En marzo de este año, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) dio a conocer unas cifras inquietantes: en Colombia, los niños, niñas y adolescentes entre los 3 y 17 años pasan 8.9 horas diarias en el celular, y 6.1 en el televisor.
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El mismo informe, cuyos datos se obtuvieron luego de aplicar más de 2.600 encuestas en hogares e instituciones educativas del país, señalaba que el 61% de esta población tiene un celular propio, y su uso aumenta con la edad: 35% en infancia temprana (6-9 años), 55% en preadolescentes (10-13 años) y 81% en adolescentes (14-17 años). Aunque puede que estas cifras no sean sorprendentes, pues en el día a día es común ver a niños y adolescentes utilizando estos dispositivos electrónicos, los efectos en la salud y los riesgos a los que están expuestos los menores de edad pueden ser desconocidos por muchas personas.
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De acuerdo con un estudio publicado en 2019 en BMJ, una revista médica científica, un mayor tiempo frente a pantallas se asocia con diversos daños para la salud de los niños y jóvenes. La evidencia más sólida se relaciona con la acumulación de grasa en el cuerpo, dieta poco saludable y síntomas depresivos.
Pero no solo es el tiempo. “Parece que el deterioro de la salud mental en adolescentes está estrechamente relacionado con el propósito del uso de pantallas y no solo con el tiempo de exposición”, concluye otra investigación publicada en la revista BMC Psychology en 2023, que revisó 50 estudios sobre este tema. “Por ejemplo, el estudio en línea o el uso no recreativo de pantallas, no parecen estar asociados con la salud mental”, agrega. En otras palabras, no es solo el tiempo que pasan los niños y adolescentes frente a una pantalla, sino lo que están haciendo.
En esa investigación, los científicos cuentan, por ejemplo, que una actividad popular entre los adolescentes es el uso de redes sociales como Facebook, Instagram y X (antes Twitter). En Colombia, según el informe de la CRC, el 77 % de los adolescentes tiene redes sociales, la cifra disminuye a 33 % en los preadolescentes y a 9% en la infancia temprana. ¿Cuál es el asunto con las redes sociales? Que la presencia en ellas y su uso se ha asociado con una mala salud mental.
“Nuestros resultados concuerdan con revisiones publicadas previamente. El uso excesivo de redes sociales puede conducir al desarrollo del miedo a perderse algo”, se explica, por ejemplo, la investigación publicada en BMC Psychology. Esa sensación se conoce como Fomo, y es el miedo a que otras personas tengan experiencias placenteras mientras el individuo está ausente, percibido como una necesidad de contacto constante con los miembros de la red social.
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A esto se le suma algo de lo que cada vez se sabe más: el impacto en el sueño. Un estudio publicado en la revista médica Sleep Medicine Reviews revisó 67 artículos publicados desde 1999 hasta principios de 2014 y reportó que el tiempo frente a pantallas (sea celular, televisor, tablets o computadores) se asocia negativamente con los resultados del sueño, principalmente duración acortada y tiempo retrasado.
Las razones son varias. En primer lugar, al pasar más tiempo frente a las pantallas, los niños y jóvenes tienen menos tiempo disponible para dormir. En segundo lugar, la excitación psicológica y fisiológica, debido al contenido y la interacción social, también pueden interferir con la capacidad de conciliar el sueño y permanecer dormido. Y finalmente, está el efecto de la luz en el ritmo circadiano —el reloj interno que tenemos y que coordina las actividades que realizamos a lo largo del día—. “Un estudio encontró que las tabletas autoluminiscentes (iPads de Apple configurados al brillo completo) causaron una supresión de melatonina —la hormona producida naturalmente por una glándula del cerebro para ayudar a regular el ritmo circadiano del cuerpo o el ciclo del sueño–, estadísticamente significativa después de dos horas de uso”, se puede leer en la investigación.
Por esto, una de las recomendaciones que hacen los expertos para reducir estos efectos es limitar o reducir la exposición al tiempo frente a pantallas, especialmente antes o durante las horas de acostarse.
