23 Jul 2021 - 1:30 a. m.

Beneficios de Twitter crecen, mientras que Intel reporta caída por falta de chips

Ambas empresas presentaron resultados financieros del primer semestre este jueves. Twitter aumentó su facturación en 50 %, pero los beneficios de Intel cayeron 22 %.

Agencia EFE

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Twitter e Intel presentaron este jueves reportes financieros a corte de junio de 2021. Mientras que la plataforma reportó ganancias por el aumento en la publicidad, el fabricante tecnológico tuvo una caída en sus beneficios que coincide con la escasez de chips que vive el sector.

Twitter presentó unas ganancias netas entre enero y junio de US$134 millones, luego de un incremento en la inversión en publicidad por parte de las empresas. Estas cifras contrastan con las pérdidas de más de US$1.000 millones que registró en el mismo período de 2020, a la vez que sigue aumentando la cifra de usuarios.

La empresa con sede en San Francisco aumentó su facturación en un 50 % y pasó de los US$1.491 millones ingresados en la primera mitad de 2020 a los US$2.226 millones en ventas durante los seis primeros meses del presente ejercicio, lo que explica a su vez la mejora experimentada en los beneficios.

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Casi la totalidad de estos ingresos (88 %) provienen de la venta de espacios publicitarios en la red social, mientras que el 12 % restante lo ganó vendiendo datos a terceros.

Entre enero y junio de 2021, los accionistas de Twitter se embolsaron 17 centavos de dólar por título, frente a las pérdidas de US$1,77 correspondientes al mismo período del año pasado.

La firma que dirige Jack Dorsey obtiene algo más de la mitad de toda su facturación en el mercado estadounidense y cuenta con 206 millones de usuarios activos diarios (es decir, que se conectan por lo menos una vez al día) en todo el mundo, un 11 % más que en julio del año pasado.

Twitter también emitió este jueves sus predicciones financieras de cara al conjunto de 2021, un año a cuyo término espera haber aumentado la facturación en un 30 %.

Las acciones de la compañía se dispararon un 6,35 %, hasta los US$73,99 por título en las operaciones electrónicas posteriores al cierre de los parqués en Wall Street.

Por su parte, Intel, el mayor fabricante de microprocesadores del mundo, anunció una caída interanual de beneficios del 22 %, consolidando US$8.422 millones frente a los US$10.766 millones ganados en el mismo período del ejercicio 2020.

En cuanto a la facturación, la empresa con sede en Santa Clara (California, EE.UU.) ingresó en la primera mitad del año US$39.304 millones, ligeramente por debajo de los US$39.556 millones de hace un año.

Que los beneficios hayan bajado tanto en comparación con los ingresos se explica por el aumento de los gastos a lo largo de este año, en que la compañía ha dedicado casi US$1.000 millones más a investigación y desarrollo y US$2.300 millones adicionales a operaciones de reestructuración.

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Los accionistas de la firma, por su parte, se embolsaron en el primer semestre US$2,08 por título, frente a los US$2,53 del mismo periodo del año pasado.

Fabricantes de vehículos y dispositivos electrónicos de todo el mundo han tenido dificultades de producción en los últimos meses a causa de un cuello de botella en el suministro de semiconductores generado por el gran aumento de la demanda a raíz de la pandemia de Covid-19 y las complicaciones logísticas también derivadas del coronavirus.

A finales de mayo, el consejero delegado de Intel, Pat Gelsinger, advirtió que la escasez de semiconductores puede durar años.

“Aunque la industria ha dado pasos para responder a las limitaciones a corto plazo, todavía puede llevar un par de años que el ecosistema responda a la escasez de capacidad de fundición, sustratos y componentes”, aseguró en una intervención virtual en una feria del sector en Taipei.

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Que el sector de la automoción sea uno de los más afectados por la falta de chips se explica porque los últimos modelos van equipados con multitud de componentes electrónicos, desde los equipos de navegación hasta las cámaras traseras, que necesitan microprocesadores para operar.

Así, se están dando casos en los que la producción de vehículos cuyo costo de construcción asciende a varios miles de dólares se encuentra completamente parada porque faltan microchips que apenas cuestan unos pocos centavos.

Al margen de los vehículos, la pandemia incrementó notablemente la demanda de dispositivos electrónicos como ordenadores, tabletas y videoconsolas, ya fuese para dar respuesta a las nuevas necesidades creadas por la transición al trabajo y la enseñanza en remoto o por el aumento del tiempo de ocio en casa.

La mayor fuente de ingresos de la compañía, el Grupo de Computación para Clientes, dedicado a la producción de chips para ordenadores, vendió por valor de US$20.714 millones, por encima de los US$19.271 millones del mismo período del año pasado.

Los resultados de Intel no convencieron a los inversores en Wall Street y las acciones de la firma cedían un 2,77 % hasta los US$54,46 por título en las operaciones electrónicas posteriores al cierre de los parqués neoyorquinos.

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