¿Cómo se está alistando la Academia Diplomática para la inscripción al concurso de la carrera diplomática, que se inicia en abril?
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La convocatoria para presentar el concurso oficial. Efectivamente, entre el 17 y el 24 de abril de este año, se van a abrir las inscripciones para cualquier profesional colombiano que quiera presentarse al concurso de la carrera diplomática y consular cumpliendo cuatro condiciones. La primera condición es ser colombiano o colombiana de nacimiento, sin doble nacionalidad. La segunda tiene que ver con ser profesional, no importa el área, todos los profesionales de Colombia, siempre y cuando tengan su diploma validado por el Ministerio de Educación, pueden acceder. La tercera condición tiene que ver con no tener ningún tipo de inhabilidad para ejercer cargos públicos. Y la cuarta es contar con un segundo idioma de uso diplomático con un nivel B1.
Los colombianos y las colombianas en el exterior se les validará los certificados que tengan las universidades en el exterior o los institutos igualmente. A los colombianos y colombianas dentro del país, la gran mayoría de universidades de acreditación de alta calidad, sean privadas o públicas, exigen un nivel B1 para graduarse. Con cualquier certificado reconocido por la Secretaría de Educación a nivel regional, también podrán inscribirse si tienen estos cuatro requisitos.
¿Qué viene después de la inscripción?
El concurso tiene dos fases. Una primera fase escrita, la cual se va a desarrollar el 28 de junio, y después una segunda fase grupal, de entrevistas grupales y de pruebas psicotécnicas, la cual va a determinar quiénes serán las 60 personas que ingresarán al curso de formación y de capacitación diplomática y consular. Es la cifra más alta que se ha tenido en la historia del país, 60 cupos para el ingreso a la carrera diplomática.
¿Cuál es la cifra que prevén de inscritos en el concurso?
Estamos preparados para el número de inscritos que se presenten, estamos previendo incluso alrededor de 3.000, 4.000 inscritos, que creo que está dentro de las previsiones que se han venido manejando, incluso con relación al pasado concurso, que es la base que tenemos. También el concurso se va a realizar en ciudades en el exterior, se va a realizar en Europa: Barcelona, París, Madrid. Igualmente se va a realizar en América Latina, en varios países, en Santiago de Chile, en México, en São Paulo. En Estados Unidos y en Canadá, tenemos igualmente tres lugares donde se van a presentar: en la costa oeste de Estados Unidos, en Nueva York y en San Francisco, y en Canadá, Montreal.
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¿Hay algo diferente que deban hacer las personas que se inscriban en el exterior para entrar al concurso?
Las pruebas son exactamente las mismas. Los requisitos de inscripción y las pruebas se presentarían en los diferentes consulados de las ciudades donde hay convocatoria. Si una persona, por ejemplo, está en Londres, la sede más cercana para presentar el concurso sería el consulado de París. Y en términos de los colombianos y las colombianas en el exterior, son una población que se eleva a casi 7 millones, la cual tiene por su gran mayoría una muy buena formación académica, tienen una experiencia viviendo fuera del país, de alguna u otra manera relacionada con lo que es la migración, el servicio consular. Y esto es una deuda que tenemos incluso frente a una población que se elevó a 7 millones y que hasta ahora en este gobierno está teniendo un Viceministerio de las Migraciones, el cual fue lanzado el año pasado, que está realmente generando política pública de insumos para una población que antes no había tenido o no había estado en el foco de la política migratoria del país.
Desde el Gobierno se impulsó la iniciativa de Academia Diplomática Popular. ¿Qué la diferencia de lo que se venía haciendo antes?
El fin de semana pasado cerramos las inscripciones. Se inscribieron un total de 8.000 personas en el exterior y en Colombia. Del exterior se inscribieron más o menos 1.800 personas, 5.400 de ellas no conocían o no sabían, nunca habían escuchado hablar de la Academia Diplomática. Más del 50 % de las inscritas son mujeres y esto se inscribe en una estrategia que hemos llamado la Academia Diplomática Popular, la cual se está encargando de democratizar, de territorializar y de descentralizar el acceso a la carrera diplomática de nuestro país.
