
Los últimos minutos de vida de Donovan Balanta fueron una tortura. Tras su captura en el barrio Caracolí (Ciudad Bolívar) y su traslado a la estación de Policía de Cazucá (Soacha), fue víctima de nuevos golpes y descargas eléctricas, mientras yacía en el suelo, esposado, semidesnudo e indefenso. El responsable fue el patrullero Johathan Giraldo, quien lo hizo ante la mirada indolente de su comandante de estación, el mayor Roque Correa. De nada valieron las súplicas de la víctima y durante 20 minutos los uniformados omitieron su pedido de auxilio. Solo cuando quedó inconsciente lo trasladaron a un centro asistencial, donde falleció horas después.
Estos fueron los detalles que relató el fiscal, adscrito a la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos, durante la audiencia de control de garantías, en la que durante tres largas jornadas legalizaron la captura de cuatro uniformados; les imputaron cargos por homicidio agravado y tortura, y finalmente les dictaron medida de aseguramiento en centro carcelario. Los procesados son el patrullero Giraldo (le imputaron además, falsedad en documento público); el mayor Correa; el patrullero Santiago Vargas y el subintendente Henar Tapiero. Pese a los detalles y las evidencias, los procesados se declararon inocentes. Aquí los detalles de cómo transcurrió esta primera etapa procesal por el homicidio y tortura agravada de Donovan Balanta.
"Yo estoy acostumbrado a matar negros guerrilleros en el Chocó"
El 21 de octubre, El fiscal 207 delegado contra la violencia a los derechos humanos informó que, de acuerdo con los elementos materiales probatorios, evidencia física e información legalmente obtenida, el 20 de septiembre sobre el mediodía, cuatro personas, entre ellas la hermana de Donovan, se encontraban en vía pública departiendo cuando inició una discusión con una vecina. En ese momento, transitaba por el lugar una patrulla motorizada adscrita a la estación de policía Cazucá, integrada por el intendente Edwin Albeiro Morantes Rincón y el patrullero Jonathan Alexander Giraldo Torres (hoy imputado).
Según testigos, el intendente Morantes habría realizado expresiones de contenido discriminatorio y racista contra Elisaí Guerrero, una de las personas que estaba departiendo. "Estos negros siempre forman mucho alboroto", dijo. A lo que sus acompañantes le solicitaron respeto, pero, de acuerdo con la Fiscalía, el intendente reiteró. "Le voy a pegar dos tiros. Yo estoy acostumbrado a matar negros guerrilleros en el Chocó".
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Aproximadamente 10 minutos después, llegaron otras patrullas de la estación de Policía de Cazucá, "debido a que el señor intendente Morantes solicitó apoyo argumentando la ocurrencia de una riña". Otra de las personas que estaban departiendo ese día era José Luis Guerrero a quien también, según la Fiscalía, el patrullero Jonathan Giraldo le aplicó en tres oportunidades el dispositivo taser sobre la espalda.
Fue en medio de estos hechos cuando arribó Donovan Balanta, amigo de José Luis. La víctima habría lanzado una botella contra los uniformados y emprendió la huida, pero fue alcanzado, reducido y esposado con las manos en la espalda. Es en este estado de indefensión y sin oponer resistencia cuando de acuerdo con el fiscal, recibió múltiples agresiones físicas con patadas y puños, mientras permanecía bajo custodia de los policías: patrulleros Jonathan Giraldo, Santiago Vargas y Nahumer Vergel (hoy prófugo de la justicia) y subintendente Henar Tapiero.
A las patadas y puños, dijo el ente acusador, el patrullero Giraldo accionó en repetidas ocasiones el dispositivo electrónico Taser, el cual tenía asignado como dotación, sobre el cuerpo de Donovan Balanta, quien gritaba de dolor y pedía ayuda.
Los videos de testigos evidencian cómo lo cargaron y tres uniformados adscritos al grupo GOES lo llevaron a la estación Cazucá en Soacha. "Uno le pegó una patada", dijo el fiscal. Allí, nuevamente, el patrullero Giraldo acciona en tres oportunidades el taser, mientras Donovan estaba esposado en el suelo y semidesnudo. "Fue a la tercera oportunidad cuando Roque Correa Yáñez intervino y separó al patrullero de la víctima".
