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¿Por qué para entender las lluvias en Colombia también hay que mirar hacia el Polo Norte?

La lluvias que se han presentado en los últimos días en el país, producto, entre otras cosas, de un particular fenómeno meteorológico en el Ártico, han dejado 26.000 familias damnificadas. Lo que está sucediendo muestra también, a los ojos de especialistas, que aún hay grietas enormes en la gestión del riesgo. Según el Ideam, es posible que haya más lluvias en los próximos días.

Sergio Silva Numa y Fernán Fortich

03 de febrero de 2026 - 09:13 p. m.
Imagen de las fuertes olas que se han presentado en Cartagena.
Foto: EFE - Ricardo Maldonado Rozo

Más de 26.000 familias afectadas por la lluvia. Alrededor de 636 municipios en algún nivel de alerta por deslizamiento. La carretera que comunica al Urabá antioqueño con Montería completamente destrozada. En Viotá, Cundinamarca, la inundaciones derribaron un muro y un árbol obstruyó una vía esencial.

Además, hay un barco encallado en una popular playa de Santa Marta, y la Hidroeléctrica de Urrá I, en Córdoba, pasó de 500 metros cúbicos por segundo a más de 2.500 m³/s en solo 36 horas porque el Sinú y los otros ríos que alimentan en embalse crecieron intempestivamente.

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Colombia, tal y como ha sucedido en tantas oportunidades 一como en el fenómeno de La Niña de 2010 y 2011一, está, nuevamente, a merced del agua. “Seguimos infravalorando el riesgo”, dice Sandra Vilardy, PhD en Ecología y Medio Ambiente y profesora de la Universidad de Los Andes. “Hace falta mucha planificación en ordenamiento territorial”, repite Jairo Guerrero, oficial en gestión del recurso hídrico de WWF Colombia.

Si le hubiéramos prestado más atención a esos elementos en el pasado, recalcan, no estaríamos en tantos aprietos, como lo estamos ahora.

En el momento en el que se escribe este artículo, los cálculos que le dio a El Espectador Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (Ungrd) indican que, en total, hay 117 movimientos en masa, 68 inundaciones y 30 crecientes súbitas.

El río Mulatos se llevó parte de un puente sobre la vía Necoclí-San Juan de Urabá.
Foto: Archivo Particular

Pero esta vez, hay un elemento particular: a diferencia de otras ocasiones, un fenómeno que viene del Ártico y que ha causado bajas temperaturas y nevadas en Estados Unidos, está generando serias consecuencias en Colombia. El “debilitamiento del vórtice polar” es como lo llaman los científicos.

(Lea Tras años de espera, Minambiente adopta Plan de Manejo de la Ciénaga Grande de Santa Marta)

Para decirlo en palabras muy simples, Giovanni Jiménez, PhD en Meteorología y asesor Ideam, vórtice polar es una “banda” en la estratósfera (entre unos 16 y 48 kilómetros sobre el Polo Norte), que gira como trompo y alberga una masa de aire muy frío. Pero en esta época del año, suele debilitarse y eso hace que otra circulación llamada “corriente de chorro polar” (polar jet stream), que está a 10 kilómetros de altura, tenga unas mayores curvaturas.

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“Cuando eso pasa, a veces, esas curvaturas llegan muy al sur, en puntos cercanos a los trópicos. Y puede favorecer el transporte de masas frías hacia lugares a donde, típicamente, no están”, añade Paola Arias, profesora de la Universidad de Antioquia e integrante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

En esta oportunidad, esas masas se dispersaron hacia Norteamérica y llegaron hasta América del Sur, algo que, dice Jiménez, no siempre ocurre: “Al acercarse, choca con otra masa de aire, más cálida, y genera un cambio en la dirección de los vientos y una acumulación de la humedad. Por eso, vemos que aumenta el oleaje y hay más precipitaciones”.

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Aunque no es tan usual que suceda, Jiménez recuerda que ya se ha presentado en otras oportunidades. “Esta no es la primera vez que sucede. Hace dos años, hubo una entrada de un ‘frente frío’ que tuvo un efecto en el cambio de temperatura de Santa Marta”, agrega.

Estas imágenes pueden ayudar a comprender mejor lo que sucede. En la superior se puede apreciar cómo, cuando el vórtice polar se debilita, se forman, añade Arias, unos meandros que generan una curvaturas, que favorecen que las masas de aire de aire frío se desplacen hacia el sur.

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Foto: Imagen adaptada de la NOAA con ayuda de inteligencia artificial.

