“He visto este país levantarse muchas veces, este no es momento de improvisar”, decía Germán Vargas Lleras en su último mensaje oficial como líder del partido Cambio Radical. En esa comunicación invitaba a votar por las listas al Congreso de su colectividad y se publicó el 4 de marzo, 65 días antes de fallecer en el lecho de su hogar, junto a su familia, y tras varios años de tratamientos por un tumor que apareció en su cabeza. Este padre, abuelo, amigo y dirigente político es recordado con cariño por quienes han seguido su carrera y que hoy realzan su legado para el país.
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El exvicepresidente que falleció este 8 de mayo a sus 64 años señaló muchas veces a su círculo íntimo, e incluso en unas pocas apariciones públicas, que su mayor temor eran los problemas de salud. Y es que a lo largo de su vida política, que desde la infancia le acompañó, ni las amenazas, ni dos atentados contra su vida pudieron frenar una carrera que llegó a proyectarse en la más alta dignidad de Colombia: la Presidencia.
Vea la trayectoria de Germán Vargas Lleras
La pasión por la política lo llevaba en la sangre. Su abuelo, Carlos Lleras Restrepo, fue presidente entre 1966 y 1970. Fue él quien implantó la pasión y el deseo por llegar a la Presidencia, siendo su fiel compañero en muchas salidas en el territorio nacional. Incluso, el Salón Bolívar del Palacio de San Carlos, donde este fin de semana fue velado por amigos y familiares, fue el recinto que le vio crecer y en el que vivió sus primeros consejos de ministros, aún sin pertenecer al gabinete presidencial, pero por invitación de Lleras Restrepo.
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Antes de incursionar en la vida pública su pasión fue la música. El rock de los años 70 fue esa puerta de entrada a un mundo al que luego se sumó la salsa. Aunque no se consideraba un gran bailarín, nunca negaba saltar a la pista con su hija, Clemencia. Quienes le conocían en su intimidad dicen que ella era el “polo a tierra” de Germán Vargas, que muchas veces en su vida privada mantenía la firmeza. Era un hombre “recio y fuerte”, dice el excontralor Carlos Felipe Córdoba, pero asimismo cariñoso.
Sus principios no eran negociables y la familia era uno de ellos. No solo se preocupaba por su hogar, que, además de Clemencia, tuvo por más de 25 años a Luz María Zapata, exdirectora de Asocapitales y con quien contrajo matrimonio en 2010. Esa unión culminó en 2024, aunque la relación era positiva. Ella era de las primeras al tanto de la salud del exministro mientras este atendía procedimientos médicos en los Estados Unidos. Antes de Zapata estuvo María Beatriz Umaña, madre de su única hija. Y no se puede dejar de lado a los que también consideró sus hijos, los Manchos Vargas (Mancho, Toño y Henry), sus perros que le acompañaron hasta sus últimos días.
Militó en el Nuevo Liberalismo motivado por el movimiento de Luis Carlos Galán Sarmiento a mediados de los 80. Al líder liberal lo conoció gracias a su abuelo y las frecuentes visitas que tenían, pues Lleras Restrepo le acogió durante parte de esa carrera política. Fue, de hecho, junto con figuras como Roy Barreras o Alfonso Prada integrante de las juventudes galanistas y coordinó la campaña presidencial en la localidad de Mártires en Bogotá. Su cercanía era tal que el 18 de agosto de 1989, cuando Galán fue asesinado en Soacha, estaba con él y por cuestión de segundos no logró subir a esa tarima. Para esa época ya había sido concejal de Bojacá, Cundinamarca.
Pasó por el Concejo de Bogotá y a sus 32 años llegó al Senado en 1994. Su consigna era clara, una lucha contra la corrupción, el crimen organizado y la búsqueda de justicia. Fueron esos puntos los que en su carrera legislativa le permitieron promover el estatuto anticorrupción, la ley de extinción de dominio, dar un aporte significativo a la ley de víctimas, una reforma a la justicia, e incluso, a la política electoral. Además, la denominada “Ley Lleras”, que regula la responsabilidad de proveedores en servicios de internet, también es de su autoría.
Su cercanía con las cortes era resaltada por varios legisladores, entre ellos, el ya mencionado Barreras. Con Roy marcó distancias e incluso, protagonizaron fuertes choques. Aún así, el exministro le reconoce su gran capacidad de gestión y “su gran don de mando”. Según relata, hoy sería su escenario ideal para llegar a la Presidencia pues “era el dirigente más preparado de la derecha”.
