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Adopta un Hogar: así avanzan Grupo Argos y Nicky Jam en la reconstrucción tras el terremoto

Darling Asprilla, Luz Ofelia Romero y Nolby Muñoz perdieron sus casas por el terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto. Hoy son las primeras de las 1.000 familias que la iniciativa se comprometió a acompañar en Chocó, Caldas, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca y Antioquia. Con corte al 17 de octubre, la estrategia ha reunido más de 6.500 personas que se han sumado con donaciones y a más de 200 empresas y aliados que han aportado recursos económicos y en especie.

Nolby Muñoz Vargas recibió la tercera vivienda del programa Adopta un Hogar, la primera de las 40 previstas en Quindío.
Nolby Muñoz Vargas recibió la tercera vivienda del programa Adopta un Hogar, la primera de las 40 previstas en Quindío.

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A Darling Asprilla le cambió la vida en cuestión de segundos el pasado lunes 10 de agosto, cuando el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente colombiano tumbó la casa que había construido su familia hace más de 20 años en el barrio Medrano, en Quibdó. Asprilla, quien preside la Junta de Acción Comunal de su sector y conoce de memoria las necesidades de su territorio, fue una de las más de 300.000 familias afectadas por el temblor en Colombia.

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Los primeros cinco días después de la emergencia, Asprilla, ingeniera agroforestal y cabeza de un hogar de cuatro personas, se dedicó a organizar ollas comunitarias y ayudas para sus vecinos que, como ella, lo habían perdido todo. La casa de su pareja fue su hogar mientras, junto a su familia, buscaba una forma de reconstruir la suya. Su plan inicial era modesto: apoyarse en las ayudas que iban llegando, como los 12 bultos de cemento que le regalaron o los 200 ladrillos que había logrado reunir su primo.

Pero sus planes cambiaron el lunes 7 de septiembre, cuando recibió, de forma simbólica, una llave grande azul. Abría una casa de unos 60 metros cuadrados de color verde oliva, levantada en menos de dos semanas con perfiles de acero y fibrocemento, y con la ayuda de soldados del Ejército Nacional y de un equipo de constructores. Era la primera de las 1.000 viviendas que se propuso construir Adopta un Hogar, la iniciativa que el Grupo Empresarial Argos y el artista Nicky Jam anunciaron para responder a la emergencia provocada por el terremoto.

Ese día, dijo Asprilla, lo que empezaba para ella y su familia iba más allá de las paredes, “pues era la reconstrucción de su hogar”. En la entrega también estuvo Juan Esteban Calle, presidente del Grupo Argos, quien resaltó la importancia de contar con un hogar, pues, en su opinión, “lo es todo, es el centro sobre el cual las familias proyectan todos sus sueños (…) hay una vivienda terminada y 999 razones más para seguir trabajando”. La casa de Asprilla es la primera de las 500 que se levantarán en Chocó, epicentro del temblor.

Reconstruyendo a Colombia

Tres días después del sismo, el 13 de agosto, Calle subió a la tarima del Congreso Empresarial Colombiano, en Cartagena, y anunció la alianza. Grupo Argos y Nicky Jam pondrían COP 13.000 millones, pero la idea no era cerrar la puerta ahí, sino que cualquier persona o empresa, dentro o fuera del país, podría “adoptar” un hogar, y por cada peso que donara, la empresa y el cantante aportarían otro.

Calle, en entrevista con Bibo, de El Espectador, explicó que el punto de partida fue entender qué capacidades del Grupo Argos podían ponerse al servicio de Colombia. “Dijimos: ya conocemos cómo se hacen viviendas industrializadas y sismorresistentes dignas de una forma costoeficiente y rápida, y tenemos unas capacidades de estructuración y gerencia de proyectos a gran escala. Ahí nació esta iniciativa”.

La campaña de Adopta un Hogar se creó para sumarse al Fondo Milagro y a los esfuerzos del Gobierno Nacional, de la primera dama, Ana Lucía Pineda, y de gobernaciones y alcaldías. Antes del anuncio, los empleados de las compañías del grupo (Cementos Argos, Celsia, Odinsa, entre otras) ya habían reunido más de COP 1.000 millones para llevar agua e insumos básicos a las zonas más afectadas.

Una de esas zonas damnificadas fue la vereda Alto de los Jaramillos, en Ciudad Bolívar, en el suroeste antioqueño. Allí, la casa de Luz Ofelia Romero, de 52 años, viuda y cabeza de hogar, se derrumbó. Junto con sus hijos y nietos, se vio obligada a abandonar su finca cafetera y acomodarse donde unos familiares, lejos del lugar donde había construido su vida durante la última década.

