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18 Jul 2021 - 2:00 a. m.

Último año del Congreso: que comiencen los reacomodos

El próximo martes 20 de julio empieza el cuarto y último período de sesiones legislativas. Con las elecciones de fondo, las cosas cambiarán tanto para el Gobierno como para congresistas ávidos de asegurar sus curules. Análisis.
Javier González Penagos

Javier González Penagos

Periodista Política
Congreso de La República, Instalación periodo 2019-2020
Congreso de La República, Instalación periodo 2019-2020
Foto: Óscar Pérez

Entre ansiedad, agitación, expectativa y, por qué no, también algo de resistencia, el próximo martes el Congreso de la República comenzará su cuarto y último año de sesiones. No es un período cualquiera, pues coincide tanto con las elecciones para presidente como para las del mismo parlamento. De allí que los cálculos, las correrías, los reacomodos políticos y los movimientos electorales tiendan a imponerse de aquí a 2022 sobre el normal funcionamiento del Capitolio. Por si fuera poco, en paralelo, el país continúa en medio de la efervescencia del paro nacional, el anhelo de reactivación económica y la cautela alrededor del proceso de vacunación contra el COVID-19. ¿Qué se puede esperar del parlamento en semejante coyuntura?

Un primer punto que no se puede pasar por alto es la desconfianza que siguen teniendo los colombianos sobre la rama del poder que se encarga, nada menos, que de crear y modificar las leyes, así como de hacerle control político al Gobierno. Según la más reciente encuesta Invamer Poll, en junio pasado el Congreso alcanzó un deshonroso pico histórico: su imagen desfavorable se trepó al 87 %, la más alta de la que haya registro en poco más de dos décadas de medición. Esto da cuenta de la incredulidad y reserva que persiste en la ciudadanía frente al Legislativo.

Una segunda consideración tiene que ver con lo que ocurrirá durante la instalación del Congreso este martes, pues mientras el presidente asistirá al Capitolio a dar su habitual discurso, en las calles todo parece indicar que comenzará el segundo tiempo de las protestas, luego de que el Comité Nacional del Paro convocó justo para ese día una nueva jornada de movilización. Las marchas coincidirán con la presentación de varios proyectos de ley —entre ellos una renta básica y matrícula cero— por parte de sus promotores en conjunto con congresistas de la oposición. A su turno, se prevé que el gobierno de Iván Duque radique formalmente otra reforma tributaria que, si bien parece gozar de mejor ambiente y tendría un enfoque mucho más social que la que desató las movilizaciones, podría generar resistencia y encender de nuevo el polvorín del descontento.

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Precisamente, una de las dudas a resolver es qué tanto y a qué costo los congresistas respaldarán las iniciativas con las que aterriza el primer mandatario bajo el brazo. No solo es la reforma tributaria, sino iniciativas como su reforma a la Policía o una eventual reforma a la salud. Si ya en el pasado al mandatario le costó sacar adelante sus proyectos, este último período legislativo pinta aun más complejo. ¿La razón? Al ser un año preelectoral, la estrategia de muchos congresistas será desmarcarse de un gobierno impopular en búsqueda de votos.

Según Felipe Botero, director de la plataforma Congreso Visible —que, desde la perspectiva académica que ofrece la Universidad de los Andes, les hace seguimiento a las actividades legislativas— hay muy poca oportunidad de que persistan los apoyos y el Gobierno podría verse a gatas en esta última legislatura. “Es un año preelectoral y lo que le queda de legislatura efectiva es lo que ocurra entre este 20 de julio y el 16 de diciembre; es decir, un semestre. El otro es solo para elecciones. Por eso, es bastante improbable que Duque logre adelantar sus grandes reformas. Este Gobierno tuvo tres años para adelantar esas grandes iniciativas, incluso quitando el año de pandemia, tuvo los dos anteriores y no pudo gestionar mucho”, explica.

En esa lectura coincide el analista Juan Pablo Milanese, profesor de Ciencia Política de la universidad ICESI, quien advierte que en el Congreso nunca hubo mayorías a favor de Duque y que, ahora con el año electoral a cuestas, es complejo que prospere iniciativa alguna que los una estrechamente al Gobierno.

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“Duque nunca tuvo mayorías dentro del Congreso. Tuvo una minoría importante que le permitió, mediante la formación de coaliciones procedimentales, pasar algunos proyectos, pero esa relación siempre fue conflictiva. Esto, en buena medida, tiene que ver con el hecho de que no hubiese mayorías. Que llegara la pandemia y se produjera un escenario de decisiones y concentración del poder en manos del Ejecutivo le dio un respiro al Gobierno en términos de legislación, pero cuando a Duque le tocó volver al Congreso con la reforma tributaria le volvió a ir mal y eso tiene que ver con no tener mayorías”, sostuvo.

De fondo, advierten analistas políticos, lo que se comienza a vislumbrar es un reacomodo de las fuerzas políticas en clave presidencial, pues aunque los congresistas juegan a asegurar su reelección y conservar su caudal electoral, saben que con quién se alineen entre los que apuestan por llegar a la Casa de Nariño será clave no solo para resguardar su curul, sino para beneficiarse cuando su ungido llegue a la Presidencia.

