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Antes de continuar con el texto, deténgase un momento en el mapa que aparece arriba. Los colores no marcan una división política, sino que indican el estado de los caudales fluviales en el mundo, o en otras palabras, la cantidad de agua que llevan los ríos. Los datos corresponden a 2025, y es la primera vez en 35 años que tiene tantos puntos en color naranja o rojo, lo que indica que los caudales fluviales están por debajo o muy debajo de lo normal.
El mapa es de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y hace parte de un informe sobre los recursos hídricos mundiales, publicado este jueves, 17 de septiembre, donde señalan que en 2025 los ríos de todo el mundo experimentaron uno de los años más secos de las últimas tres décadas.
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En el 36 % de la superficie de las cuencas del planeta hubo caudales inferiores a lo normal, mientras que las cuencas con condiciones “normales”, las que aparecen en color beige en el mapa, oscilaron entre el 34 y el 38 %. Ese es un porcentaje más bajo del que se registró entre 1991 y 2020, cuando era del 46 %.
Los caudales inferiores se observaron en gran parte de las cuencas del Amazonas y del Río de la Plata, ambos en América del Sur, y en otros continentes como Asia central, Oriente Medio y África central y oriental. Puntualmente, el informe destaca los casos de las cuencas del Nilo, el Congo y el Zambeze.
Ese panorama contrasta con el que se registró en el 21 % de las cuencas del planeta, donde los niveles estuvieron por encima o muy por encima de lo normal. Eso ocurrió especialmente en el sur y el sudeste asiático y en partes del norte de América del Sur (como en parte de Colombia, según se aprecia en el mapa). En África, se registraron caudales superiores a lo normal en las cuencas de los ríos Senegal, Níger, Orange y Limpopo y en la del lago Chad.
Para la OMM, estos dos panoramas revelan que el ciclo del agua se ha vuelto más errático e impredecible, oscilando entre situaciones de escasez y de exceso. En los últimos siete años se ha registrado el menor número de ríos con caudales “normales” desde 1991.
Pero esta no es la única situación que revela el informe de la organización encargada de monitorear el clima y los recursos hídricos a nivel global. Tras una evaluación exhaustiva y basada en datos científicos de todo el ciclo del agua, la OMM encontró que el almacenamiento de agua en la superficie terrestre ha disminuido en los últimos 10 años y que, además, se ha observado una pérdida generalizada de glaciares en todas las regiones por cuarto año consecutivo.
“Estamos agotando la cuenta de ahorro”
Según el informe, la cantidad total de agua acumulada en aguas subterráneas, lagos y ríos, humedad del suelo, vegetación, así como en hielo y nieve ha venido disminuyendo desde mediados de la década de 2010.
En 2025, los niveles estuvieron por debajo de lo normal en el norte y suroeste de América del Norte, la Patagonia, Europa del Este, Oriente Medio, Asia Central, el este de Brasil, el norte de la India, partes del norte de Europa, la Federación de Rusia, China y el norte de África.
En varios de estos lugares la situación no es nueva, sino que se viene registrando desde 2021, como es el caso del suroeste de los Estados Unidos, la Patagonia y los Andes subtropicales, las cabeceras de los ríos Ganges e Indo, el norte de África, Oriente Medio, Asia Central y el este de China, de acuerdo con la OMM.
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, explicó en un comunicado de prensa que estas reservas de lenta renovación, como las aguas subterráneas, los glaciares y la capa de nieve estacional han actuado como la “cuenta de ahorros del planeta: un amortiguador que absorbe los años difíciles para que una sola sequía o una única estación seca no se traduzca directamente en una crisis hídrica”.
Sin embargo, su advertencia es clara: “Estamos agotando esa cuenta de ahorros”. Dice que desde el periodo 2014- 2016 el almacenamiento mundial de agua terrestre ha mostrado una tendencia a la baja, “una señal persistente que se prolonga ya durante una década”.
Según Saulo, casi dos tercios de los pozos de aguas subterráneas monitoreados en todo el mundo presentaron condiciones fuera de la norma histórica en 2025, y el balance va más hacia el déficit que a la recuperación, en comparación con 2024.
