
A Nairo Quintana le bastó reencontrarse con Chris Froome en Cartagena para medir el paso del tiempo. La escena ocurrió el viernes, durante la presentación de su Gran Fondo, ante la mirada de sus más fieles seguidores. Allí confesó la enorme felicidad de tener a su lado al hombre que le amargó tantas tardes en la montaña. Frente a frente, libraron batallas que llenaron periódicos y parrillas de noticieros, pero al final del camino volvieron a encontrarse como dos viejos amigos. “Todo quedó ahí, en esas carreteras”, confesó, nostálgico, el boyacense. Alberto Contador también hacía parte de aquella estampa, sobre la tarima. “Con Alberto también tuvimos nuestras buenas batallas”, remató el homenajeado, que invitó a sus grandes rivales a rodar una última vez a su lado. Así quiso pasar sus últimos días sobre la bicicleta. Ahora, sin ataques ni clasificaciones de por medio. De aquellas rivalidades que marcaron una época, a Nairo le quedó algo que entonces parecía improbable: la amistad.
Mire más: Nairo Quintana, Froome, Contador y el adiós a una generación que cambió el ciclismo
Con Froome disputó sus capítulos más intensos. En 2013, sobre las rampas del Mont Ventoux, Nairo atacó primero; el británico salió a buscarlo y ambos quedaron solos hasta que Froome lo soltó cerca de la cima. Aquel año el colombiano fue segundo en el Tour de Francia. En 2015 invirtió los papeles: sus aceleraciones en La Toussuire y Alpe d’Huez llevaron al límite al líder. En la última jornada alpina le descontó un minuto y 20 segundos; terminó a apenas un minuto y 12 del título. ¡Esa sí que nos dolió! En 2016 subió otra vez al podio, tercero. Lo intentó todo, pero nunca vistió de amarillo en París.
¿Fue una deuda? La respuesta de Quintana no admite ese juicio. Un par de horas antes de lanzar oficialmente su evento, el exciclista recibió en exclusiva a El Espectador. La mañana parecía más agitada que cualquier etapa: estuvo de un lado a otro, atendiendo llamadas importantes y apurando un desayuno compartido con Froome, Contador y Joaquim ‘Purito’ Rodríguez. Corrió para dar la entrevista, bañarse en un pestañear y llegar al centro de Cartagena. Por momentos, el retiro dio la impresión de ser más movido que una carrera, pero nunca más emocionante.

La batalla que definió el relato de Nairo Quintana
Cuando por fin habló de aquel Tour de Francia que Colombia soñó con ganar, no buscó excusas ni se detuvo en las ocasiones perdidas. “No tuve por qué hacer las paces con la idea de no ganar el Tour porque nunca estuve en deuda. Di mi 100 %, di todo lo que tenía y ese fue el resultado. Por eso, me quedo tranquilo y feliz al final de mi carrera deportiva. Me preguntan: ‘¿Qué te hizo falta? ¿Qué desearías?’. Deseos, muchísimos. Y falta, nada. Di todo de mí, siempre el 100 %”.
No hay que confundir esa serenidad con indiferencia. Durante años, cada julio reunió a Colombia alrededor de sus aceleraciones. Impaciente, tal vez, por un título que acarició tantas veces. Él, sin embargo, recuerda esa multitud de otra manera. “Más que la exigencia, lo que sentía era el apoyo y la esperanza de un país. Lo intentamos una y otra vez. Llegamos a un podio, que ya es muchísimo. Y luego, en la búsqueda de ello, pudimos ganar la Vuelta a España y el Giro de Italia”.
El Giro llegó en 2014. La Vuelta, en 2016, después de un episodio que todavía une los nombres de los tres hombres reunidos en Cartagena. En la etapa de Formigal, Contador atacó desde lejos, Quintana supo seguir el movimiento y Froome perdió más de dos minutos y medio. Fue la inteligencia de leer una carrera en el instante preciso.
“La estrategia que hizo Alberto, sobre todo, nos ayudó a nosotros también. Saber movernos fue clave para poderle ganar. Y ese día, más que por piernas, son esos momentos de estrategias que dejaron historia para siempre”.
Mire más: Bayern Múnich empató con Augsburgo: vea el golazo de Luis Díaz anulado por el VAR

De sus victorias, aunque esa en La Vuelta fue tan bonita, no se queda con ninguna de sus dos grandes vueltas. Regresa a 2010, al Tour del Porvenir, cuando ganar todavía parecía una posibilidad lejana para un muchacho que venía de Boyacá. “El Tour del Porvenir fue lo más especial de mi carrera. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que se podía volver a ganar. No creíamos en nosotros mismos y llegar a ganarles a nuestros pares de diferentes partes del mundo fue increíble. De las experiencias más bonitas que tuve y que me dio orgullo de ser colombiano”.