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En total fueron más de 42 leyes impulsadas, muchas de ellas de alto impacto en la vida de los colombianos. Sin embargo, quienes compartieron los pasillos del Senado con él resaltan que su fortaleza estaba en el debate. Fueron varios los temas con los que puso contra la pared a funcionarios, e incluso, gobiernos. Por ejemplo, durante el mandato de Andrés Pastrana entre 1998 y 2002 fue de los principales opositores al proceso de paz con las Farc en el Caguán y puso sobre la mesa las irregularidades de la denominada “Zona de distensión”. En sus revelaciones aseguró que ese acuerdo permitió un fortalecimiento del grupo armado en la región.
Esas posturas le pusieron en la mira de los grupos criminales. En 2002 fue objeto de un atentado en su oficina. Un libro bomba pretendía acabar con su vida, y aunque nunca fueron esclarecidos los hechos, se le atribuyen a las Farc. En ese atentado perdió dos dedos de su mano izquierda, que, según dijo, “quedó colgando” y tuvo que ser reconstruida. Luego, en 2005 volvió a ser objetivo de grupos criminales tras salir de una entrevista en Caracol Radio.
Familiares, amigos, compañeros y contradictores llegan a un punto en común sobre su labor como legislador “era sumamente estudioso”. Quienes estuvieron a su lado en esos cuatro periodos como congresista, y otras voces que le acompañaron cuando pasó al Ejecutivo como ministro y vicepresidente, dicen que “era un gran constructor de argumentos”. “Sacaba tiempo de su agenda personal para estudiar”, dijo a El Espectador el senador Carlos Fernando Motoa, quien estuvo por más de 25 años cerca de Vargas Lleras. Lo considera su mentor político.
Además, Leonor Bogotá, quien fue su secretaria privada por más de 35 años, dijo a Noticias Caracol que era un “gran trasnochador”, pero más importante aún: “excelente padre, inigualable hijo y extraordinario hermano”.
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“Cada tema relacionado con Colombia lo estudiaba con profundidad, para encontrar soluciones reales para los problemas del país. Esa manera de entender lo público, con preparación, entrega y sentido de responsabilidad, lo convirtió, a mi juicio, en una de las figuras políticas más sólidas y comprometidas con el servicio a Colombia en la historia reciente del país”, dijo el hoy representante, Julio César Triana, quien le conoció por más de 20 años de labores públicas. Su hermano, Enrique Vargas, asegura que incluso “sacrificó gran parte de su vida por este país”. Y es que a pesar de los problemas que sorteó en su carrera, siempre estuvo al tanto de lo que ocurría en el Capitolio y de las andadas de su bancada, Cambio Radical.
De hecho, algunos miembros del partido insisten que, mientras sorteaba tratamientos médicos en Estados Unidos, estuvo al tanto de todo lo que llevara el rótulo de Cambio Radical. Marcó línea en proyectos del gobierno Petro como la reforma a la salud o las reformas tributarias que impulsó la actual administración. Y aunque con el jefe de Estado nunca tuvo una relación positiva, dijo: “lamento que su seriedad en el debate desaparezca”.
Salió del Congreso ovacionado. En 2008 dio el paso al costado de la actividad legislativa, ya consolidado como un líder político importante en el país, y proyectó su primera intención presidencial. 1,4 millones de votos le pusieron en tercer lugar de esas elecciones que ganó Juan Manuel Santos. Aún así, llegó al gobierno. Santos le propuso que fuera su ministro de Interior y Justicia, cartera a la que luego separaría resaltando la importancia de dar un espacio para el apartado judicial y desligarlo del aparato político.
Dos años ocupó ese ministerio en el que salió a relucir otras de sus cualidades. Ya que “conocía al menor detalle el funcionamiento del Estado, ligaba su profesión como abogado y la capacidad de legislador para destrabar procesos que entorpecen muchas veces las obras”, dijo uno de sus asesores, Gerardo Aristizábal. Eso sí, Néstor Humberto Martínez resalta que esa capacidad nunca tuvo un carácter “transaccional”. Todos coinciden en que por eso mismo, su gestión en esa cartera, así como lo realizado en el ministerio de Vivienda o en la vicepresidencia, no tiene ningún escándalo de corrupción.