Solo hasta el 24 de septiembre pudo regresar. Esta vez en compañía del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón; de Juan Esteban Calle, del Grupo Argos, y de Guillermo Arcila, gerente para la reconstrucción de la Federación Nacional de Cafeteros.

La casa de Romero era la segunda entregada en el país por el programa Adopta un Hogar y la primera en Antioquia. La habían levantado, en parte, voluntarios del Grupo Empresarial Argos y, a diferencia de la vivienda de Asprilla, en Chocó, su diseño se ajustó a la rutina de una familia cafetera y reservó espacio para las labores del cultivo. “Nunca pensé que fuera a tener una casa tan hermosa”, dijo Romero, mientras recorría su nuevo hogar, de color azul rey.

Ese diseño no es fortuito, pues en Adopta un Hogar el objetivo es que cada vivienda responda a las características específicas de las familias, de la zona y la cultura en la que están. Como explicó Elizabeth Londoño, directora de Casa Para Mí, el intraemprendimiento de vivienda que desde hace cerca de 10 años desarrolla el Grupo Empresarial Argos y que aportó el modelo integral de vivienda para Adopta un Hogar, en el caso de la familia Romero era clave tener en cuenta que se trataba de una familia cafetera.

“Deben tener un espacio de producción”, dijo, y añadió que, por esta razón, diseñaron “una vivienda de dos habitaciones y una tercera que tiene ingreso separado para que pueda servir como habitación o como espacio productivo para los trabajadores durante la temporada de la cosecha”.

Otra de las viviendas entregadas por el Grupo Argos y Nicky Jam, en este caso con la Federación Nacional de Cafeteros y la Vicepresidencia de la República, fue en la vereda Barcelona Baja, zona rural de Circasia, Quindío. Al igual que Asprilla y Romero, Nolby Muñoz Vargas, de 53 años, ha hecho toda su vida en el mismo territorio. Sin embargo, el terremoto dejó su vivienda gravemente averiada y desde entonces durmió en un refugio improvisado con materiales de emergencia, en un predio de la familia. La casa de su hermano y de su cuñada, por su parte, quedó reducida a escombros.

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Muñoz, quien además de su trabajo formal elabora artesanías y siembra café y plátano, recibió la tercera vivienda del programa, la primera de las 40 previstas en Quindío. Esta vez Grupo Argos y Nicky Jam pusieron el kit de la casa, mientras la Federación Nacional de Cafeteros e Isagen aportaron la mano de obra, con el acompañamiento del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio (Minvivienda) y la Vicepresidencia.

Para José Manuel Restrepo, vicepresidente de la República de Colombia y quien fue parte de esta entrega, “la vivienda que recibe Nolby en Circasia demuestra lo que podemos lograr cuando trabajamos alrededor de un mismo propósito, porque cada hogar que recuperamos es también una familia que puede volver a mirar el futuro con seguridad y esperanza”.

La casa de Luz Ofelia Romero fue construida en la vereda Alto de los Jaramillos, en Ciudad Bolívar, en el suroeste antioqueño.
La casa de Luz Ofelia Romero fue construida en la vereda Alto de los Jaramillos, en Ciudad Bolívar, en el suroeste antioqueño.
Foto: Adopta un Hogar

La meta de Adopta un Hogar

La velocidad con la que se levantaron las casas de Darling Asprilla, Luz Ofelia Romero y Nolby Muñoz Vargas no fue casualidad. Adopta un Hogar, como señaló Calle, del Grupo Argos, se apoya en Casa para Mí, el modelo de vivienda social que la compañía lleva más de ocho años perfeccionando. Su base es el steel frame, que son perfiles de acero liviano, los cuales se fabrican de forma industrializada y se ensamblan en el sitio. Las piezas llegan por partes, se arman sobre una losa de concreto y el resultado es una vivienda que cumple con las normas sismorresistentes.

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Después de que esa losa es vaciada, el montaje toma cerca de tres semanas. Sin embargo, antes se debe llevar a cabo un proceso previo, que puede ser más demorado, porque se debe identificar a la familia, confirmar que el predio es viable, estudiar el suelo, socializar el diseño y resolver cómo llegan los materiales a las zonas, que pueden ser desde una vereda cafetera o hasta un barrio ribereño del Pacífico. Esa fase previa, precisamente, es la que hace que la reconstrucción pueda tardar años.

Londoño, directora de Casa para Mí, explicó en agosto que la logística fue justamente una de las razones para buscar una alternativa a la construcción tradicional, y que la capacidad del programa, de unas tres viviendas diarias, se está duplicando. Por esta razón, los primeros diseños, que fueron presentados el 21 de agosto, contemplaban dos modelos. En el primero de ellos había dos habitaciones y 43 metros cuadrados cubiertos, con un costo estimado de COP 90 millones. El otro era de tres habitaciones y 59 metros cuadrados, de entre COP 100 y COP 110 millones.