Algunos científicos, como Arias y Judah Cohen, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, señalan que ya hay evidencia que sugiere que el cambio climático está incidiendo en ese fenómeno y que puede hacer que ese tipo de perturbaciones se den de manera más frecuente. Según le explicó Cohen a The New York Times, como el calentamiento global está derritiendo el hielo polar, envía más calor a la atmósfera, lo cual implica más energía disponible.

“Y con más energía se puede perturbar ese vórtice polar”, coincide Jiménez.

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Otros investigadores, como le dijo al diario estadounidense Jason Furtado, profesor asociado de meteorología en la Universidad de Oklahoma, creen que aún es pronto para establecer una conexión entre ambos fenómenos.

Una difícil relación con el agua

Santa Marta ha sido una de las capitales afectadas por las lluvias. En Gaira una vivienda colapsó tras un deslizamiento de tierra y tres personas murieron.
Foto: Hellen Lara

En todo caso, las lluvias que ha generado esa particularidad en Colombia, muestran, dice Carlos Rivera, profesor del Instituto Javeriano del agua y doctor en Ecología Fundamental y Aplicada, que la relación de muchos territorios con el agua no es la mejor. “En muchos de ellos, la capacidad de pronóstico del clima no ha ido a la par de la preparación contra eventos climáticos. Tendría que haber mayor inversión y gestión en el territorio”, apunta.

Tanto para él como para Vilardy, los Planes de Ordenamiento Territorial que han incorporado “planes de adaptación”, claves para sortear este tipo de situaciones, se han quedado en el papel y no suelen implementarse como prometen los políticos de turno.

Además, añade Guerrero, de WWF, no seguir una manera adecuada de ordenar nuestra “casa” a medida que ha crecido ha dejado a poblaciones en zonas que pueden ser especialmente impactadas por esos fenómenos. “Y esas, precisamente, son las que siempre están en una posición muy vulnerable”.

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Vilardy añade otro punto más, que pide no echar en saco roto: “El país está fallando en esa misión de prevenir de manera eficaz. Quienes están al frente de las entidades que se encargan de analizar estos fenómenos, deberían enviar mensajes de incidencia para preparar a los comités de emergencia de manera oportuna”.

En respuesta, Giovanni Jiménez, asesor del Ideam, asegura que, desde esa entidad, han enviado información a tiempo a la Ungrd, “que es nuestro interlocutor directo y la encargado de coordinar con las unidades territoriales para que hagan gestión del riesgo. Desde el pasado viernes enviamos información a medios de comunicación y publicamos en nuestras redes sociales advirtiendo sobre lo que iba a suceder este fin de semana”.

Por el momento, y mientras sigue lloviendo, hay varias preguntas sobre la mesa. Una es si, en plena época electoral, y después de haber entrado en vigencia la ley de garantías, es fácil sortear con los desafíos de estas lluvias.

Carrillo, director de la Ungrd, responde que en ya tienen garantizada una línea de respuesta con un presupuesto de COP $191.000 millones. “La plata está pero necesitamos que los gobiernos locales y otros también avancen en la etapa de reducción del riesgo y que haya una estrategia clara. Por el momento se está a la espera de aprobación una nueva forma de hacerlo, con la Estrategia Nacional de Respuesta a Desastres, para que estas responsabilidades sean mucho más claras”, asegura.

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Hasta ahora, agrega Carrillo, han entregado más de 13.000 ayudas humanitarias. En Casanare se están distribuyendo 2.000 kits; en Córdoba otros 7.000. “Y activamos nuevas entregas, en Putumayo, Córdoba y Casanare con más de 5.800 kits de alimentos, aseo, cocina, frazadas y toldillos”, apunta.

El otro gran interrogante es si las lluvias continuarán en los próximos días. Aunque según Jiménez, todo parece indicar que este frente frío que está sobre Colombia se alejará el miércoles 4 de febrero, prevé que, luego, otro frente frío empiece a afectar al Caribe, especialmente, a San Andrés y Providencia.

Eso quiere decir que en las islas habrá fuertes vientos y lluvias en los próximos tres o cinco días. El pronóstico también indica que es posible que luego se desplace hacia la frontera entre Colombia y Panamá. “Si eso ocurre”, añade Jiménez, “se va a afectar toda la costa pacífica y el sur occidente de la costa Atlántica”.

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Por Sergio Silva Numa

Editor de las secciones de ciencia, salud y ambiente de El Espectador. Hizo una maestría en Estudios Latinoamericanos. También tiene una maestría en Salud Pública de la Universidad de los Andes. Fue ganador del Premio de periodismo Simón Bolívar.@SergioSilva03ssilva@elespectador.com

Por Fernán Fortich

Periodista con enfoque en temas ambientales, posthumanistas y sociales.@fernanfortichrffortich@elespectador.com
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