De acuerdo con Angélica Martínez, politóloga especialista en marketing político, tanto para las elecciones legislativas como para las presidenciales desde ya sobresalen tres bloques políticos. El primero, sostiene, conformado por los partidos que seguirán apoyando incondicionalmente al presidente, entre ellos, el Centro Democrático, donde, no obstante, podrían arreciar posiciones críticas sin que ello implique oposición. “Habrá críticas contra el Gobierno, pero se mantendrá el respaldo en votaciones a la hora de los proyectos o las grandes reformas”.

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El segundo bloque será el de una oposición mucho más consolidada entre el Polo Democrático y la Colombia Humana en el Congreso, lo que, señala Martínez, será el abrebocas de la alianza del Pacto Histórico que pretende llegar a la Casa de Nariño con Gustavo Petro. “Desde el Congreso habrá una oposición cada vez más dura contra Duque, pero también contra personajes como la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. No se puede olvidar que esta misma semana la Colombia Humana anunció en el Concejo de Bogotá que le haría oposición a la mandataria capitalina”.

Finalmente, según la tesis de la analista, se configura un tercer bloque del apetecido centro, donde tienen cabida tanto la centro-izquierda como la centro-derecha. Allí se pelearían espacios los candidatos independientes y la denominada Coalición de la Esperanza (conformada por Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo, Jorge Robledo y la Alianza Verde).

“Desde el mismo Congreso se van a tejer unas fuerzas muy grandes para evitar que se le conceda la personería jurídica al Nuevo Liberalismo. Detrás estarán el grupo político de Germán Vargas Lleras (Cambio Radical) y el uribismo, pues saben que otro partido formalmente reconocido puede restarles en las listas de las parlamentarias de 2022”, dice.

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En medio de la polarización que persiste en el país y de la radicalización de sectores, el director de Congreso Visible llama la atención justamente por el centro, un espectro al que todas las fuerzas tratarán de converger. Según Botero, tanto la derecha (con Duque y el Centro Democrático, así como el Partido Conservador) como la izquierda (con Petro como principal bastión) son orillas que aún no convencen del todo a la ciudadanía, por lo que una tercera alternativa de centro, que se pueda comenzar desde ya a través del Congreso, será decisiva.

En esa línea, no descarta que desde el propio Centro Democrático haya quien se desmarque de Duque, “porque el Gobierno ha sido muy poco efectivo y bastante impopular, y a las fuerzas de derecha no les conviene mostrarse cercanas a un proyecto que no ha logrado las grandes reformas que prometió en campaña, salvo dilatar y frenar la implementación del Acuerdo de Paz. Esa fue una promesa que sí han cumplido, pero no es suficiente en esta coyuntura”, manifiesta.

Botero agrega que el hecho de cómo los partidos y los parlamentarios logren inclinarse hacia el centro a lo largo de este primer semestre determinará cuáles serán los presidenciables más viables y “eso va a dictar las alianzas hacia el Congreso”.

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Por otro lado, Sergio Guzmán, director de la firma Colombia Risk —consultora de riesgos políticos en Colombia y la región— llama la atención por el rol, aún incierto, que jugarán partidos como el Liberal o la propia U que, asegura, aún no tienen definida una estrategia con visión a las presidenciales. “Son partidos que podrían darle la mayoría al Gobierno en ciertas cosas, entendiendo que puede haber una renovación”. Según Guzmán, lo claro hoy es que el Ejecutivo debe limitar sus pretensiones durante esta legislatura y tratar de buscar consensos: “El problema es que ya la suerte está echada. Este Gobierno no va a poder revertir su desaprobación en el año que le queda. Creo que vamos a ver en poco tiempo cómo se van separando las aspiraciones”.

La politóloga Angélica Martínez opina además que, en el caso de la U, los conservadores y hasta el propio Cambio Radical, hay oportunidades de que las fuerzas políticas se mantengan un tiempo con Duque: “En las pujas regionales van a intentar mantener su caudal para tener mayor capacidad de movilización en las elecciones. En caso de ser así, Duque podría tener oportunidad de lograr sacar reformas. Al que no sé dónde ubicar es al Partido Liberal, que vive una fragmentación muy álgida”.

En este contexto, no pueden quedar de lado otras fuerzas que, si bien han perdido a grandes figuras, tienen el reto de consolidarse y poder incidir tanto en las presidenciales como en las parlamentarias. De acuerdo con el profesor Milanese, aquí caben partidos como la Alianza Verde, que ya no contará con Antanas Mockus, el segundo senador más votado en 2018. “Hay que ver cómo se reacomodan otros partidos que fueron perdiendo muchas piezas relevantes, como la U (sin Roy Barreras ni Benedetti) y cómo impactará la ausencia de Mockus en la lista verde. Incluso, cómo será el Centro Democrático con la ausencia de Uribe”.

La legislatura recién comienza y aunque de lo que se debería estar hablando en este momento sería de las propuestas e iniciativas con las que llegan los partidos, parece que la política electoral —como es tristemente usual en esta época— está acaparando la agenda. Hay que ver con qué propuestas llegan los congresistas el martes para atajar la crisis social y económica. A partir de allí, ya los electores podrán afianzar su idea sobre por quién votar o no en 2022.

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