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Armero, la salud mental y un duelo no resuelto

Cuarenta años después de la erupción del Nevado del Ruiz, quienes sobrevivieron en Armero siguen buscando cerrar un duelo que no se trató como hubiesen querido.“Nos dedicamos a reconstruir la parte física de Armero, pero no la salud mental”, dice una de las sobrevivientes.

Juan Diego Quiceno
Diana Lorena Jiménez Carrillo, superviviente de Armero. Cursaba sexto de grado en 1985. Fue la mejor amiga de Omayra Sánchez. /Santiago Ramírez.
Diana Lorena Jiménez Carrillo, superviviente de Armero. Cursaba sexto grado en 1985. Fue la mejor amiga de Omayra Sánchez.
Foto: Santiago Ramírez.

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Caminar sobre las baldosas que aún resisten en el viejo Armero es caminar sobre una cicatriz al aire libre. Los ladrillos conservan finas líneas, que asemejan estrías o rayaduras, orientadas todas en una misma dirección: la que recorrió el lahar, la corriente de agua, ceniza, piedras y restos que bajó del Ruiz la noche del 13 de noviembre de 1985 y arrasó con todo a su paso. (Puede ver: Armero, 40 años: la historia que marcó a Colombia)

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