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Como estaba previsto, con el 100 % de mesas informadas, el alcalde electo de Cartagena para este nuevo período atípico que se termina en el 2019 es Antonio Quinto Guerra Varela, quien obtenía 72,111 votos, un poco más de 13.000 por encima de su directo contrincante Andrés Bentancourt.
No hubo sorpresas en una jornada que estuvo dominada por la soledad en los puestos de votación, como consecuencia de un alto porcentaje de abstención. Al finalizar el día, de acuerdo con los resultados de la Registraduría, habían votado apenas unas 168.300 personas de las más de 700.000 que estaban habilitadas para sufragar, determinando un nuevo gobernante que, como en ocasiones anteriores, fue elegido por un parte muy pequeña de la población de la Heroica. La abstención, esta vez, fue de más del 77 %. Por su parte, Betancourt obtuvo 58.646 votos y David Múnera, el tercero más votado, logró 12.221.
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La jornada electoral se desarrolló en relativa normalidad, aunque desde muy temprano los equipos de los candidatos estaban atentos para poner en marcha la maquinaria y llevar a los votantes a los puestos de votación, una práctica que ocurre mayoritariamente en los barrios periféricos de la ciudad, pero que se presenta en cualquiera de los sectores y estratos de Cartagena.
Julio César Carrillo es edil de la localidad Industrial y de la Bahía y vive en una calle del barrio Blas de Lezo, en el suroccidente de Cartagena, en la que la mayoría de las casas tiene un pendón con la imagen de Quinto Guerra. Señala que de los 27 ediles de la Heroica, 24 estuvieron con quien fue el candidato del partido Conservador y son ellos quienes movieron los votos a favor del aspirante, sin embargo, niega que se haya dado la compra y venta de votos.
“La política se hace con los amigos y las familias. Se lleva y se trae a las personas, pero sobre todo a los mayores de edad o las que tienen alguna discapacidad. Para estas elecciones las inversiones han sido menores y los recursos para la gasolina de los vehículos son un aporte de los líderes al candidato”, comentó Carrillo.
Para el edil, Antonio Quinto Guerra —el candidato que fue fuertemente cuestionado por sus compañías, dentro de las que se encuentra la poderosa casa García Zuccardi y varios políticos cartageneros relacionados con la parapolítica, además de contar con el apoyo de las bancadas en el Congreso del partido Liberal, Conservador, Centro Democrático, Cambio Radical y la U— es quien cuenta con la mejor experiencia en lo político y quien no se dejará manipular por sus asesores: “No va a firmar documentos a la ciega”.
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De acuerdo con el primer informe de la Misión de Observación Electoral (MOE), luego de abrir las mesas de votación, el 91 % de los testigos electorales que hacían presencia en los puestos observador portaban algún distintivo propios de las campañas a las que pertenecían y en el 5 % de esas mismas mesas los sufragantes no podían ejercer su derecho de manera secreta.
De igual forma, por ser elecciones atípicas la Registraduría no entregó certificados electorales, lo que generó en muchos puntos la molestia de los ciudadanos. Por ejemplo, se presentaron discusiones con los funcionarios y jurados de votación en puntos como el colegio Luis Carlos López, el colegio John F. Kennedy o en la institución educativa Camilo Torres. La situación, dijeron algunos votantes, significaba la pérdida de beneficios propios del sufragio, pero sobre todo, le complicaba la labor del control del voto a las campañas.
Por esa razón, varios de los sufragantes optaron por exigir a los jurados que les devolvieran el papel generado en el control de biometría como garantía de soporte de su voto. No obstante, no todos los puestos de votación contaban con el sistema de biometría.
“Estoy agradecido con Dios y los cartageneros. En nuestro programa le vamos a cumplir a la ciudad y el país. Solamente el elector es el que sabe escoger frente a los programas que presentamos y me siento satisfecho”, le dijo Quinto Guerra a El Espectador. Seguidamente, en una rueda de prensa, criticó a los medios nacionales e invitó a que “informen más de Cartagena”. “Que sea la prensa nacional la que se pregunte si este proceso no fue puro y cristalino (…) La legitimización del alcalde mayor debe respetarse por los medios y nosotros, respetuosos de ustedes, les pedimos más acompañamiento y que seamos objetivos en la información y no prejuzgar con acciones que no se han dado”.
Las observaciones de la MOE
La Misión de Observación Electora (MOE) en Cartagena destacó cinco asuntos de jornada electoral atípica. La primera fue la propuesta en Santa Cruz del Islote, en donde los habitantes decidieron no votar y no recibir el material electoral, en respuesta al abandono estatal.
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Según Ana María González, coordinadora de la MOE en esa ciudad, hubo muchos vehículos movilizando votantes, proselitismo en las afueras de los puestos de votación y cortes de energía en los puestos Fulgencio Lequerica y Comfenalco. De igual forma, criticó el titular del diario local El Universal, que decía “Si está habilitado, vote”. “No es un delito, pero el titular tiene una carga simbólica que podía confundir al elector”, comentó.