Se cocina la licitación para instalar cables en ríos y llevar internet a la Amazonia

El Ministerio de las TIC está cerca de presentar el pliego definitivo de una licitación pública para llevar internet a varios municipios de la Amazonia. El proyecto, para el cual se destinarían COP 970.000 millones, busca desplegar cables de fibra óptica a través de los ríos Amazonas y Putumayo. ¿A qué retos se enfrenta?

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Catalina Sanabria Devia
13 de abril de 2026 - 12:00 a. m.
El objetivo del proyecto es conectar alrededor de 100.000 hogares de la Amazonia colombiana.
El objetivo del proyecto es conectar alrededor de 100.000 hogares de la Amazonia colombiana.
Foto: Getty Images
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El Gobierno dio un nuevo paso en su objetivo de llevar internet a zonas dispersas de la Amazonia a través de grandes cables de fibra óptica en el fondo de los ríos. Hasta hace unos días estuvieron abiertos a comentarios los prepliegos de la licitación pública para este proyecto, el cual contará con una inversión de, aproximadamente, COP 970.000 millones.

“Serán 1.600 kilómetros por el río Putumayo y 70 kilómetros por el río Amazonas (el más caudaloso del mundo), que junto con cerca de 210 kilómetros terrestres nos permitirán conectar alrededor de 100.000 hogares”, afirmó la ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Carina Murcia.

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De ese modo, la idea es enlazar varios municipios de la región: a Leticia, Tarapacá, Puerto Nariño, Puerto Alegría, El Encanto y Puerto Arica en el departamento de Amazonas, y a Puerto Asís, Puerto Leguízamo y San Miguel en Putumayo. Tras recibir observaciones, el Mintic presentaría a finales de este mes el pliego definitivo con los lineamientos para la contratación. La adjudicación, agregó, se daría en junio y la ejecución iniciaría en julio.

Por el momento, hay 46 proveedores, tanto nacionales como internacionales, interesados en la licitación. A través de la plataforma SECOP II, algunas de las empresas más grandes que han manifestado su interés son Claro Colombia (Comcel S.A.) y ETB. En la lista también se encuentran InterNexa, Inred, Infotic, Teleaccess, Bex Technology, Liberty Networks, entre otras.

Sin embargo, la cartera aclaró que esto corresponde a una fase preliminar, es decir, que todavía no implica la presentación de ofertas por parte de los proveedores, ni les genera derechos u obligaciones contractuales. Su participación se definirá tras un proceso de selección, y el trazado final del proyecto, así como la cartografía detallada, lo especificará el contratista que quede asignado.

Lo que sí se sabe es que la red de fibra óptica se enlazará con el programa Norte Conectado, del Gobierno de Brasil. Como hemos contado en estas páginas, Colombia firmó en abril de 2024 una alianza con el país vecino, de una vigencia inicial de cinco años, para mejorar la conectividad en la Amazonia colombiana. Así, Leticia se conectaría con el cable subfluvial que ya llegó a la ciudad fronteriza de Tabatinga.

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Aunque la publicación de los prepliegos de la licitación es un avance, todavía falta tiempo para que esta conexión de fibra óptica sea una realidad en la región. Una vez se adjudique el contrato, de acuerdo con el Mintic, el proyecto se desarrollará en varias fases; las primeras de ellas serán la ingeniería de detalle, que tomará seis meses, y la implementación, que durará 18 meses. Es por ello que se espera que los primeros servicios de esta red estén disponibles para los habitantes de la Amazonia a partir de 2028. Luego, la etapa de operación y mantenimiento tendría una duración de aproximadamente ocho años.

Los retos que traen los ríos

El Ministerio de las TIC es el primero en reconocer que esta iniciativa tiene varios retos. El más grande de ellos, apunta, tiene que ver con la “complejidad logística y ambiental en uno de los ecosistemas más sensibles y remotos del planeta”. En particular, el caudal y el lecho de los ríos amazónicos varían estacionalmente, lo cual hace que se requieran tecnologías especializadas.

Hugo Salazar conoce bien los desafíos que implica esta instalación, pues estuvo al frente de un proyecto de este tipo como director de ingeniería en Claro Colombia. Desde Bogotá, la empresa desplegó un cable de fibra óptica terrestre hasta las ciudades peruanas de Lima y, posteriormente, Yurimaguas. De allí derivó una red subfluvial que llegó a Tabatinga, pasando por Leticia e Iquitos.

Salazar explica que “los ríos son dinámicos. Son entes vivos y, con el paso del tiempo, cambia su caudal, cambian sus meandros, su profundidad y las corrientes”. Por lo tanto, dice, antes de materializar esta apuesta, es necesario realizar estudios específicos, con base en los cuales “se toman las decisiones finales”.

