Publicidad
8 Jun 2022 - 2:00 a. m.

“Petro es más pluralista y Rodolfo es el continuismo de Duque”: Alfonso Prada

El jefe de debate de Gustavo Petro dice que el ánimo está fuerte en la campaña, conscientes de que se está muy cerca del triunfo, el cual buscan apalancar con el apoyo de los jóvenes y las mujeres, ante todo. Asegura que el uribismo duro está en las toldas de Rodolfo Hernández y niega que exista el santismo.
Laura Angélica  Ospina

Laura Angélica Ospina

Periodista Política
Alfonso Prada es uno de los exfuncionarios del gobierno Santos que pasó del santismo a la campaña de Petro. / Mauricio Alvarado
Alfonso Prada es uno de los exfuncionarios del gobierno Santos que pasó del santismo a la campaña de Petro. / Mauricio Alvarado
Foto: Mauricio Alvarado / El... - Mauricio Alvarado

Alfonso Prada es el jefe de debate de la campaña de Gustavo Petro. Fue uno de los últimos que se subió al barco: lo hizo por invitación del candidato, con el objetivo de ser enlace con otras fuerzas políticas y robustecer los apoyos más allá de los movimientos de izquierda. Es, también, uno de los varios exfuncionarios del gobierno de Juan Manuel Santos que hoy le apuestan a que el proyecto político de Petro gane el próximo 19 de junio, en la segunda vuelta.

(Lea: Perfil de Gustavo Petro: gobernarse a sí mismo para gobernar a los demás)

A pocos días de que los colombianos vuelvan a las urnas para decidir finalmente quién será el próximo presidente (2022-2026), Prada habló con El Espectador sobre el desafío de conquistar a los abstencionistas, a quienes consideran votar en blanco y, también, a los cinco millones de personas que no apoyaron a Rodolfo Hernández ni a Gustavo Petro, pero sí a Federico Gutiérrez. Prada tiene convicción de esa tarea, a pesar de que desde la campaña del senador de Colombia Humana saben que la transferencia de voto Gutiérrez-Petro es una posibilidad casi que inexistente.

Reiteró que en esta etapa Petro debe hacer su mensaje más sencillo, pero con el mismo contenido sólido que ha caracterizado al político durante su carrera pública. Esa, dice, es la diferencia con el discurso de Hernández, al que calificó como vacío y populista. Dejando de lado la pregunta por el santismo, pues afirmó que dicha fuerza no existe como estructura ni como organización, Prada dejó claro que el voto de las mujeres y de la juventud será clave para lograr la victoria.

Después de la primera vuelta, ¿cómo están los ánimos en este momento?

La reacción fue natural. Le sacamos dos millones 700 mil votos al segundo. Eso son 12 puntos de diferencia y los científicos de las estadísticas dicen que cuando uno saca más de 10 puntos en la primera vuelta, en la segunda es prácticamente elegido presidente de la República. Si tenemos un triunfo tan aplastante, ¿por qué no hubo en la opinión pública una reacción en ese sentido? Porque lo nuestro fue algo que todo el mundo sabía que iba a pasar. No hubo sorpresa, por eso el resultado se recibió con naturalidad, incluidos nosotros.

El resultado nos da mucha seguridad para enfrentar la segunda vuelta, pero entendemos la reacción de la gente porque la sorpresa fue la pésima campaña que hizo Federico Gutiérrez, lo mal candidato que resultó y cómo Rodolfo Hernández, un candidato peor que “Fico” desde el punto de vista del contenido, fue capaz de ganarle en una semana. Hernández quedó de segundo sin discurso, con un monotema anticorrupción, sin que el país conociera realmente quién es él, cómo es su familia, cómo son sus negocios, cómo fue su alcaldía. La sorpresa estuvo en la disputa entre el segundo y el tercero.

¿Y esa sorpresa que fue Hernández no les preocupa?

Durante las 48 horas posteriores a los resultados, Rodolfo Hernández fue la sensación. De hecho, hubo un par de encuestas y nos ganó. No obstante, los ‘trackings’ recientes muestran que a los tres días de la primera vuelta, viene a la baja y nosotros comenzamos a ganar puntos nuevamente.El viernes, perdió dos puntos y medio, y nosotros subimos un punto. Esto quiere decir que los resultados alteran la opinión, pero después se estabilizan y comienza la verdadera campaña en segunda vuelta. Entonces, el ánimo sigue fuerte. Somos conscientes de que estamos muy cerca del triunfo. Tenemos una gran distancia de casi tres millones de votos que los colombianos nos dieron hace tan solo unos días. Ese es nuestro ánimo y sabemos que tenemos una responsabilidad muy grande de mantener nuestro discurso, nuestra estrategia con la que hemos ganado tres elecciones en serie y vamos a ganar la cuarta.

