
Hay carreras que entregan una medalla y otras que anuncian un cambio de época. Lo que ocurrió esta semana en el Grand Prix de Paratletismo de Cali parece pertenecer al segundo grupo. Angie Nicoll Mejía, de apenas 17 años, corrió los 100 metros T38 en 12,04 segundos y pulverizó el récord mundial de 12,26 que Karen Palomeque hace unas competencias atrás.
Lo extraordinario es que Palomeque también bajó su antigua plusmarca: fue segunda con 12,18. Es decir, en una misma pista, dos colombianas corrieron más rápido que cualquier mujer T38 lo había hecho oficialmente en la historia. Durante los últimos años la “princesa”, como se conoce a Karen, había sido quien empujaba los límites; ahora apareció otra colombiana dispuesta a llevarlos todavía más lejos.
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Para entender la dimensión del relevo hay que regresar a la historia de Palomeque. Nació en Medellín y creció en La Iguaná con una hemiparesia que afecta principalmente el lado izquierdo de su cuerpo, una parálisis parcial que nunca fue demasiado evidente cuando corría. Empezó en el atletismo desde niña, después de que el entrenador Raúl Díaz llegara al barrio buscando talentos, y durante años compitió en el deporte convencional. El paratletismo apareció después en su camino y, de hecho, ella misma ha contado que inicialmente dudó de que ese fuera su lugar porque asociaba la discapacidad con condiciones mucho más visibles. Finalmente entendió el sistema de clasificación y en 2020 decidió entrar de lleno a ese mundo. Ahí comenzó otra carrera, literalmente.
La explosión llegó en el ciclo hacia París 2024. En el Mundial de 2023, cuando todavía competía en T37, Palomeque ganó los 100, 200 y 400 metros y estableció récords mundiales en las dos pruebas más cortas. Meses después arrasó en los Juegos Parapanamericanos de Santiago con cinco medallas de oro. Para 2024 ya competía internacionalmente en la clase T38 y llegó a los Paralímpicos convertida en una de las grandes figuras de Colombia. En París ganó los 100 metros en 12,26, rebajando en 12 centésimas el récord mundial que tenía la británica Sophie Hahn, y una semana más tarde conquistó también los 400 metros con otra plusmarca mundial, 58,67. Sumó además el bronce en salto largo. Así nació definitivamente la “princesa” del paratletismo colombiano.
Y Palomeque no dejó de correr después de París. En Cali 2025 rompió el récord mundial de los 200 metros T38 con 25,07 y meses después, en el Mundial de Nueva Delhi, volvió a mejorarlo hasta 24,98, además de conquistar el título de los 400 metros. En julio pasado, en los Juegos Parasuramericanos de Valledupar, llevó el récord mundial de esa última prueba hasta unos impresionantes 56,60 segundos. Por eso sería equivocado interpretar lo que está ocurriendo como una caída de Karen: sigue siendo una de las grandes velocistas del planeta y continúa destrozando registros. Lo que sí cambió es que, en los 100 metros, dejó de correr sola contra la historia.
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La responsable es una adolescente cuya aparición ha sido todavía más vertiginosa. Angie Nicoll Mejía nació en 2009, representa a Bolívar y comenzó en el atletismo alrededor de los nueve años. Su proceso se hizo más serio desde los 13 y apenas a los 15 entró al paratletismo. Un año después, con 16, llegó a su primer Campeonato Mundial de mayores, en Nueva Delhi 2025, y protagonizó el primer gran aviso: ganó los 100 metros T38 en 12,34 segundos y derrotó a Palomeque, segunda con 12,36, por apenas dos centésimas. Además, obtuvo las platas de los 200 metros y el salto largo. Después fue la gran figura colombiana de los Parapanamericanos Juveniles de Chile, con cuatro títulos. En cuestión de meses dejó de ser solamente una promesa.
La evolución de ese duelo explica por qué Los Ángeles 2028 ya aparece inevitablemente en el horizonte. En el Grand Prix de Cali de 2025 todavía mandaba Palomeque: ganó los 100 en 12,42 y Angie fue segunda con 12,57. Cuatro meses después, en Nueva Delhi, Mejía le ganó por dos centésimas. Este año volvió a imponerse en los 100 metros de los Parasuramericanos de Valledupar, con 12,27, y ahora dio el golpe definitivo sobre el cronómetro: 12,04 en Cali. Cuando lleguen los próximos Juegos Paralímpicos tendrá apenas 19 años. Por edad, progresión y resultados, parece destinada a ser una de las grandes cartas colombianas hacia Los Ángeles, aunque tendrá a su lado —y probablemente enfrente— a la mujer que convirtió esta prueba en territorio colombiano.
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Hay, además, un elemento que acompaña inevitablemente estas actuaciones. Por tratarse de discapacidades que pueden ser poco perceptibles a simple vista, alrededor de atletas como Palomeque y Mejía aparecen ocasionalmente preguntas sobre su condición. La respuesta está precisamente en el sistema de clasificación. La T38 pertenece al grupo T35-T38 de World Para Athletics, reservado para deportistas con alteraciones de coordinación —como hipertonía, ataxia o atetosis— y la T38 corresponde a quienes presentan un grado relativamente bajo de afectación funcional. Palomeque tiene una hemiparesia en el lado izquierdo; en el caso de Mejía, su condición ha sido descrita como parálisis cerebral con una lesión motora leve. La clasificación internacional no se establece por cómo luce una persona, sino mediante documentación médica y evaluación funcional específica para el deporte. Ambas tienen clasificación T38 y compiten bajo las reglas reconocidas por World Para Athletics.
Lo verdaderamente extraordinario, entonces, está en el cronómetro. El récord mundial T38 era de 12,38 segundos antes de París 2024. Palomeque lo bajó a 12,26 y convirtió los 100 metros en una de las pruebas emblemáticas del deporte paralímpico colombiano. Dos años después, Angie Nicoll lo llevó a 12,04 mientras la propia Karen corría también por debajo de su antigua plusmarca. No parece todavía una historia de reemplazo, sino de aceleración: una campeona obligó al mundo a correr más rápido y ahora una adolescente criada en ese nuevo estándar está obligando a la campeona a hacer lo mismo. Hacia Los Ángeles 2028, Colombia no solamente tiene a dos de las mejores velocistas T38 del planeta. Tiene, por ahora, a las dos mujeres que están decidiendo dónde queda el límite.

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JUAN ADOLFO(oy3xg)•19 de septiembre de 2026 – 07:45Que lindo articulo, mejor aun el merito de estas dos atletas que nos representan tan dignamente, Feliciaciones campeonas!
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Julio Roberto Arenas C.(3f359)•19 de septiembre de 2026 – 06:33¡Qué bien! ¡Bonita noticia!