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Miedo a volar en aviones: qué es la aerofobia y cómo afrontarla

Si solo pensar en un avión acelera su corazón, no está solo. El miedo a volar afecta a miles de personas más de lo que se imagina.

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Leidy Barbosa
04 de febrero de 2026 - 09:19 p. m.
Turistas en avión
Turistas en avión
Foto: EFE - Rodrigo Saez
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Viajar en avión se convirtió, hace tiempo, en una escena cotidiana del mundo moderno. Cada día, millones de personas despegan por trabajo, turismo o reencuentros pendientes, confiando en que el trayecto será apenas un paso más del viaje. Sin embargo, en las últimas semanas esa sensación de rutina se ha visto alterada.

Hechos recientes, que han marcado profundamente al país, han reabierto conversaciones y emociones que parecían lejanas. El temor, silencioso pero persistente, ha vuelto a instalarse en las cabinas y, sobre todo, en la mente de muchos pasajeros. Por eso, aquí queremos explicarle qué es la aerofobia, cómo se manifiesta y de qué manera puede aprender a afrontarla.

No se trata de eliminar el miedo de un día para otro, sino de ofrecer herramientas y consejos que ayuden a comprenderlo y, poco a poco, a convivir con él para que volar deje de ser una experiencia que lo pueda paralizar.

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¿Qué es la aerofobia?

La aerofobia, conocida comúnmente como miedo a volar, es un temor irracional a viajar en avión, asociado a la percepción de que este medio de transporte representa un peligro que debe evitarse. Suele originarse por la sensación de pérdida de control, el miedo a las alturas, la claustrofobia y el desconocimiento sobre cómo funciona un avión. En estos casos, el cerebro crea una asociación negativa entre volar y una amenaza para la vida.

Entre las razones más comunes se encuentran:

  • Sensación de pérdida de control y seguridad, provocada por la imposibilidad de manejar la situación y por ruidos o movimientos inesperados del avión, como las turbulencias.
  • Factores psicológicos, como la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) y el vértigo (miedo a las alturas).
  • Pensamientos catastrofistas, que llevan a imaginar escenarios de peligro inminente.
  • Experiencias previas negativas, como turbulencias severas o aterrizajes difíciles.
  • Factores externos, entre ellos la exposición constante a noticias sobre accidentes aéreos o los llamados “miedos aprendidos”.

La psicóloga clínica Ximena Góngora, miembro de la red de especialistas DoctorAkí, aclara que la existencia de una fobia no significa que todos los viajeros la vayan a experimentar de igual manera. Cada persona percibe el estrés de manera diferente.

“Esto se debe a que el estrés, es una respuesta natural del cuerpo para protegernos, pero no debería dominar experiencias asociadas al descanso y el disfrute, como un viaje”, puntualizo.

Por esta razón, uno de los primeros pasos para prepararse antes de subir a un vuelo, especialmente si se sufre de aerofobia, es aprender a reconocer las señales del cuerpo. El estrés no se manifiesta igual en todas las personas y puede aparecer en forma de cansancio, irritabilidad, palpitaciones u otras molestias físicas que conviene identificar a tiempo.

Las especialistas recomiendan algunas estrategias efectivas para manejar la ansiedad asociada al vuelo:

  • Respiración consciente, una herramienta sencilla para calmar la mente y el cuerpo.
  • Visualización, imaginando entornos tranquilos o el destino del viaje.
  • Ejercicio regular y alimentación saludable, evitando la cafeína, las bebidas azucaradas y el exceso de estimulantes.
  • Prácticas como el yoga, que ayudan a equilibrar cuerpo y mente.
  • Diferenciar entre estrés y ansiedad, para reconocer cuándo se trata de una reacción puntual o de un estado persistente que requiere apoyo profesional.

Además, entender la situación es clave. Informarse sobre cómo funciona la aviación moderna, recordar que los vuelos suelen ser de corta duración y conocer los altos estándares de seguridad ayuda a reducir la ansiedad anticipatoria.

En casos donde el miedo es intenso y limita la vida personal o laboral, se recomienda buscar apoyo profesional, como terapias cognitivo-conductuales o talleres especializados en aerofobia.

Durante el vuelo, pequeñas decisiones también pueden marcar una gran diferencia en cómo se vive la experiencia. Algunas acciones sencillas ayudan a aumentar la sensación de control y a reducir la ansiedad:

  • Elegir asientos sobre las alas, ya que es una de las zonas más estables del avión.
  • Aceptar que las turbulencias son normales y, en la mayoría de los casos, no representan un riesgo. Si aún tiene dudas sobre las turbulencias, aquí le dejamos un articulo de porqué ocurren.
  • Seguir siempre las indicaciones de la tripulación, estos profesionales estan entrenados para manejar cualquier situación.
  • Viajar cómodo, usando ropa holgada y calzado adecuado que no limite su movimiento o la circulación.
  • Mantener la mente ocupada con música, lectura, películas o pódcast, para disminuir la sensación de encierro.

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Finalmente, antes y durante el viaje, adoptar hábitos saludables también contribuye a una experiencia más tranquila. Acciones como hidratarse bien, dormir adecuadamente y optar por comidas ligeras ayudan a reducir las molestias físicas que pueden intensificar la ansiedad.

Ojo, prepararse con anticipación no elimina el miedo por completo, pero sí lo hace más manejable y permite disfrutar el viaje con mayor calma.

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Leidy Barbosa

Por Leidy Barbosa

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales.@leidyramirezbLbarbosa@elespectador.com

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