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17 Mar 2021 - 2:01 a. m.

“Sí, nos interesa la producción de vacunas para humanos”

Cada vez se habla de la posibilidad de que se produzcan vacunas para humanos en Colombia aparece el nombre de Vecol, una las pocas compañías que tienen plantas para producir biológicos en el país. Aunque se han centrado en el mercado veterinario, hoy su presidente, Juan Moncada, confiesa que está dispuesto a involucrarse en un nuevo modelo de negocio para contribuir a la salud.
Sergio Silva Numa

Sergio Silva Numa

Editor Salud - Medio Ambiente - Ciencia - Educación
Juan Moncada, el presidente de Vecol, ya se ha contactado con el ministro de Salud Fernando Ruiz.
Juan Moncada, el presidente de Vecol, ya se ha contactado con el ministro de Salud Fernando Ruiz.
Foto: Cortesía

Cada vez que, en medio de la pandemia, se ha hablado de la posibilidad de que Colombia vuelva a producir vacunas, hay un nombre que sale a flote: el de Vecol. Con más de seis décadas en el mercado, esta compañía está en mente de quienes quieren impulsar la fabricación de biológicos por una sencilla razón: es una de las pocas que cuenta con una planta para producirlos. (Lea Iván Duque y Claudia López quieren volver a producir vacunas. ¿Qué es mentira y qué es verdad?)

Vecol, sin embargo, se alejó hace unos 20 años del mercado de vacunas para seres humanos. Desde entonces, se concentró en animales pero hoy sus intereses han empezado a cambiar. Su presidente, Juan Aurelio Moncada, es prudente a la hora de hablar del futuro, pero revela que es un asunto en el que quieren volver involucrarse. Su infraestructura y la experiencia de su personal, dice, puede ser de gran ayuda para esos nuevos intereses que han surgido en los últimos meses. (Lea Vacunas: las jeringas también importan...y mucho)

Aunque dar ese salto requiere de análisis muy precisos, hoy Vecol, cuyo mayor accionista es el Ministerio de Agricultura, está dispuesto a conversar y a contribuir para que el país recupere la producción de vacunas.

Desde el año pasado siempre que se habla de la posibilidad de producción de vacunas, Vecol aparece en el radar. ¿Cuándo empezó ese interés? ¿Han conversado con el Gobierno?

A mitad de año empezaron las primeras conversaciones. Fuimos contactados por el Ministerio de Salud, específicamente por el ministro Fernando Ruiz, quien estaba interesado en conocer sobre cuál podría ser nuestra capacidad para producir vacunas. Luego, entre julio o agosto tuvimos dos visitas del Instituto Nacional de Salud a nuestras plantas. Querían observar si Vecol podría envasar y llenar vacunas; la idea era traer vacuna a granel y envasarla acá, que es un proceso mucho más rápido que producirla desde el principio.

Tomamos atenta nota de los requerimientos, dado que estamos abiertos a contribuir en este proceso y nos sentimos honrados de hacerlo. De hecho, en Vecol estamos en un proceso de transformación de plantas y debemos pensar en exportar no solamente productos veterinarios, sino que podamos ser aprobados por el Invima para producir algunas de las vacunas para humanos, no únicamente para COVID-19. El INS nos hizo unas recomendaciones especiales, que tenemos muy en cuenta, pero aún faltan varias reuniones que vamos a tener en los próximos días para comprender cuáles son los intereses del Gobierno.

¿Cómo podría contribuir Vecol en este proceso?

Vamos a conversar para determinar cómo Vecol puede contribuir con este proceso. Pero estamos dispuestos a ayudar, bien sea a través de Know How en caso de que el Gobierno quiera construir una planta nueva en otra compañía o en nuestras instalaciones, o que quieran hacerlo en nuestra propia planta ya existente. Es decir, pueden surgir diferentes alternativas que tenemos que discutir con el Gobierno. Dependiendo de eso, vendría un plan de trabajo. Si es con nuestras propias plantas habría que ver cuál es la gestión a realizar para no dejar de cumplir con los productos que entregamos al campo colombiano. De nuestra parte tenemos todo el mayor interés de aportar con nuestra experiencia: Vecol lleva 66 años en el mercado y hoy producimos vacuna contra la fiebre aftosa y otras nueve vacunas más para animales.

Eso quiere decir que Vecol está interesado en involucrarse en la producción de vacunas para humanos...

Sí, nos interesa. Nos parece que nuestra experiencia podría ser una forma de contribuir a la salud del país.