(Lea también: “Nuestra campaña queda en manos de las mujeres”: Gustavo Petro)

¿De dónde va a salir el millón y medio de votos o más que necesita Petro para ganar?

Por un lado, es la consciencia de que el 19 de junio Gustavo Petro arranca con un poco más de ocho millones 500 mil votos a su favor. Técnicamente nos faltaría solo un millón y medio. El objetivo de la campaña no es solo alcanzar esa cifra. Es, más bien, conquistar otros votos. Rodolfo Hernández no debería contar olímpicamente que los cinco millones que votaron por Federico Gutiérrez van a votar por él en segunda vuelta. Ni siquiera con la adhesión de Gutiérrez, pues la ausencia de liderazgo de este puede derivar en el voto sea independiente.

Rodolfo Hernández tiene hoy el apoyo del uribismo duro. Si usted observa, él ganó en todas las zonas donde ganó el “No” en el Plebiscito en 2016. Él estaba recibiendo unos apoyos que pedían que expulsara al uribismo. Esa es la contradicción de un proyecto que no tiene una causa sólida ni discurso, y tampoco contenido. Nosotros, en cambio, nos vamos a dirigir a esos cinco millones de ciudadanos que no votaron por Rodolfo ni por Gustavo. También a los 10 o 20 millones de abstencionistas, a quienes vamos a invitar para que sean parte de la decisión. En todos los sondeos de opinión tenemos el 70 % del apoyo de la juventud y creemos que todavía esta población puede votar mucho más en la segunda vuelta. Si solo votara la juventud, que nos dice que nos quiere, ganamos la Presidencia, pues ahí entrarían tres millones de votos adicionales. Y nos seguiremos dirigiendo a las mujeres, como lo hicimos en la primera vuelta. No es un discurso oportunista. Estamos enfrentando a un candidato machista, casi que misógino. Lo expresa espontáneamente como cuando dijo que el rol de las mujeres era criar a los hijos y no ser parte del liderazgo de la sociedad. Las mujeres, los pobres de Colombia, los campesinos, la gente que ha vivido la violencia, son a mi juicio los grupos sociales donde está el gran electorado y creo que de ahí saldrá el próximo presidente.

Read more!

¿Queda aún algo por hacer para ganar apoyos políticos o eso ya no tiene sentido?

Claro que sí. Hasta el último día intentaremos convencer a los liberales y a todos los colombianos en general. Estamos enfrentando a un candidato que tiene el apoyo del uribismo más recalcitrante. La ultraderecha se siente cómoda y tranquila con Rodolfo Hernández, él representa el continuismo de Duque. En contraste, la alternativa que ofrece Gustavo Petro es mucho más pluralista y amplia: acá caben los liberales, las organizaciones progresistas y las sociales. Hemos recibido el apoyo de Luis Gilberto Murillo, exfórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, que manda un mensaje a la comunidad afrocolombiana del Pacífico y el Caribe. También de Alejandro Gaviria, que les habla a los académicos, a los economistas y a los antioqueños. Mábel Lara hizo lo mismo y ella representa a la mujer negra, exitosa, que al lado de Francia Márquez son inspiración para esa población. Esos mensajes son muy potentes simbólicamente y sé que seremos capaces de conquistar esos votos.

¿Usted realmente cree que Rodolfo Hernández es un candidato de derecha?

Un candidato que dice que la mujer debe estar en la casa y no en el Gobierno es retrógrado. No es liberal y tampoco de centro, porque no desarrolla los preceptos democráticos y constitucionales de los derechos. Eso lo ubica en la derecha política. Una persona que se enorgullece de captar dinero de los pobres con hipotecas de viviendas, que celebra esa esclavización, no es un candidato de centro.Cuando lo entrevistan muestra lo que es: un peligro para los derechos en Colombia.

Una de las críticas a Petro es que habla en lenguaje muy lejano, ¿van a corregir eso?

Total. Esa dificultad que a veces tiene Gustavo para concretar una idea en una frase simple la tenía también Antanas Mockus en 2010. Lo sé, pues estuve en esa campaña y ahora se siente igual. La honestidad intelectual lo lleva a hacer un contexto de la respuesta. Eso en comunicación se vuelve una dificultad. Somos conscientes de ello, Gustavo está haciendo un esfuerzo enorme por simplificar su mensaje sin irrespetar a su interlocutor. Hemos descubierto que quienes dan un mensaje populista, efectista e irresponsable a veces logran llegar más por la simpleza de su mensaje. Hay que volver el mensaje sencillo, pero con contenido. Ahí radica en esta segunda vuelta nuestra diferencia con Rodolfo Hernández.