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Cuando en 2012 cambia de ministerio y llega a esa cartera de Vivienda, la oposición al gobierno Santos cuestionó la apuesta de entregar 100.000 casas a las familias de escasos recursos. Su meta se sobrepasó y al término del gobierno entregaron 270.000 viviendas. Además, impulsó desde ese ministerio apuestas como subsidios a la tasa de interés y modalidades que permitieron entregar 1 millón de hogares a familias de escasos recursos.
En todas sus salidas en territorio aprovechaba para disfrutar de la cultura regional. Sus cercanos lo califican con un hombre “de buen comer y de paladar exquisito”. Su comida favorita eran los guandules barranquilleros. También gustaba del ceviche de langostino o la mamona llanera. Sus reuniones privadas también se acompañaban de vino y varias cajetillas de cigarrillos. La gestión lograda en esos años le valió para que en 2014 Santos le pidiera ser su fórmula vicepresidencial. Eso sí, Vargas Lleras, puso una condición. “Póngame a hacer algo”, le dijo al presidente.
Hoy el exmandatario lo recuerda como “un gran coequipero”, mientras que sus asesores y amigos manifiestan que, con varios reparos a esa gestión que se extendió hasta 2018, era muy respetuoso a la institucionalidad. En esa época decía: “sé mandar, pero también sé obedecer”. Y es que presentó a Santos varias críticas al proceso de paz en La Habana firmado en 2016, un año antes de su salida del gobierno.
Ese temor que le aquejaba se puso en su camino durante la vicepresidencia. En 2015 tuvo que dejar el cargo, pues el ritmo de vida le provocó un colapso durante un evento público. Tuvo que dejar el licor y el cigarrillo, aunque meses después de ese paso dijo “es un gran cambio”. Para 2018 volvió al ruedo. Nuevamente quiso llegar a la Presidencia y puso sus logros con Santos en la mesa. No obstante, no pudo romper la barrera de los 1,4 millones de votos.
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Para entonces analizaba el panorama político desde afuera. Siempre marcó la línea en su partido, Cambio Radical, eso sí con la coordinación de Fuad Char, otro gran cacique de esa colectividad. Siempre estuvo dispuesto a escuchar y por lo mismo, atendiendo a varias recomendaciones, evitó emprender una campaña a la Presidencia en 2022. Eso sí, el sueño por llegar a la Casa de Nariño seguía vigente, aún cuando su estado de salud era delicado.
Durante 2025 muchas veces se especuló sobre una nueva campaña. Es más, su partido siempre le esperó para buscar llevarlo a la Presidencia, pero en noviembre de 2025 comunicó al partido que no se lanzaría. Fue la última vez que se le vio en público. Estaba recién llegado de Houston, Estados Unidos, y asistió a una cita del Hilton de la Calle 72 en Bogotá con una chaqueta y una gorra azules, ambas con los logos del partido. Lo acompañaron Fuad Char y Germán Córdoba, dos aliados políticos de primera mano.
En todo el proceso médico que inició en 2024 no dejó de lado sus pasiones. En sus redes promovió una sección llamada “La Playlist” en la que daba recomendaciones musicales de varios géneros. El último fue, ni más ni menos, relacionado a la salsa. También le apasionaba escribir y desde sus columnas de opinión pedía a los sectores de oposición no dividirse.
Y en paralelo, disfrutó de los primeros meses de la vida de su nieto, Agustín. En sus últimas entrevistas dijo que su llegada fue uno de los mayores regalos de su vida. Acompañó a Clemencia, su hija, en la revelación de género, así como el bautizo del menor que tuvo lugar en septiembre de 2025. Además, en marzo su partido también difundió algunas imágenes mientras departía con él.
Hoy este líder político tendrá su última despedida en la Catedral Primada de Bogotá. Familiares, amigos, y actores políticos como el expresidente Ernesto Samper, los exministros Juan Carlos Pinzón, Mauricio Cárdenas, la candidata Paloma Valencia y su fórmula Juan Daniel Oviedo, el alcalde de Bogotá Carlos Fernando Galán fueron algunos de los que acompañaron sus exequias. Además, también estuvo presente el procurador General, Gregorio Eljach, con quien coincidió muchas veces en los pasillos del Senado y que dijo, “dejó historia y dejó huella profunda sin ser presidente”.
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