Su preocupación, en parte, se centra en el caso de los glaciares. El informe de la OMM dice que entre 2023 y 2025, los glaciares perdieron masa cada año, acumulando una pérdida mundial de 1.400 gigatoneladas de agua, qué es lo mismo que decir 1,4 billones de toneladas. Esta cifra equivale aproximadamente al agua necesaria para llenar unos 560 millones de piscinas olímpicas, o a cerca de un tercio de las extracciones anuales de agua dulce.
La situación puede ser peor en los próximos años, de acuerdo con un estudio publicado a finales del año pasado en la revista Nature Climate Change que ofreció la primera evaluación mundial sobre la desaparición de glaciares individuales y reveló que el mundo se acerca a un periodo de extinción de estos ecosistemas sin precedentes.
Ese estudio proyectó un aumento en el número de glaciares que desaparecerán en todo el mundo, alcanzando un máximo entre 2041 y 2055, periodo en el que podrían desaparecer hasta unos 4.000 glaciares al año.
Esas cifras dependen en parte de qué tanto aumenten las temperaturas. Los investigadores estiman que con un calentamiento global de +1,5 °C, se prevé que desaparezcan unos 2.000 glaciares al año a nivel mundial en el pico de extinción. Pero, si esta cifra es +4 °C, la cantidad se duplicaría. En los Alpes europeos, por ejemplo, podrían quedar solo unos 110 glaciares con un calentamiento de +2,7 °C, y apenas 20 con +4 °C.
Las proyecciones no son muy lejanas. Según el informe de la OMM, en 2025, las condiciones de nieve estuvieron por debajo de lo normal en toda Europa. En Asia Central, el sur de Asia occidental, el Ártico ruso, Islandia y el oeste de Canadá y EE. UU. también registraron balances de masa anuales que se situaron entre los tres más negativos jamás registrados en dichas regiones.
Según el informe, el año pasado, los glaciares del mundo perdieron 408 gigatoneladas de masa. Es decir, aproximadamente 408.000 millones de toneladas, principalmente por el deshielo. Esa cantidad equivale a añadir unos 1,1 milímetros al nivel promedio del mar.
“El retroceso de un glaciar en un país modifica la disponibilidad de agua para las poblaciones situadas a cientos de kilómetros aguas abajo”, advirtió Celeste Saulo.

Entre sequías e inundaciones
De acuerdo con la OMM, estas alteraciones se ven reflejadas en sequías persistentes o graves inundaciones que, según el informe, entre 2021 y 2025, afectaron principalmente a zonas América del Sur, como las cuencas del Río de la Plata y del Amazonas, Oriente Medio, el Gran Cuerno de África, África Occidental y Central y al Sudeste Asiático.
De hecho, Asia y África fueron las regiones más afectadas por fenómenos hidrometeorológicos extremos el año pasado. “Varios países africanos sufrieron grandes inundaciones durante dos (Nigeria) o tres años consecutivos (República Democrática del Congo)”, según la OMM.
El sur y el sudeste de Asia se vieron azotados por ciclones tropicales e intensos monzones (cambios en la dirección del viento), lo que provocó hasta 3.600 muertes en los países afectados: Sri Lanka, Pakistán, Vietnam, Indonesia, Tailandia, Malasia y Filipinas.
Para la OMM, evaluar las pérdidas económicas asociadas a los desastres relacionados con el agua sigue siendo un desafío en muchos países. “El agua no entiende de fronteras… Necesitamos datos, normas y sistemas de alerta temprana compartidos”, puntualizó Saulo, de la OMM.
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antonio(7747)•Hace 2 horasLa misión de la raza humana es destruir el planeta tierra.
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Alias(39126)•Hace 3 horasMientras se acaba el planeta el capitalismo y los mega ricos siguen creyendo que lo más importante es acumular dinero a cómo dé lugar
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antonio(7747)•Hace 2 horasMe recuerdas al desaforado capitalista que aparece en un petrovideo empacando fajos de billetes en forma desesperada en una bolsa.
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