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Viajar en pareja es parte de un nuevo lenguaje del amor. En Colombia, San Valentín se consolida como una celebración donde el valor del regalo dejó de ser únicamente material para convertirse en experiencial. Más que objetos, hoy se buscan momentos memorables. Planificar, sorprender y diferenciarse marcan la pauta en una fecha donde la emoción y la estrategia conviven.
De acuerdo con datos de NIQ y Kantar, el 74 % de la intención de compra en esta temporada se concentra en personas entre los 18 y 42 años, confirmando el protagonismo de Millennials y Gen Z. El comportamiento muestra dos perfiles: el Millennial planificado, que apuesta por calidad, estatus y propuestas gastronómicas o escapadas con sello diferenciador; y la Gen Z impulsiva, que privilegia la estética, lo instagrameable y las decisiones de último momento.
En ese contexto, las escapadas románticas cobran fuerza. Las búsquedas vinculadas a experiencias de relajación en pareja crecieron 25 %, impulsando la demanda de spas, glampings y viajes cortos cerca de las grandes ciudades. El bienestar se posiciona como uno de los grandes protagonistas del mes del amor.
Bajo esa lógica, historia, ciudad o playa no son solo categorías turísticas: son escenarios para construir recuerdos compartidos. Estas son algunas alternativas no tradicionales en Latinoamérica que pueden tener en cuenta para viajar en pareja.
Destinos llenos de patrimonio y relatos
Para quienes encuentran romanticismo en los relatos del pasado, Lima —reconocida por su Centro Histórico declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco y por concentrar joyas arquitectónicas como la Plaza Mayor, la Catedral de Lima, el Palacio de Gobierno y conventos históricos como San Francisco— ofrece una experiencia donde la historia virreinal y la vida contemporánea conviven en cada calle.
En ese entorno privilegiado de la capital peruana, el Sheraton Lima Historic Center, ubicado en la entrada del Centro Histórico, es el punto de partida ideal: caminar por la Plaza Mayor, recorrer sus iglesias y casonas coloniales permite sumergirse en siglos de tradición antes de regresar al hotel para disfrutar de su piscina al aire libre y su propuesta gastronómica local.
En Quito, cuyo Centro Histórico —según información oficial de promoción turística del país— fue el primero del mundo en ser declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1978 y conserva una de las arquitecturas coloniales mejor preservadas de América Latina, el viajero puede recorrer decenas de iglesias, conventos, monasterios y capillas que narran siglos de arte y mestizaje andino, así como plazas tradicionales y calles que cuentan la historia de la ciudad. Entre ellas destacan iglesias emblemáticas como La Compañía de Jesús y conventos históricos que permiten adentrarse en la riqueza religiosa y cultural de Quito.
En este entorno, el JW Marriott Quito combina sofisticación y cercanía con el corazón patrimonial de la ciudad; sus espacios decorados con rosas ecuatorianas crean una atmósfera íntima que dialoga con las historias de amor que marcaron la capital, como la de Manuelita Sáenz y Simón Bolívar.
Romance junto al mar
El mar, sin embargo, sigue siendo uno de los grandes favoritos cuando se trata de desconexión y bienestar. A dos horas de la capital panameña, The Buenaventura Autograph Collection ofrece un entorno exclusivo frente al Pacífico, con playas tranquilas, club de playa, campo de golf y una propuesta gastronómica de alto nivel que invita a reconectar.
Vale la pena mencionar que Panamá es un destino turístico atractivo para los colombianos no solo por la cercanía y la conectividad aérea, si no porque combina belleza natural y biodiversidad con cultura vibrante y experiencias diversas: desde playas en el Caribe y el Pacífico, montañas y bosques hasta una capital cosmopolita con Patrimonio Mundial de la UNESCO, vida urbana y gastronomía destacada.
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En el país vecino, los viajeros pueden practicar actividades al aire libre como observación de aves, senderismo, buceo, surf o pesca deportiva, sumergirse en comunidades indígenas con tradiciones ancestrales, y explorar lugares emblemáticos
Mientras tanto, Santa Marta es un destino ideal para visitar porque, además de ser la ciudad más antigua de Colombia con 500 años de historia viva, combina patrimonio cultural, playas paradisíacas y naturaleza espectacular en un solo lugar.
En la capital de Magdalena puede recorrer su centro histórico con su arquitectura colonial y sitios emblemáticos como la Catedral Basílica y la Quinta de San Pedro Alejandrino, relajarte en playas como Playa Blanca o Playa Cristal, y explorar maravillas naturales como el Parque Nacional Natural Tayrona y la imponente Sierra Nevada de Santa Marta —la montaña costera más alta del mundo— mientras participas en experiencias de turismo sostenible, cultura ancestral y gastronomía caribeña, todo enmarcado en una celebración especial que realza la identidad y diversidad de este destino único.
Allí, el Santa Marta Marriott Playa Dormida complementa la experiencia con rituales de bienestar en su Seishua Spa, alineándose con la creciente búsqueda de planes que integren descanso físico y conexión emocional.
Vibra urbana y momentos relajados
Para las parejas que prefieren la energía citadina, el Courtyard Lima Miraflores ofrece una experiencia que mezcla comodidad y dinamismo. Ubicado cerca del Malecón y de la oferta gastronómica más vibrante del distrito, se convierte en el escenario ideal para quienes disfrutan explorar cafés, restaurantes y atardeceres frente al Pacífico.
En Costa Rica, el AC Hotel San José Escazú propone una escapada urbana sofisticada. Su Solaz Terrace, reconocida por su coctelería de autor, responde a esa tendencia que prioriza experiencias diferenciadas, donde la estética y el ambiente son parte esencial del recuerdo.
En una fecha donde incluso el quick-commerce gana protagonismo —con 3 de cada 10 regalos comprados por apps en las 48 horas previas— la experiencia se consolida como el verdadero diferencial. Más allá del objeto, lo que permanece es el recuerdo compartido.
Así, San Valentín confirma una tendencia clara: el amor se celebra mejor cuando se vive. Ya sea entre calles históricas, terrazas urbanas o frente al mar, la experiencia es hoy el regalo que marca la diferencia.
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