El año pasado lanzamos un piloto en el cual se inscribieron más de 1.800 personas, esta vez se inscribieron 8.000 y vamos a tener una oferta que va a formar a los inscritos y a las inscritas en diferentes temáticas: geopolítica, historia política colombiana, política exterior colombiana, temas de protocolo, análisis de tratados, análisis del paradigma que rompe este nuevo gobierno en términos de relaciones internacionales al posicionar a Colombia como una potencia mundial de la vida. También vamos a realizar un simulacro de lo que será el examen oficial para que los profesionales y las profesionales de las regiones tengan los elementos necesarios para presentarse a la carrera diplomática.
Varias de las críticas que ha hecho el presidente Gustavo Petro a la carrera diplomática han estado en esa línea, que no se ha “democratizado”. ¿Comparte esa visión?
Más del 80 % de los actuales diplomáticos que hacen parte de la planta del Ministerio de Exteriores vienen de colegios privados y un muy buen porcentaje, parecido a ese 80 %, viene también de universidades privadas. Tenemos una oferta de diferentes institutos y universidades privadas que preparan a los interesados por COP 3 o 4 millones. Evidentemente no estamos en contra de la oferta privada, pero desde el Ministerio nunca había habido una real apuesta por lo público y por la descentralización. Y las cifras hablan por sí solas.
¿Cuáles son esas cifras?
En este gobierno, iniciando el 2023, en la primera promoción predominaba la participación masculina en un 75 %. En el 2025, la participación femenina ya fue mayoritaria, y en el 2026 se consolidó la paridad de todos los cuatro concursos que se han realizado durante este gobierno. La participación de personas que vinieran de universidades públicas, en el 2023 era del 22 %. Hoy, en el 2026, es del 60 %. Después de haber sacado adelante este piloto de la Academia Diplomática Popular, varios estudiantes de regiones como Cali lograron ingresar a la carrera y hoy son se están formando como diplomáticos, igualmente cuatro afrodescendientes, que son poblaciones que no están representadas dentro de la carrera diplomática, pues hoy lo están siendo de una manera significativa. Este concurso con los 60 cupos muestra que este gobierno está comprometido con el fortalecimiento del servicio exterior, con el fortalecimiento de la carrera.
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¿Y quienes enseñan en esas clases son profesores de la planta interna de la Cancillería o son personas externas contratadas únicamente para esto?
Al ser una iniciativa que toca diferentes temáticas tan amplias, hay diferentes tipos de interventores. Evidentemente, tenemos miembros de la carrera diplomática. Este sábado varios de ellos van a estar en diferentes regiones explicando qué es la carrera diplomática, hablando un poco sobre la historia política colombiana y la historia de las relaciones internacionales. Tendremos interventores puntuales de muy alta calidad para hablar, por ejemplo, en temas relacionados con el Acuerdo de Escazú, que hayan trabajado ese tema directamente. Habrá igualmente diferentes interventores que se encargarán de sacar adelante algunos talleres de formación escritural, de formación argumentativa.
Es importantísimo este tema de la prueba escrita y de cómo con algunas modificaciones que nosotros hemos hecho internamente para fortalecer más la capacidad argumentativa y no tanto la capacidad de grabarse una fecha concreta de la firma de un tratado, sino la capacidad de ubicar la política exterior de Colombia, de hacerla dialogar hoy con la realidad que tenemos a nivel geopolítico, tanto en la región como a nivel mundial, que es lo que está teniendo más peso dentro de las pruebas. Es una capacidad más de situación, de poner los conocimientos que tengan en la situación y no tanto grabarse una fecha de un tratado que realmente poca incidencia tiene en la toma de decisiones y en la comprensión de la política exterior.