Hay muchas etapas en las que una empresa puede involucrarse en la producción de vacunas. Desde el desarrollo hasta el envasado. ¿Hay algún proceso específico en el que estén interesados?

Para una compañía que produce y comercializa vacunas lo ideal es hacer lo que hemos hecho con varias de ellas: desarrollarlas, producirlas y comercializarlas. Pero, dependiendo de cuál es la vacuna y el proceso que se requiere para comercializarla, debemos pensar cuál es el mejor camino, dado que investigar y desarrollar es un proceso largo que requiere, además, de muchos recursos. Entonces, puede haber algunos procesos de transferencia tecnológica, en los que, si ya hay una infraestructura instalada, el proceso puede ser más rápido. Dependiendo del nivel de complejidad, es posible participar en solo una parte del proceso. Es muy importante saber qué adecuaciones tendrían que llevarse a cabo en una planta y que ello sea aprobado por el Invima antes de seguir adelante.

¿El interés de ustedes en involucrarse en este mercado tiene que ver con que Colombia esté libre de aftosa? Claro, aunque aún hay grandes desafíos por superar por lo que está sucediendo en Venezuela…

Es cierto que en Aftosa se ha avanzado mucho. La disciplina en la vacunación dio como resultado que el país, a principios de 2020, fuera nuevamente certificado como país libre de Aftosa. En la medida en que se pueda mantener controlada la entrada de ese virus tan importante, podríamos estar libres de Aftosa sin vacunación. Es lo que esperemos que suceda en un futuro. Eso, sin embargo, va a depender de lo que suceda en Venezuela. Mientras haya aftosa en Venezuela y no exista un control estricto de la enfermedad allá, siempre vamos a tener el riesgo de que pase a Colombia. Pero el objetivo de Colombia, el ICA y Fedegán es el de erradicar esta enfermedad. Pero, en la medida que eso suceda, parte de nuestro plan estratégico a largo plazo es ver cómo la compañía se diversifica para que, en un futuro, si la compañía no tiene que proveer más la vacuna contra fiebre aftosa, no sufra una crisis financiera. Para Vecol, entonces, sí son muy importantes estos proyectos que proporcionen una manera de sostenerse y de servir al país. Aunque producimos vacunas para animales, los procesos pueden adaptarse para producir vacunas para humanos. Es mucho más fácil que partir de cero.

¿Han tenido conversaciones con la Alcaldía de Bogotá que también está interesada en la producción de vacunas?

No, no hemos tenido ningún tipo de conversación con el Distrito.

¿Han establecido algún contacto con algunas de las compañías que producen vacunas contra el COVID-19?

No. Hemos sido muy respetuosos con el Gobierno Nacional porque somos empresa cuyo principal accionista es el Ministerio de Agricultura y porque tenemos una junta directiva que debemos respetar. Entonces, nosotros no nos hemos lanzado a buscar relaciones directas con ninguna compañía para una posible transferencia de tecnología. Seguiremos de acuerdo con lo que nos indique nuestra junta directiva, cuyo presidente representa directamente al Ministerio de Agricultura.

Ustedes producen vacunas para animales. ¿Qué tan fácil es adaptarse para producir vacunas para humanos?

Aunque los desarrollos de una vacuna veterinaria y humana comparten las mismas etapas de desarrollo, hay varias consideraciones para responder esa pregunta. La industria farmacéutica veterinaria tiene unos altos estándares, pero si la comparamos con la industria farmacéutica humana, esta última tiene requerimientos adicionales que tienen que ver con la infraestructura y con los controles hechos a los productos que se licencian. Esa es una tarea del Invima. En este momento a nosotros nos rige el ICA. Sin embargo, esos requisitos adicionales dependen del tipo de producto que se busque desarrollar. A esto hay que sumarle las condiciones de bioseguridad, en las cuales nosotros tenemos un gran recorrido. Sabemos contener un agente biológico en grandes cantidades y sabemos cuáles son las pruebas que tenemos que hacer para que ese material biológico no sea liberado. Esto, a la luz de vacunas, para el COVID-19, es una experiencia muy importante que nosotros tenemos, especialmente, en vacunas de virus inactivados.

Otras tecnologías, como vacunas a base de virus de ARN mensajero o de subunidades también las podríamos manejar porque también producimos otro tipo de vacunas y tenemos personas muy bien entrenadas para manejar ese tipo de material biológico. Como también tenemos una planta de inyectables, eso nos permite conocer las condiciones que debemos cumplir para su llenado. También tenemos mucha experiencia en la transferencia de tecnología, porque hemos desarrollado productos con transferencia tecnológica de otras empresas.

