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22 Jun 2021 - 2:00 a. m.

“Se requieren muchas reformas, pero concertadas”: presidente de la Cámara

El representante antioqueño Germán Blanco habla de la legislatura que terminó. Señala que el Estado está obligado a trabajar para acortar las brechas de desigualdad y que se debe pensar más en sociedad y dejar los egos y personalismos.
Germán Blanco dice que no cree en caudillismos y considera que hay muchos precandidatos presidenciales.  / Archivo
Germán Blanco dice que no cree en caudillismos y considera que hay muchos precandidatos presidenciales. / Archivo

¿Cómo fue trabajar en medio de la pandemia?

Fue muy particular. No pensamos llegar a la presidencia de la Cámara en medio de estas circunstancias, pero fue lo que nos tocó. Los tiempos de Dios son perfectos y hay que aceptarlos, hicimos un trabajo permanente, constante y disciplinado. Hay quienes dicen que el Congreso trabaja de espaldas al país, ¿qué balance hace de la legislatura que termina?

El trabajo fue arduo, a pesar de la pandemia. Desde las 2:00 o 3:00 de la tarde, cuando inicia la plenaria, no dejamos de legislar, yendo incluso muchas veces hasta las 12:00 de la noche. Le entregamos normas sumamente importantes al país, como la reforma a la justicia, que se presentó durante más de 20 años y no había sido posible aprobarla o los recursos para la vacunación de más de 50 millones de compatriotas.

Sin embargo, los reclamos van dirigidos a la profundización de la desigualdad social y no se legisla para el bienestar de la gente…

Eso es producto del capitalismo, del sistema, y el Estado está obligado a trabajar para acortar esas brechas, para que existan menos pobres y la riqueza se redistribuya mejor. Creo que Colombia tiene hoy un grupo muy importante de personas con riqueza, que tienen que aportar más en la contingencia que actualmente atravesamos y aportar recursos adicionales que permitan solventar las necesidades de los menos favorecidos.

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¿Y este gobierno si está trabajando en eso que piden a gritos millones de colombianos?

Se está estudiando una reforma tributaria, que dicen se presentará el próximo 20 de julio. La aspiración del Legislativo, que no está participando de las mesas de negociación de esa reforma, es que se tengan en cuenta esos factores. Cualquier reforma fiscal o tributaria tiene que pasar por el Congreso, y aquí aspiramos a que se incluyan medidas que de verdad beneficien a los menos favorecidos.

Pero a corto plazo no se ve nada…

Ninguna política de Estado es a corto plazo, todas son a mediano y largo plazo. Se trata de cambios trascendentales, y solo así se verán los frutos.

Es que precisamente esas deudas históricas son las que han generado el actual estallido social…

Este es un tema estructural y no es solo de este gobierno de turno sino que viene de muchos años atrás. La pandemia limitó la movilidad, dejó a la gente en sus casas por más de un año, pero desde antes de la llegada del virus se veían venir estas protestas, pues son muchos los sectores que están inconformes desde hace muchos años por la falta de oportunidades, de ingresos, por tanta inequidad, dificultades que se han acumulado y que ahora hacen pensar en que se necesitan muchos cambios.

¿Usted cree que la aguda polarización política que hoy vivimos incendia más al país?

No estoy de acuerdo con los caudillismos. Todas las personas -más cuando orientan- tienen una responsabilidad muy grande, y ese es el llamado que les hacemos a los distintos líderes nacionales, a los partidos y movimientos. Aquí tenemos que pensar más en sociedad, pensar más en la gente que en los partidos y en los personalismos. Lamento que sea tan difícil unir todos los sectores por los egos de muchos de nuestros dirigentes. Por cierto, hay demasiadas aspiraciones en este año preelectoral.

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Es decir, ¿les falta grandeza a esos líderes para anteponer sus egos y aspiraciones a las necesidades de la gente?

No sé si grandeza, pero creo que les ha faltado responsabilidad. Cuando uno ostenta una dignidad dirigencial y hay tanta radicalización, no es bueno. Esos dirigentes deben tener la capacidad de abrir espacios en vez de cerrarlos. En el reconocimiento de las diferencias también están las salidas, pero pareciera que es muy difícil por el año preelectoral y la historia ha demostrado que tenemos unos sectores de derecha, de izquierda y otros de centro que difícilmente se sientan en la misma mesa.