Hay una paradoja y él mismo la señala: persiguió tanto la siguiente meta, ese fantasma que aparecía cada temporada, que apenas pudo comprender lo que iba logrando. Lo dice como si recién levantara la mirada y descubriera el paisaje tras estar pedaleando bien concentrado en la rueda de adelante.
“Cuando gané el Giro, por ejemplo, realmente no fui consciente. La verdad es que te enfocas tanto en ganar carreras, y una detrás de la otra, que te emborrachas en éxitos. No alcanzas a digerir lo importante que se ha logrado”.
El inevitable adiós del más grande
La despedida de Nairo Quintana llegó por etapas. Antes del último adiós, en su última temporada vivió un calendario lleno de despedidas pequeñas: cada clásica, cada viaje y cada rutina podían suceder por última vez. En su carrera final, el Giro de Emilia, el pasillo que le hicieron otros corredores terminó por darle cuerpo a esa certeza.
“Me emocioné en el momento y me emocionó la imagen después. Es un acto que normalmente se les hace a todos los ciclistas, pero sentí que el mío fue muy especial y agradezco muchísimo a ellos por ese detalle”.
Para él, el retiro no significa dejar de pedalear, sino aprender a vivir sin competir al máximo nivel. Reconoce que otros corredores se hicieron más fuertes y que los ciclos terminan. Aun en su última temporada ganó la Vuelta a Asturias. No obstante, ya sentía que era hora para la siguiente etapa. De hecho, ya estaba en marcha, impulsada por su familia y su equipo de trabajo.
No se pierda: Gran Fondo Nairo Quintana en Cartagena: invitados, horarios y todo sobre el festival
“Paralelamente, ya veníamos haciendo esta transición. Tengo un equipo de trabajo encabezado por mi esposa, que lleva adelante todos estos eventos, y eso hace que la transición sea menos difícil. Porque difícil va a ser, ¿no? Difícil no sentir la competición, difícil no tener el nivel que se tiene en la bicicleta cuando te gusta muchísimo. Y terminar aquí, en el Gran Fondo, con todos los amigos invitados y rivales, pero amigos, que tenemos acá, me siento muy acogido. El cariño de la gente también, que siempre me ha demostrado, me hace sentir feliz”.
“En el ciclismo colombiano no hay proyecto”
Nairo Quintana no deja de mirar hacia los jóvenes: cree que el talento colombiano sigue ahí, pero reclama proyectos, dinero y gestión para competir en una Europa cada vez más tecnificada. Lo ve con preocupación. La generación que encabezó junto a Rigoberto Urán, Esteban Chaves y otros grandes corredores conquistó Europa en una época muy diferente a la actual. Hoy, advierte, el talento y la valentía ya no son suficientes para competir con las grandes potencias, que han llevado la preparación a niveles cada vez más sofisticados. Su diagnóstico es contundente: a Colombia no le faltan ciclistas, sino recursos, gestión y proyectos que les permitan desarrollar todo su potencial.
“Es la falta de proyectos, como lo hemos venido diciendo, la falta de dinero, la falta de gestión. Anteriormente teníamos mucha valentía y tuvimos, además, la suerte de que el ciclismo aún no había dado ese siguiente paso y nos podíamos adaptar bastante más rápido allí a los corredores de Europa. Hoy, claramente, la tecnología, los sistemas de entrenamiento son muy tecnificados y nosotros aún seguimos empíricos. Finalmente, no es porque no haya jóvenes buenos, no es porque falte la materia humana, pero sí faltan los proyectos”.
Su legado, piensa, ha sido inspirar, aunque falte más apoyo. “ Lo más importante y lo que hace grande a un deportista realmente ni siquiera son sus victorias, sino lo que puedes transmitir y ayudar a la gente. Creo que desde mi parte lo hemos hecho bien y el premio más grande que he ganado a lo largo de mi carrera deportiva ha sido todo el cariño de la gente”.
En Cartagena, el hombre que persiguió a Froome ya no necesita alcanzarlo. Puede desayunar a su lado, reconocer los límites de su cuerpo y marcharse sin reclamar una victoria que no llegó. Si pudiera escoger cómo permanecer en la memoria, tampoco pediría que recordaran solamente el Giro, la Vuelta o los podios del Tour. Su respuesta es breve y tiene la contundencia de sus mejores ataques.
“Por la manera en la que corría. Siempre fuimos atrevidos y siempre con muchísima valentía. Esa es la imagen que quiero que recuerden cuando piensen en Nairo Quintana”.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook
-
Honesto(98692)•Hace 2 horasEgan si gano el Tour de Francia que es el titulo más grande que ha obtenido un ciclista colombiano.