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Además de determinar qué cable en específico se va a usar, también se debe establecer si se desplegará por debajo de la tierra o utilizando algún tipo de anclaje. En los océanos se han instalado acompañados de algo similar a unas pesas para que se asienten en el fondo del mar. De esa manera se han conectado países y hasta continentes. Sin embargo, la estrategia se puede complicar en los ríos, empezando porque la visibilidad para que los buzos puedan instalar la red es mucho más limitada, debido a la sedimentación.

A diferencia de un cable submarino, explica Salazar, el subfluvial tiene que ser “aún más resistente en su revestimiento. Mientras que en el mar las corrientes no tienen un único sentido, sino que las olas van y vienen, en los ríos el movimiento es más fuerte y en una misma dirección”. El agua de los ríos, entonces, actúa como una especie de “lija” que podría erosionar el material del cable. También puede suceder que, con el paso del tiempo, se produzca un desanclaje (si es que se termina utilizando ese método), dejando la red a flote y expuesta.

Ante esos posibles escenarios, es clave realizar varios análisis previos. Los estudios batimétricos, por ejemplo, sirven para hacer un perfil del lecho de los ríos y entender su comportamiento. Estos hacen parte, precisamente, de los documentos del proceso de licitación anunciado por el Mintic, sobre todo para la evaluación del río Putumayo.

Pero uno de los asuntos más complejos es, quizás, la falta de ventanas operativas. En palabras sencillas, detalla Salazar, estos ríos pueden ser inaccesibles durante varios meses, debido a las variaciones en su nivel. Un caso basta para dar cuenta de este reto: en 2024, en Brasil, el proyecto Infovia 02 del programa Norte Conectado se tuvo que posponer, pues por causa de la sequía, los barcos no podían navegar para transportar y desplegar los cables.

Para Salazar, se debe pensar que habrá “tres o cuatro meses del año en los cuales no será posible hacer intervención alguna. Ese es un factor crítico a la hora de programar la ejecución del proyecto”. Esto es todavía más difícil durante la etapa de mantenimiento, cuando la red ya maneje una gran cantidad de tráfico, conecte mercados y, básicamente, se vuelva una infraestructura crítica para los países y sus operadores. “Es un servicio que debe estar disponible 24/7 y debe durar décadas. Los cables tienen una vida útil de entre 20 y 25 años”, afirma el ingeniero.

Un proyecto que involucre a varios

El proyecto, dice el Mintic a El Espectador, tiene otro requerimiento: “el de garantizar el respeto por los derechos territoriales y culturales de más de 50 comunidades étnicas presentes en el área de influencia del proyecto, cuya participación activa es condición esencial para la viabilidad y sostenibilidad de la iniciativa”.

Sumada a esta coordinación con las comunidades locales, la cartera también ha planteado articularse con diversas entidades nacionales, las Fuerzas Militares y autoridades ambientales. El contratista, por ejemplo, deberá solicitar ante la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia Colombiana (Corpoamazonia) los permisos de ocupación de cauce de los ríos. Así lo establece el anexo ambiental del proyecto, que detalla la gestión para cada una de sus fases.

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En toda esta ecuación para llevar internet de fibra óptica a la Amazonia, hay quienes tienen otras peticiones para el ministerio. Franklin Erazo Torres trabaja en la empresa Comsyscol S.A.S., creada hace siete años, y dice que esta iniciativa es necesaria y estratégica para cerrar poco a poco la brecha digital en la región. Sin embargo, durante las últimas semanas ha manifestado al Mintic que la licitación, con las condiciones tarifarias que plantea, podría limitar la participación de pequeñas y medianas empresas locales, como la que integra.

“Nuestra solicitud se enfoca en que se generen condiciones más incluyentes, como la división del proyecto en lotes regionales y esquemas de acceso abierto a la infraestructura, que permitan la participación activa de los proveedores de servicio de Internet (ISP) que ya operamos en el territorio”, subraya Erazo. “Consideramos fundamental que se reconozca nuestro conocimiento y experiencia. Involucrarnos no solo fortalece el proyecto, sino que asegura una implementación más eficiente y sostenible en el tiempo”.

*Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.

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Catalina Sanabria Devia

Por Catalina Sanabria Devia

Periodista con enfoque en temas ambientales. En El Espectador escribe, principalmente, sobre la Amazonia. También le interesan los asuntos de género y construcción de paz. Ha colaborado en medios como Rutas del Conflicto y Mongabay Latam. Ganadora del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (2022).@catalina_sanabrlsanabria@elespectador.com
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