Si entiendo bien, en el mejor de los casos podrían producir vacunas de virus inactivados…

Tenemos infraestructura y experiencia para trabajar con virus inactivados. Sin embargo, para que esto lo pueda hacer una empresa en Colombia se deben cumplir ciertas revisiones como el análisis de riesgo de bioseguridad. Para esto hay, por ejemplo, que garantizar que no exista ningún riesgo de contaminación cruzada con otro producto nuestro. También hay que hacer un análisis de riesgo del agente biológico con el que vamos a trabajar y qué características debe tener el lugar en el que vamos a trabajar. Ahora, si bien tenemos experiencia en el manejo de vacunas de virus inactivados y sabemos producirlas, esa es solo una de las tecnologías de las vacunas para el COVID-19. Con otras, por ejemplo, tendríamos que revisar si se adaptan a la infraestructura que tenemos en la empresa y evaluar muy analíticamente qué modificaciones deberíamos hacer en nuestra infraestructura para tener la competencia de producirlas.

Si quisiéramos involucrarnos en el fill and finish, también tenemos área de inyectables, pero tendríamos que revisar las especificaciones técnicas que deban cumplirse. Eso se hace de la mano del Invima, buscando siempre garantizar seguridad y eficacia, que es lo más importante.

La otra posibilidad es transferir a Colombia la tecnología de vacunas de subunidades, que ya hay varias licenciadas. O vacunas de ARN mensajero, que son las de Pfizer y Moderna. O como las de AstraZeneca, que son las de virus no replicantes. En esos casos se requieren niveles menores de contención y en nuestra empresa hay experiencia. Sin embargo, para poder hacer eso, hay que ver, primero, quién transferiría la tecnología y estudiar muy bien los requisitos técnicos y qué necesitamos para poder poner a punto nuestras instalaciones. Para esto, generalmente, se hace una revisión de lo que necesito para producir, cuánto me cuesta y cuánto me tomo haciéndolo. Pero no es imposible; se puede hacer y hay conocimiento para hacerlo.

En el caso hipotético de que estén dadas las condiciones para participar en la producción de vacunas, ¿qué tecnología sería la ideal para Vecol?

Mi caballo ganador serían las vacunas de virus inactivado porque tenemos una infraestructura muy buena que no tiene nada que envidiarle a las de otros países. Pero, pensaría en migrar hacia las de subunidades y ARN mensajero, porque le va a dar mucha versatilidad al mercado de vacunas. Pero hay algo en lo que quiero ser muy claro: esto hay que hablarlo con mucha responsabilidad, porque Vecol es el proveedor más importante para el país, para Uruguay y para Ecuador de la vacuna contra la fiebre aftosa. Sería imposible producir las dos en la misma planta. Por lo tanto, debe darse primero un análisis previo de cómo garantizar la vacuna para la fiebre aftosa, antes de emprender un proyecto de estos.

¿Qué tan complejo es construir una nueva planta para producir vacunas? Entiendo que requiere tiempo y una gran inversión.

Inversiones grandes, sí. Las plantas para humanos requieren no solo el diseño y la construcción, sino validación. Pero es posible hacerlo en tiempos no tan largos, de acuerdo con nuestra experiencia. Obviamente, el camino para construir una nueva planta es más largo que adecuar una planta ya existente. Y los tiempos pueden variar dependiendo del nivel de complejidad que se requiera y del tamaño. Es muy difícil decir cuánto puede tardar, pero puedo decir que las plantas normalmente, por las experiencias que he visto tanto en el sector farmacéutico humano como veterinario y analizando un proyecto que tenemos para construir una nueva planta de biológicos, tienen un estimado de construcción de dos años si todo funciona a la perfección y hay una sincronización de todas las entidades. En nuestro caso, para la planta que vamos a construir, empezamos a diseñarla el año pasado y estamos empezando el proceso de licitación. Esperamos tenerla lista en 2024. Entonces, hablamos de 4 años en total.

¿Cuál podría ser el precio de una de estas plantas?

Honestamente no tengo experiencia en ese tema. No he tenido la responsabilidad de construir plantas nuevas. Solo puedo hablar de la experiencia de la planta de biológicos que acabo de describir. El costo está estimado en $46 mil millones, pero hablamos de un menor tamaño y de unos requerimientos un poco menos complejos comparado con las plantas de vacunas para humanos.

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