Transcurrieron al menos 20 minutos en que Donovan manifestaba reiteradamente que tenía dolor en el pecho y dificultades para respirar, pidiendo ser llevado a un centro médico. Solicitud que solo se acogió cuando ya estaba inconsciente. "Estos hechos ocurrieron en presencia del mayor Roque Correa Yáñez, en presencia del patrullero Jonathan Giraldo, del patrullero Santiago Vargas Romero, del patrullero Naúm Hernando Vergel Lozano (prófugo de la justicia) y de otros funcionarios de la Policía Nacional adscritos a la estación de policía Cazucá", resaltó el fiscal.
Es sobre las 3:55 p. m., cuando Donovan ingresó al Hospital Cardiovascular de Soacha sin signos vitales y a pesar de los esfuerzos médicos, falleció por un paro cardíaco.
El dictamen médico-legal consignó como presunta causa de la muerte una arritmia cardíaca asociada a dispositivo de conducción eléctrica y la clasificó como violenta. No obstante, advierte la necesidad de cotejar y correlacionar el estudio de manera integral con la secuencia temporal, los registros electrocardiográficos y el desarrollo de la investigación judicial.
A su vez, la necropsia documentó seis lesiones cutáneas puntiformes con patrón compatible por dispositivo taser, ubicadas en el tórax, abdomen, espalda y extremidades inferiores.
Un patrullero y un mayor habrían mentido en documentos públicos
Ese mismo día, el representante del ente acusador, el mayor Roque Correa, de 38 años, quien era el comandante de estación de la Policía Cazucá, y el patrullero Johathan Giraldo, de 27 años, a quien señalan como autor, les fueron imputados, aparte de homicidio y tortura agravada, el delito de falsedad ideológica en documento público.
De acuerdo con el fiscal, el comandante Correa consignó en el libro de población que, una vez llegó Balanta a la estación en mal estado, ordenó el traslado de manera inmediata a la clínica cardiovascular. Sin embargo, de acuerdo al material probatorio, la víctima permaneció 20 minutos en la estación, semidesnudo, golpeado y recibiendo más descargas eléctricas, manifestando reiteradamente que tenía dolor en el pecho y dificultades para respirar, pidiendo ser llevado a un centro médico. Solicitud que solo se acogió cuando ya estaba inconsciente.
Mientras tanto, el patrullero Giraldo -a quien señalaron de aplicar en reiteradas ocasiones el taser- consignó también en dicho libro de población de la estación, "que durante el procedimiento realizado al ciudadano Donovan Balanta Paz no se presentó maltrato alguno y que en todo momento se fueron respetados sus derechos humanos", detalló la Fiscalía.
Los delitos imputados
El fiscal adscrito a la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos resaltó para todos los procesados, que la ejecución de la conducta punible "está inspirada en móviles de discriminación referidos a la raza" e imputó a los cuatro uniformados, así:
- Patrullero Johathan Giraldo: homicidio agravado a título de dolo eventual en calidad de autor, en concurso con tortura agravada en calidad de coautoría propia y falsedad ideológica en documento público. "Se imputa porque al señor Donovan se le infligieron dolores y sufrimientos graves de manera física con la finalidad de castigarlo por un acto que sospechaban que él había cometido, en específico el arrojar una botella", justificó el fiscal.
- Patrullero Santiago Vargas: homicidio agravado a título de dolo eventual en calidad de autor en comisión por omisión y tortura agravada. "Estaba en la posibilidad de evitar las descargas por parte de Giraldo, teniendo en cuenta su juramento de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos (…) Usted le propinó golpes y patadas a la víctima".
- Subintendente Henar Tapiero: homicidio agravado a título de dolo eventual en calidad de autor en comisión por omisión y tortura agravada en calidad de coautoría propia. "Fue omisivo frente a sus deberes de evitar la producción de las lesiones con taser en contra del señor Balanta".
- Mayor Roque Correa, comandante estación policía Cazucá: homicidio agravado a título de dolo eventual en calidad de autor en comisión por omisión, en concurso heterogéneo con el delito de tortura agravada en calidad de autor en comisión por omisión y falsedad ideológica en documento público. "Un video de la estación de policía da cuenta de su presencia sin ordenar el traslado de la víctima a un centro asistencial. Tampoco impidió las dos primeras descargas que ejerció Giraldo".
Videos revelan los últimos minutos con vida de Donovan Balanta
A las 2:46 de la tarde del 20 de septiembre, Donovan Balanta Paz ingresó esposado a la Estación de Policía de Cazucá, en Soacha. Tres uniformados del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) lo cargaron hasta el interior y lo dejaron tendido en el suelo, con los pantalones por debajo de las rodillas. Allí, según la Fiscalía, recibió nuevas descargas eléctricas, pidió ayuda y llegó a perder la capacidad de sostenerse en pie. Solo 19 minutos después fue trasladado a un centro médico.