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Estos diseños, anotó Grupo Argos en sus comunicados de Adopta un Hogar, fueron socializados con las familias. En Quibdó, por ejemplo, el modelo que se iba a llevar a cabo se socializó primero con la familia Asprilla y con la comunidad para responder al calor, la lluvia y la forma de vivir en Chocó. Este mismo escenario se replicó en Ciudad Bolívar, donde abrieron un espacio en la casa para el café.

También ha sido clave que esta iniciativa ha tomado la decisión de hacer públicas sus cuentas. Con corte al 17 de octubre, Adopta un Hogar sumaba 6.479 donaciones por COP 4.432.425.732. Como Grupo Argos y Nicky Jam igualan cada peso, el total acumulado ascendía a COP 8.864.851.463. Cabe recordar que la meta inicial de donaciones es de COP 26.000 millones, y la aspiración es llegar hasta COP 60.000 millones en aportes agregados.

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Pero quizá la cifra que ayuda a dimensionar un poco mejor el reto que tiene por delante Adopta un Hogar es otra: las 1.000 viviendas que buscan aportar para la reconstrucción del país. Para lograrlas, deberán alcanzar inversiones superiores a COP 100.000 millones, pues a cada casa hay que sumarle el transporte de materiales y la mano de obra para levantarla. Por eso, en este modelo han sido claves los aliados, como las gobernaciones, federaciones o empresas. Tecnoglass, por ejemplo, se comprometió a fabricar en su planta de Barranquilla todas las ventanas que necesitarán las casas.

En esta cadena, la Fundación Grupo Argos es la entidad encargada de administrar todos estos recursos entregados por privados, de coordinar la ejecución y, finalmente, de hacer el seguimiento a cada entrega. Este dinero se puede destinar a kits de vivienda, materiales, transporte, logística y construcción. ¿Y cómo se escogen las familias? Según ha dicho el Grupo Argos, lo primero que hacen es identificarlas con las alcaldías, las gobernaciones y el Fondo Milagro, cruzando los censos de damnificados con la situación concreta de cada hogar.

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La meta, según la ruta que se ha trazado el Grupo Argos, es que, además de construir 500 casas en Chocó, se levantarán 235 en el Valle del Cauca, priorizando municipios como Argelia, El Águila y El Cairo; 100 en Dosquebradas, Risaralda; 100 en Chinchiná, Caldas, donde la Gobernación aportará la mano de obra; 40 en Quindío, y 25 en Antioquia, entre Andes y Ciudad Bolívar.

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Para construirlas, el grupo planea que antes de que se termine 2026 entregarán 130 viviendas. Luego, para 2027, darán entre 500 y 600 y, en 2028, entre 260 y 360. La entidad aclaró que estas son proyecciones y que dependen de varios factores, como que cada predio supere la validación y de que los materiales lleguen a tiempo. Con el objetivo de cumplir con esta apuesta ambiciosa, la empresa trabaja con el Gobierno Nacional, la Vicepresidencia de la República, Minvivienda, el Fondo Milagro y las autoridades territoriales (como las gobernaciones del Valle del Cauca, de Caldas y de Chocó), y con más de 200 empresas, entre ellas Tecnoglass, Distracom, Acoplásticos y ABB.

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También están la Fundación Santo Domingo, la Fundación Grupo Social, Itaú, Macquarie, Colpagro, Grupo Bios, Cubico, Inter Rapidísimo, Microplast, Fundación Parque Jaime Duque, BIP, EY, Mis propias Finanzas, la Feredación Nacional de Cafeteros de Colombia, Colempaques, Pintuco, Alco, Rotoplast, Avianca, Pavco, Diaco y Haceb.

Las personas que quieran sumarse a esta iniciativa lo podrán hacer por medio de la página web de Adopta un Hogar, donde están los canales oficiales para donar desde Colombia y el exterior. También podrá solicitar el certificado de donación o inscribirse como voluntario para seguir entregando viviendas para que familias como la Asprilla, Romero y Muñoz, que lo perdieron todo en el terremoto, puedan reconstruir sus hogares y proyectos de vida.

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Darling Asprilla perdió su casa por el terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto. Hoy es la primera beneficiaria del programa Adopta un Hogar.
Darling Asprilla perdió su casa por el terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto. Hoy es la primera beneficiaria del programa Adopta un Hogar.
Foto: Adopta un Hogar

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