¿Eso fue asumido como un costo extra para la Cancillería con el programa de la Academia Diplomática Popular?
El funcionamiento de la Academia Diplomática Popular responde al presupuesto de la Academia Diplomática. Iniciando este año, en medios de comunicación decían que la Academia Diplomática tenía un nivel de contratación que nunca antes había tenido. Evidentemente, nunca había tenido ese nivel de contratación porque nunca se había asumido las tareas que estamos asumiendo. La primera de ellas es esta, la democratización, la territorialización. Sacar de las universidades privadas y de los egresados de las universidades privadas la sobrerrepresentación que vemos hoy dentro del servicio diplomático. Segundo punto, nunca se había creado un Observatorio de Política Exterior en el país, nunca se había desarrollado investigaciones que sirvieran en la toma de decisiones en política exterior y migratoria.
Nosotros lanzamos el Observatorio de Política Exterior en el marco de lo que fue la tercera Cumbre del Caribe Occidental en el mes de diciembre del año pasado y hemos venido acompañando también desde la Academia Diplomática la generación de una línea de diplomacia emergente, una línea de investigación en diplomacia de los pueblos, la cual está totalmente alineada no solamente con las diferentes presidencias pro tempore que ha tenido nuestro país en órdenes internacionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
¿Y cuál es el objetivo?
Una garantía de que la política exterior colombiana se base en la evidencia y en posicionar la Academia Diplomática no solamente como el órgano encargado de la formación de los diplomáticos, sino también como el órgano encargado de hacer investigación, de generar perspectiva e insumos investigativos y académicos para la toma de decisiones de política exterior migratoria. Así que todos los gastos están soportados correctamente dentro del presupuesto de la Academia.
Es decir, parte de ese incremento en la contratación fue por los profesores externos de la Academia Diplomática.
Se decía que estábamos sobrepasando históricamente las cifras de contratación, pero en ningún momento se aclaró por parte de los medios de comunicación que la gran mayoría de esa contratación corresponde a los estudiantes que ingresaron a la carrera diplomática, estudiantes que tienen acceso a un contrato una vez inician y pasan la prueba. Tampoco se mencionó el hecho de que gran parte de esas contrataciones pertenecían a profesores, los que se encargan de formar a los estudiantes que ingresan a la carrera diplomática y consular.
Ha habido algunas imprecisiones a nivel público, pero cualquier tipo de gasto siempre ha estado sustentado, incluso el más grande de ellos, porque esta dirección asumió la tarea de adquirir una nueva sede para la Academia Diplomática. Hoy va a garantizar que haya muy buenos espacios académicos, no solamente para los estudiantes de la carrera diplomática, sino también para los estudiantes de una maestría del Instituto de Desarrollo, que se creó en conjunto con la embajada de Francia y con la Universidad Externado, el cual hoy en día también está sacando adelante una maestría desde hace ya bastantes años, la cual forma a profesionales y a funcionarios en temas de análisis de problemas económicos, políticos y contemporáneos.
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Varias de las críticas que han llegado a la Academia Diplomática han sido por su nombramiento. Usted viene de un proceso con la izquierda del presidente Gustavo Petro, fue el vicepresidente de Relaciones Internacionales de Colombia Humana. ¿Qué responde?
Las condiciones para acceder al cargo no las define una crítica concreta, la definen los estatutos de la función pública y yo cumplo completamente con ellos. Mi historia es política, he estado ligado al proceso de la lucha por la consecución de la paz en Colombia desde mi adolescencia, he sido víctima del conflicto armado. Pero también he estudiado en la Universidad de la Sorbona un pregrado en Relaciones Internacionales, tengo una maestría en Ciencia Política. He trabajado en la Alcaldía de París, en la Oficina de Relaciones Internacionales, hablo tres idiomas, he trabajado en el Parlamento francés como asistente parlamentario, tengo una amplia experiencia en todo lo que es incidencia a nivel internacional en instituciones europeas. Además de eso tengo otros diplomas que ni siquiera he subido en los soportes de Función Pública: soy investigador, he publicado artículos de investigación en temas diversos como seguridad, sociología.