Esta es una de las secuencias más reveladoras de los videos presentados por la Fiscalía y divulgados por Noticias Caracol. Según la Fiscalía, uno de los uniformados del Goes le habría propinado una patada. Poco después, el patrullero Jonathan Alexander Giraldo Torres habría accionado nuevamente el dispositivo Taser contra su abdomen y una de sus piernas.
Las descargas, de acuerdo con el ente acusador, ocurrieron en presencia del comandante de la estación, mayor Roque Correa, quien habría intervenido únicamente cuando el dispositivo fue accionado por tercera vez.
Para ese momento, José Luis Guerrero también había sido llevado a la estación. Según su testimonio, Balanta se quejaba de las descargas recibidas y pedía atención médica.
En uno de los momentos registrados, Donovan le tomó la mano a Guerrero, quien intentó alertar a los policías sobre su estado de salud. Las imágenes también muestran cómo este último trató de acomodarle los pantalones mientras permanecía en el suelo.
Finalmente, a las 3:05 p. m., tres uniformados levantaron a Balanta y lo trasladaron a un centro asistencial. Habían transcurrido 19 minutos desde su ingreso a la estación.
La ONU y la Defensoría pusieron el foco en la custodia policial
El caso trascendió el ámbito local cuando la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos expresó preocupación por la muerte de Donovan Balanta bajo custodia policial. El organismo recordó que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar la vida e integridad de una persona detenida y pidió una investigación exhaustiva en la justicia ordinaria.
La Defensoría del Pueblo también acompañó a la familia y solicitó que la Fiscalía establezca si, durante el procedimiento, existieron conductas asociadas con discriminación o perfilamiento racial. Esa posibilidad hace parte de la investigación y no constituye, hasta ahora, una conclusión judicial.
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La entidad relacionó el caso con los hallazgos generales del Mecanismo Internacional de Expertos Independientes de la ONU sobre justicia e igualdad racial en Colombia. Tras su visita al país en mayo de 2026, el mecanismo reportó denuncias de perfilamiento racial, uso excesivo de la fuerza contra jóvenes afrodescendientes y prácticas discriminatorias en comparendos y traslados.
¿Qué sigue en el proceso?
Mientras avanza el proceso contra los cuatro uniformados, las autoridades también mantienen pendiente la captura de otro policía señalado de haber participado en los hechos.
Se trata de Naúm Hernando Vergel Lozano, mencionado por la Fiscalía durante la reconstrucción de las presuntas agresiones contra Balanta y sobre quien existe una orden de captura. Asímismo, no se descarta que otros uniformados que aparecen en el video de las cámaras de seguridad, también estén siendo requeridos por la justicia.
Por su parte, la familia del líder comunitario continúa exigiendo la mayor pena ejemplar posible y el esclarecimiento de las circunstancias en las que murió mientras permanecía bajo custodia policial. Tras la fase de indagación e investigación, la Fiscalía tendrá 90 días para radicar el escrito de acusación, marcando el inicio de la fase de juicio oral.
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Le Lion(27991)•29 de octubre de 2026 – 00:45Con la captura de estos policias asesinos ,que le sirva de ejemplo a los otros ,pues la ley debe ser una sola y asi se aplicara ,esto por la envalentonada en que se encuentra la fuerza publica en este momento es mejor que no sigan a su presidente violento y maton ,porque despues los que pagan son ellos.
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ANDRES(36588)•27 de octubre de 2026 – 05:37Cuantas veces se puede aplicar la taser según protocolo para que no sea mortal?
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ANDRES(36588)•27 de octubre de 2026 – 05:35Que viva Cristo rey ??????
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MARIA(2246)•27 de octubre de 2026 – 03:47Degradante el racismo y clasismo de los colombianos y más censurable aún de miembros de la Policía Nacional, quienes no logran entender su misión. Cuándo van a enmendar la formación que reciben o la deformación en el curriculum policial? Es un fracaso, están infestados de odio, reflejo de la sociedad colombiana. Bien aquí la Fiscalía, espero adelanten con conocimiento el proceso y los jueces respondan. Que así actúen siempre con todos esos inadaptados de toda clase, que se creen superiores