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A mediados de mayo del año pasado, el Ministerio de Ambiente encendió las alarmas por lo que calificó como “una preocupante marea marrón de sargazo (Sargassum sp.)" que cubrió más de 12 kilómetros de las playas de Acandí, el Santuario de Fauna Acandí, Playón, entre otras zonas del Pacífico colombiano.
La llegada sin precedentes de más de 22.000 toneladas, aseguró el ministerio, representaba una gran amenaza para los ecosistemas marinos y las comunidades costeras de la región, pues al descomponerse, puede causar daños en los ecosistemas, en la salud de las personas, así como afectar las labores de pesca y el turismo.
Para Chuanmin Hu, profesor de oceanografía en la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad del Sur de Florida -USF- (Estados Unidos), las macroalgas como el sargazo “son un arma de doble filo”.
Si bien en las aguas costeras “pueden causar un daño considerable al turismo, la economía y la salud de las personas y la vida marina”, en aguas abiertas “pueden proporcionar un hábitat fundamental para la vida marina y tener un impacto positivo en la pesca”.
Hu, junto a un grupo de colegas de la USF y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), acaba de publicar el primer estudio a nivel mundial sobre las algas flotantes.
Para analizar cuál ha sido el comportamiento de las micro y las macroalgas, el equipo utilizó inteligencia artificial para escanear 1.2 millones de imágenes satelitales del océano, centrándose en 13 regiones del planeta y en cinco tipos de algas.
Lo primero que identificaron los científicos al analizar el periodo comprendido entre 2003 y 2022 es que tanto la espuma de las microalgas como las capas de las macroalgas se han expandido por todo el mundo, explican en el artículo publicado en la revista académica Nature Communications. Sin embargo, el aumento de las primeras fue del 1 % anual.
Mientras tanto, las macroalgas aumentaron, por ejemplo, un 13,4 % en el Atlántico Tropical y el Pacífico occidental. El tamaño acumulado de las floraciones de macroalgas llegó a los 43,8 millones de km², “rompiendo con las tendencias históricas”, apuntan los investigadores.
Antes de 2008, dice Hu, “no se habían registrado floraciones importantes de macroalgas, excepto el sargazo en el mar de los Sargazos. A escala mundial, parece que estamos asistiendo a un cambio de régimen, pasando de un océano pobre en macroalgas a uno rico en macroalgas”.
La expansión de estas macroalgas, aseguran los investigadores, se debe a varios factores, como las actividades humanas, la escorrentía de nutrientes al océano, la variabilidad climática y el calentamiento del océano.
Mientras los científicos prevén que las macroalgas se sigan expandiendo, concluyen que “la reciente aparición de floraciones de macroalgas puede constituir un cambio de régimen que puede tener profundas repercusiones en todos los aspectos de la ecología oceánica, la captura de carbono, la pesca, el turismo y la economía”.
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