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La selección femenina de baloncesto de Colombia comienza en Francia el reto de conseguir la clasificación al Mundial de mayores. En Villeurbanne, cerca de Lyon, el equipo nacional disputará el clasificatorio al máximo torneo femenino de la FIBA (Federación Internacional de Baloncesto), que se jugará en Alemania en 2026. Las colombianas llegan con la ilusión de lograr un cupo que el país nunca ha conseguido por mérito deportivo en esta categoría.
En el grupo aparecen potencias del baloncesto internacional como Nigeria, Francia y Alemania. Además de selecciones competitivas como Corea del Sur y Filipinas. No será sencillo. El combinado colombiano, además, llega con ilusión, pero tras una preparación de apenas dos semanas en Medellín. Pese a los pocos recursos, el proceso que ha mostrado avances sostenidos en el continente.
“Estamos contentos con el trabajo previo. El equipo estuvo reunido casi quince días y las jugadoras alcanzaron un buen ritmo”, explicó el entrenador Luis Cuenca en diálogo con El Espectador. “La idea es llegar al primer partido con buenas sensaciones y competir con la ilusión de conseguir uno de los cupos al Mundial”.
Colombia llega al clasificatorio con un proceso que ha dado resultados importantes en el ámbito continental. En los últimos años, el equipo se ha consolidado entre las selecciones más competitivas de América ubicándose regularmente en el quinto puesto de la AmeriCup, solo por detrás de potencias como Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina.
Ese progreso también se refleja en otros torneos del ciclo olímpico. El equipo ha sido campeón de los Juegos Suramericanos en dos ocasiones, además de conquistar títulos en Centroamericanos y Bolivarianos.
“Indiscutiblemente hemos mejorado. Hoy competimos de igual a igual con selecciones como Puerto Rico o Argentina, y nos acercamos cada vez más a equipos como Brasil o Canadá”, señaló Cuenca.
Un grupo de altísimo nivel
El primer obstáculo será Nigeria, selección que ocupa el octavo lugar del ranking mundial y que en los últimos años se ha consolidado como una potencia. “Son jugadoras muy atléticas y versátiles, muchas formadas en el baloncesto universitario de Estados Unidos y algunas con experiencia en la WNBA”, explicó el estratega. “Su juego se basa mucho en la velocidad, en las transiciones rápidas y en una defensa muy intensa”.
Después vendrán desafíos igualmente complejos. Francia, actual subcampeona olímpica, llega con su equipo completo y con la intención de asegurar su presencia en el Mundial. Alemania, séptima del ranking, también aparece como una potencia y además será la anfitriona del campeonato.
En contraste, Corea del Sur y Filipinas aparecen como rivales más cercanos al nivel colombiano. “Ahí estará nuestra verdadera competencia. Alemania ya está clasificada por ser sede y Nigeria por ser campeón africano. De los otros equipos quedan dos cupos y pensamos que la pelea estará con Corea y Filipinas”.
La selección colombiana viajó a Francia con una mezcla interesante de experiencia y juventud que está consolidando el proceso. Entre las jugadoras más veteranas aparece Mábel Martínez, una referente histórica del equipo que lleva más de dos décadas defendiendo la camiseta nacional. “Su experiencia, junto con Jennifer Muñoz, es fundamental en los momentos decisivos”, destacó Cuenca.
A su lado aparecen jugadoras en plena madurez deportiva como Manuela Ríos, Yuliany Paz y Daniela González. El equipo también cuenta con jóvenes talentos como Marta Moscarella, de apenas 18 años y considerada una de las mayores promesas del baloncesto colombiano, actualmente vinculada al baloncesto profesional en Italia.
El relevo generacional también se refleja en las categorías menores. La selección sub-17, por ejemplo, ya aseguró su clasificación al próximo Mundial de la categoría.
Una lucha incansable
El crecimiento competitivo de la selección contrasta con una realidad que las propias jugadoras han denunciado durante años: la falta de una estructura sólida para el baloncesto femenino en Colombia.
La capitana de la selección considera que el talento del equipo podría llevarlo mucho más lejos si existieran mejores condiciones. Una postura similar comparte Jénifer Muñoz, una de las principales figuras del equipo nacional en los últimos años. “La pelea por el reconocimiento del baloncesto femenino en Colombia ha sido una lucha incansable. Sobre todo para las jugadoras que llevamos más tiempo en la selección y hemos tenido que pelear muchas de esas batallas”,
El entrenador reconoce que la diferencia se hace evidente cuando el equipo enfrenta a selecciones del más alto nivel internacional. “Cuando uno llega a este tipo de torneos lo siente mucho. Venimos a enfrentar jugadoras que son netamente profesionales, que viven del baloncesto y compiten todo el año en diferentes ligas”, explicó.
Para Cuenca, la ausencia de una competencia estable también afecta la proyección de las nuevas generaciones. “No tener un baloncesto profesional en el país limita la visión de las deportistas jóvenes hacia el futuro, porque no ven una proyección clara o una oportunidad más adelante. Necesitamos que la empresa privada se vincule más con el baloncesto. No podemos depender únicamente de lo que el Estado pueda aportar”, afirmó.
El entrenador considera que solo con una estructura más fuerte será posible consolidar el crecimiento deportivo que la selección ha mostrado en los últimos años.
“Cuando logremos tener una liga profesional seria e importante, nuestro baloncesto podrá crecer al nivel de otros países. Mientras tanto seguiremos compitiendo con talento, sacando generaciones que nos den logros, pero es difícil sostener procesos de primer nivel”.
El equipo ha participado solo una vez en la cita orbital, en 1975, cuando fue país anfitrión. Esta vez la posibilidad de conseguir el cupo en la cancha podría estar cerca. Son dos cupos para seis países, pero Nigeria y Alemania ya están clasificadas, lo que reduce la contienda a solo cuatro selecciones.
El reto ahora no es solo ganar partidos en Francia. Es que ese esfuerzo encuentre por fin el respaldo necesario para que el talento que hoy sostiene a la selección tenga mejores condiciones para desarrollarse. Porque si algo ha demostrado este equipo es que, con más apoyo, el techo todavía está mucho más arriba.

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