También hay otros riesgos
A estos efectos en la salud, se le suman varios riesgos que están asociados con el uso de los dispositivos electrónicos. Alejandro Castañeda Molina, jefe del Centro de Internet Seguro - Viguías de Red PaPaz habla de cuatro tipos de riesgos.
Uno se puede presentar cuando niños y niñas son contactados por personas externas (sobre todo adultos, pero también pueden ser adolescentes) que quieren hacerles daño a través de redes sociales o videojuegos. Otro riesgo está relacionado con el tipo de contenido al que niños y adolescentes no deberían tener acceso, como contenido de odio, pornográfico o de violencia extrema. También se pueden presentar casos de bullying, ciberbullying o acoso entre pares. Y finalmente, Castañeda menciona el riesgo relacionado con la privacidad, que tiene que ver con el uso y tratamiento de datos personales de niños y niñas.
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“Se consideran datos personales, desde una foto mostrando el rostro, hasta fotografías en sus colegios, con los nombres de esas instituciones, la dirección de sus casas. Esa información es sensible a la hora de identificar donde vive, qué hace, qué le gusta, qué no le gusta y eso se puede utilizar muy fácil por parte de una persona que quiere llegar a ese niño o a ese adolescente”, sostiene Castañeda.
También está en caso de los videojuegos, redes sociales u otras aplicaciones que solicitan datos personales, (nombre, fecha de nacimiento, número de teléfono), acceso a la ubicación, micrófono, cámara, entre otros. Por esto, ante los riesgos y efectos en la salud, hay unas recomendaciones que hacen los expertos.
En los primeros años de vida
La regla general es evitar el uso de pantallas antes de los 2 años. “A esa edad, los niños no pueden reconocer si lo que ven es real o no. Además, los contenidos, están diseñados prácticamente para ser adictivos. Son dinámicos, con luz, sonidos, movimientos. Eso, para un bebé menor de 24 meses es muy atractivo, y despegarse después es muy difícil”, menciona Castañeda, de Red PaPaz.
Solo por mencionar un caso, ¿recuerdan Baby Shark, la canción infantil que se convirtió en el video más visto en la historia de YouTube? Ahora, cuenta con más de 16 mil millones de visualizaciones en esta plataforma (la segunda en la lista tiene 9 mil millones, y es la famosa canción de Daddy Yankee y Luis Fonsi: Despacito).
Otras recomendaciones en la edad de los 0 a 8 años, es limitar el uso de pantallas a máximo media hora (después de los 2 años) y preferir pantallas grandes como televisor o computador. Asimismo, menciona Red PaPaz, es importante evitar contenidos con reproducción automática o ritmos acelerados.
“Lo más importante es que nosotros como adultos tengamos un uso reflexivo. Si somos conscientes de que estamos utilizando esos dispositivos, es mucho más fácil establecer límites y regulaciones para los niños y niñas. Como adultos tenemos que saber que ellos repiten y normalizan nuestro comportamiento”, agrega Castañeda.
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Durante la infancia
Las recomendaciones de Red PaPaz para la edad entre los 9 y 12 años, están enfocadas en los límites y concientización:
- Establecer horarios definidos de máximo una hora al día.
- No permitir redes sociales antes de los 13 años.
- Conversar sobre los riesgos asociados a la privacidad, contactos desconocidos, contenidos inapropiados y publicidad engañosa.
“También es importante no dejar que utilicen ningún tipo de pantallas solos, ni en espacios completamente cerrados, como los dormitorios, donde no hay intervención adulta. Se han identificado muchos riesgos cuando la interacción se da en esos espacios y condiciones”, dice Castañeda.
Para los adolescentes:
En esta etapa, las recomendaciones van más allá de las restricciones. Están enfocadas en un uso con criterio, donde ellos puedan elegir cuidadosamente los contenidos que van a consumir, y donde los padres o cuidadores expliquen temas de seguridad, privacidad, acoso y abuso sexual en línea —conocido como grooming—, desinformación y otros riesgos a los que esta población está expuesta.
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