La moción de censura que se dio en el Senado contra el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, no prosperó. Las bancadas en pleno le dieron 61 votos al no y solo 27 votos se inclinaron por removerlo de su cargo. Esta votación cierra la discusión respecto al polémico viaje por el que fue citado en un primer momento, cuando se revelaron unas fotos de él en una playa en Santa Marta tan solo unos días después de que se diera la tragedia del terremoto del 10 de agosto. Aunque una parte del Congreso pedía su renuncia tras esta situación -y fue el Pacto Histórico quien citó a la moción-, las mayorías se inclinaron hacia el otro lado.
Durante la sesión plenaria del pasado 8 de septiembre, sectores de la oposición cuestionaron al ministro de Vivienda, Beltrán, por su gestión al frente de la emergencia. Entre los reparos planteados estuvo que el denominado «Plan Milagro», diseñado para atender la reconstrucción y cuya ejecución está bajo su responsabilidad, todavía «no exista» y continúe «estructurando». A esto se sumaron críticas de los congresistas, quienes afirmaron que el ministro únicamente trabajó un día durante el periodo en que estuvo ausente y señalaron que su cartera aún no ha presentado reportes sobre procesos de contratación relacionados con la emergencia.
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En contraste, integrantes de la bancada oficialista salieron en defensa de la actuación de Beltrán durante la atención de la emergencia. Representantes de la Alianza Social Independiente (ASI), el Centro Democrático, el Partido Liberal, Cambio Radical, el Partido Conservador, La U y Salvación Nacional manifestaron su respaldo a la permanencia del ministro en el cargo. El congresista Gustavo Moreno, incluso, sostuvo que, aunque «se equivocó el ministro al escoger el momento para compartir con su familia», dicha situación «no es suficiente para citar a una moción de censura».
Tras conocerse la votación, la senadora de Dignidad y Compromiso, Jennifer Pedraza, quien puso el último voto a favor de remover a Beltrán de su cargo -además de las 26 curules del Pacto- dijo que "el Senado de la República le acaba de renovar el contrato prácticamente a un personaje investigado por la corrupción en su gobierno cuando fue alcalde de Bucaramanga, destituido y con un montón de procesos en investigación en los entes de control". Y agregó: "Lamentablemente como ya saben que las mayorías de este congreso las tiene el presidente del Abelardo de la Espriella, pueden hacer y deshacer sin que este congreso realice una labor digna de control político".
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"Gana el país porque hay un plan, hay un trabajo, hay una ruta, hay un proyecto serio, pero con responsabilidad en cada uno de los territorios. Pierde la mentira, pierde el el señalamiento infundado, pero sobre todo pierde ese deseo de ponerle el palo a la rueda del gobierno, para que hoy quede un mensaje claro al país y es que estamos unidos, es para que Colombia avance y para que la patria milagro se haga realidad", dijo Beltrán tras finalizar la votación en el Senado.
La moción de censura constituye uno de los mecanismos previstos para garantizar el ejercicio de los pesos y contrapesos dentro del Estado. Su trámite requiere el respaldo de una mayoría del Congreso y, una vez convocada, se desarrolla en dos etapas. La primera corresponde al debate, espacio en el que los congresistas que promovieron la citación y el ministro señalado presentan sus respectivos argumentos. De hecho, para el caso de la Cámara, este mismo martes había convocada un debate de moción de censura, pero el mismo se suspendió tras la votación del Senado.
Según dijo el presidente de la Cámara, Nicolás Barguil (Partido Conservador) resaltó que "la mesa directiva cumplió con el procedimiento. Sin embargo, el Senado se anticipó y votó negándola. Por lo tanto, la Cámara quedó inhibida para seguir con el trámite de la moción". Además, resaltó que siempre se entregaron las garantías para los sectores que invocaron esa herramienta.
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La segunda fase consiste en la votación. Una semana después de realizado el debate, el presidente del Senado o de la Cámara debe convocar nuevamente al pleno de la corporación para decidir si respalda o rechaza la moción de censura. Para su aprobación se necesita mayoría simple, es decir, la mitad más uno de los votos, lo que implicaría la salida del funcionario del cargo.
No obstante, desde que esta herramienta fue incorporada en la Constitución de 1991, ninguna moción de censura ha prosperado. A lo largo de los distintos gobiernos se han planteado cerca de 40 iniciativas de este tipo, pero todas han terminado archivadas, principalmente por no alcanzar los votos necesarios o debido a la renuncia del funcionario citado.
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