Destacaba usted la reforma a la justicia que se sacó adelante, pero hay críticas de que no es suficiente y que faltaron otras…

Es cierto, faltan las reformas tributaria, a la salud e indiscutiblemente la de la educación. De todas maneras la reforma a la justicia se había aplazado mucho y si bien es cierto que faltan cosas, aquí le estamos dando herramientas a este sector que se venían reclamando desde hace muchos años, además de recursos importantes. Ahora, si bien se requieren muchas reformas y más estructurales, estas deben ir de la mano de todos los sectores, tienen que ser concertadas, porque cuando esto no se hace pasa lo que pasó con la tributaria.

Recientemente se conoció de la asignación de entre $35 mil y $40 mil millones a la Dirección Administrativa de la Cámara para reformar el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, ¿no deberían ser otras las prioridades en la actual crisis económica que vive el país?

Debo aclarar que esta no es una función de la Mesa Directiva de la Cámara, donde solo nos dedicamos al control político y a legislar. Nosotros no tenemos nada que ver con la inversión que se hace por parte de la Dirección Administrativa, y eso quedó mediante una ley de la República. He escuchado que eso se tiene que hacer por un fallo de la Corte Constitucional, que ordenó que las víctimas deben tener las 16 curules que se acordaron en el proceso de paz. No conozco si ya hay dineros en las arcas de la Cámara, pero el tema es que sí hay que adecuar el Salón Elíptico para incluir los puestos para las víctimas.

¿Pero usted es partidario de ello?

Pues hay que adaptar el Salón Elíptico a las nuevas realidades. ¿Su partido, el Conservador, tendrá candidato propio a la Presidencia en 2022 o terminarán como siempre adhiriendo al más fuerte?

Aspiro y espero que el Partido Conservador establezca los mecanismos que le permitan tener candidato propio y con la fuerza suficiente para llegar a la Presidencia. Los precandidatos que hoy tenemos tienen todas las cualidades para ocupar la primera magistratura del Estado y no seguir siendo convidados de piedra.

Hablando de elecciones, ¿va a intentar saltar al Senado?

Así es, llevó tres periodos en la Cámara y dos en la Asamblea de Antioquia, y queremos representar sectores más amplios. Creo que he cumplido con mi trabajo, que tenemos y aceptación en otras latitudes y que se puede representar a otros sectores de la patria.

Defíname algunos de los personajes de la vida política nacional: Álvaro Uribe Vélez…

Es un hombre al que el país le debe mucho. Hizo historia y hoy orienta una parte muy importante de la política nacional. Sin embargo, pienso que hay que darles paso a las nuevas generaciones.

Gustavo Petro…

Polariza, al igual que Álvaro Uribe. Sus posiciones son respetables, pero no las comparto. Insisto en mi postura: hay que dialogar y no se puede incendiar el país.

Sergio Fajardo…

Ausente, completamente por fuera de la realidad del país. Cuando uno tiene esos niveles de responsabilidad política debe hacerse presente, sentar posiciones, estar en la plaza pública.

Federico Gutiérrez…

Es de una nueva generación. Hizo bien su trabajo como alcalde de Medellín, tiene un reconocimiento local y es indudablemente una opción.

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German Vargas Lleras…

Le tenemos que reconocer muchas de sus ejecutorias en el pasado gobierno, fundamentalmente con los temas de vivienda y de agua. Tiene una gran bancada, pero no lo veo como candidato a la Presidencia.

¿Y qué piensa de las precandidaturas de Álex Char, Luis Pérez, Dilian Francisca Toro, Peñalosa, entre otros?

Si el centro y la derecha no se sientan a concertar una alianza, se corre un riesgo muy grande. El país sigue polarizado y veo en la segunda vuelta presidencial a un candidato de izquierda o de oposición y a uno de la centro-derecha. Tienen que sentarse a la mesa y deponer intereses personales. Las divisiones abren espacios para que otros puedan ganar.

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