Creo que, si bien hay críticas que son válidas, o preocupaciones, más bien, que son válidas, las críticas se deben hacer sobre el papel y sobre la experiencia de las personas. Mi juventud no define mis capacidades para ello. Pueden ver mi experiencia aquí, bastante acumulada en estos años de exilio también en el exterior.
Ustedes hablan de avances para democratizar el acceso a la carrera diplomática, pero frente a eso también queda la duda de qué golpe recibe la Academia Diplomática con la reducción de requisitos para ser embajador...
Yo creo que hay un falso debate aquí, puesto que se confunde lo que es la carrera diplomática con la capacidad y el derecho que tiene quien dirige las relaciones internacionales y la política exterior de nuestro país, que es el presidente [Gustavo] Petro. Él tiene una prerrogativa por constitución: un margen de nombramiento de funcionarios en el servicio exterior, que es sano. Que la política exterior de un país esté equilibrada con funcionarios de carrera, que es lo que le compete a la Academia Diplomática, que es lo que constituye el servicio exterior, pero también con la prerrogativa y el margen que tiene que tener el jefe del Estado para sacar estratégicamente iniciativas en países concretos.
Se ha querido mostrar como si fuera un botín burocrático, pero en realidad hay decisiones y hay escenarios estratégicos en donde personas de confianza de quien dirige la política exterior son quienes tienen que estar allí. En la historia de Colombia, ha habido filtración de información por parte de funcionarios, negociaciones que se han visto en riesgo, que se han visto incluso canceladas. por la intervención de personas que no son de la completa confianza del jefe de Estado y es por ello que es muy importante que el presidente tenga este margen para poder nombrar funcionarios de su confianza y que puedan cumplir los objetivos de política exterior que él se plantea, puesto que es, vuelvo y repito, el jefe de la política exterior de nuestro país.
Nos han llegado denuncias de que, tras las constantes pullas del presidente Gustavo Petro contra la carrera diplomática, pues se ha generado cierto rechazo en la Cancillería a las personas que hacen parte de esta. ¿Cuál es su perspectiva del asunto?
Yo diariamente hablo con funcionarios de carrera de todos los rangos, embajadores, ministros plenipotenciarios, primeros secretarios, consejeros, terceros secretarios. Mi conclusión después de estos meses en la Cancillería es que las declaraciones de algunos de los representantes o que se dicen representantes del gremio de los diplomáticos no son para nada representativas de la diversidad, de la calidad y del compromiso de gran parte de los funcionarios del Ministerio y de la carrera diplomática y consular. Puedo decir que este gobierno ha sacado adelante retos inmensos con funcionarios de carrera: la creación del Viceministerio de Migraciones, las negociaciones que durante meses se prepararon para las charlas entre el presidente Petro y Donald Trump, todo lo relacionado con iniciativas que tienen que ver con la creación del Sistema Nacional de Migraciones, con la creación de la mesa, de los representantes también, negociaciones muy, muy delicadas relacionadas con la Celac, relacionadas con declaraciones a nivel internacional, lo que fue la COP26.
El trabajo que este gobierno ha desarrollado con la mayoría de los funcionarios de carrera, ha sido un trabajo honesto y de articulación total. Incluso, este gobierno, repito, es el que más ha fortalecido la carrera diplomática y consular. Que haya algunos representantes del gremio, en medios de comunicación, hablando a nombre de todos los miembros de la carrera, me parece que es un sesgo que se debe tener en cuenta al momento de tomar una afirmación de unas personas, o de un grupo muy reducido, como la representación completa de la carrera diplomática.
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