene de no aceptar plenamente la legitimidad de las universidades privadas para prestar el servicio de educación superior. “Es que son privadas”, se dice para oponerse a que el Estado pague matrículas allí, cuando el punto es que “son universidades” de calidad (y sin ánimo de lucro).

Hay un ideal de sociedad que impide valorar que seríamos un país menos promisorio sin las universidades privadas de calidad. Y que a la hora de dar educación superior —con igualdad de oportunidades— al talento que puede jalonar nuestro capital humano como país, no habría por qué prescindir de esas instituciones.

Hablamos del 10% superior de los cerebros que han sobrevivido a nuestra desigualdad social y educativa, y la solución que proponen ante su preferencia abrumadora por las universidades privadas es obligarlos a optar por las públicas, cuando la primera cuestión es qué están haciendo mal las públicas, porque la estadística no se explica solo por la mayor selectividad de estas.

Este país parece no estar preparado para una política pública de identificación temprana y desarrollo del talento sobresaliente, para ponerlo a producir desarrollo y bienestar para el resto de la población en el mediano y largo plazo. Hay que invertir más en los talentos, pero lo han vendido como los Ser Pilo Paga versus el resto.

El estudio de María José Álvarez, Carolina Maldonado, Catherine Rodríguez y Fabio Sánchez encontró que  “SPP aumentó en 46.1 puntos porcentuales la probabilidad de que jóvenes elegibles lograran acceder a IES de alta calidad eliminando las inequidades en ingreso para este grupo” y que “el aumento en acceso a IES acreditadas se compone en su gran mayoría (67%) de estudiantes que no hubieran accedido sin SSP a la educación superior y por jóvenes (33%) que accedían a IES de baja calidad”, pero estos datos los tienen sin cuidado.

El ideal de una sociedad con únicamente un sistema universitario estatal es el que lleva a decir, “pero en todo caso es preferible que la plata de SPP se invierta en universidades públicas”. Y ahí acaba la discusión.

Como alguna vez dijera Fernando Uricoechea en clase de Sociología en la Nacional: “No por nada escribimos Estado con E mayúscula y sociedad con s minúscula”. Nos pasamos de estatistas y no creemos lo suficiente en las instituciones que produce la Sociedad.

Mis columnas “Defensa y reforma de Ser Pilo Paga” y  “Ser Pilo Paga: continuarlo sí, pero no así”, no fueron una defensa cerrada de SPP, a la que puede añadirse la posibilidad de pago por ingreso contingente una vez graduados. Lo que necesitamos tener claro en este debate es si el problema con SPP es solamente de plata o no.  

@DanielMeraV 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Daniel Mera Villamizar