(Más: El tire y afloje entre Gustavo Petro y Rodolfo Hernández por la corrupción)

Petro busca acuerdos con Hernández, pero al mismo tiempo lo ataca...

La narrativa de nuestra campaña no se llama Rodolfo Hernández, pero es nuestro contradictor y hay que opinar sobre él y casi que desenmascararlo para que el país pueda ver su esencia. Por ejemplo, no criticamos que haya alianzas, pero sí que pretenda esconderlas y trine supuestas diferencias para engañar a los votantes sobre la realidad. Nosotros tenemos unas alianzas y no las recibimos por la puerta de atrás, sino de cara a la gente porque nos enorgullece que estén con nosotros.

¿Pero su tono contestario no es un error en ese llamado a acordar temas?

No hay ninguna contradicción. El Gran Acuerdo Nacional que propone Gustavo Petro no es con Rodolfo únicamente. Él es una de las personas con las que se debe hacer, sumando también los millones de colombianos que lo apoyaron. Es decir, es un acuerdo con la nación. Ahora, Rodolfo tiene frases sin contenido que no aguantan un debate. Si a eso le llama ser contestatarios, entonces lo somos.

¿Qué les dice a las hordas petristas en Twitter que atacan a quien cuestiona al candidato?

Quienes en las redes sociales apoyan radicalmente a Petro tienen pasión, convicción y beligerancia. Me parecen valores gigantescos, sobre todo en los jóvenes, y lo valoro y lo respeto. Pero hay una raya de respeto por el que piensa diferente. Mi llamado es siempre a que venzamos al contradictor, también en las redes, eso sí, con argumentos más que con agresiones.

Muchos santistas han llegado a la campaña de Petro, entre ellos, usted. ¿Tiene esta campaña un tono parecido al proyecto de Santos en su momento?

Dicen que el santismo llegó a esta campaña, pero sostengo que el santismo no existe como una organización. No tiene una estructura, un equipo que se reúne en torno a unas ideas. El expresidente Santos no nos da instrucciones ni orientaciones. Quienes estuvimos en su gobierno identificamos a Gustavo Petro como el hombre más cercano a su legado en materia de paz. Creo que Rodolfo Hernández ni siquiera ha leído los Acuerdos de Paz. Gustavo es un hombre producto de los acuerdos de hace 30 años. También somos unos defensores de la lucha contra el cambio climático. Y también estamos con Petro por el legado del desarrollo económico, pero que tenga como objetivo fundamental alcanzar la justicia social, algo que se expresa en la lucha contra la pobreza.

Gente del centro se ha sumado a ustedes, pero no las cabezas de los partidos y movimientos. Es el caso de Sergio Fajardo, Juan Fernando Cristo y Jorge Robledo, entre otros. ¿Qué lectura hace de esto?

Ellos son políticos y estaban compitiendo en las elecciones. Representan intereses políticos concretos. Hay una siguiente línea, como Mábel Lara y Gilberto Murillo, Yolanda Perea y Ariel Ávila, que no llegan haciendo negociaciones políticas, sino aportes ciudadanos.

(Conozca: Mauricio Toro es recusado por ser gay en trámite de proyecto antidiscriminación)

¿No le parece contradictorio que hoy critiquen a Hernández por no ir a debates cuando ustedes antes de la primera vuelta tampoco asistieron a muchos?

Son dos tiempos diferentes. Hubo un primer tiempo, en el que lo más importante fue la difusión del mensaje de una forma pedagógica. Para ello había que hacer entrevistas en los medios más que debates, porque hacer debates con dos programas que no se conocían pues no lo considerábamos tan útil. En ese momento la prioridad era explicar pedagógicamente el programa. Una vez se hace esto, fuimos a todos los debates de la última semana, que es donde el elector está definiendo su voto. El acto de respeto de Gustavo Petro es ir a los debates más vistos de Colombia, presentar y explicar sus propuestas.

Estamos a menos de 10 días de la segunda vuelta presidencial. Ya se conocen los dos candidatos. Ya fueron escogidos para pasar al último tramo. Este es el momento cuando el país más merece verlos debatiendo para conocer cómo reaccionan ante sus contradicciones, el mal genio que se les salga, ante la pregunta incómoda. Eso muestra capacidad de decisión y criterio. Nos parecía democrático y útil verlos debatir, a pesar de los miedos que pueda tener por estar imputado por corrupción.

Síguenos en Google Noticias

 

Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.