
Halloween será una fecha amarga para la familia Moreno Jaramillo. Hace un año asesinaron a golpes a su hijo Jaime Esteban, de apenas 20 años, a la salida de una fiesta en un bar de Chapinero. No obstante, este lunes esperan tener algo de paz (o no), cuando la justicia emita el sentido de fallo en contra de los acusados por el crimen de su hijo: Juan Carlos Suárez Ortiz y Ricardo Rafael González Castro, quienes figuraron en el juicio como coautores del homicidio de este estudiante de ingeniería de la Universidad de los Andes.
La audiencia, que se citó para las 4:00 p. m., ocurrirá tras finalizar en septiembre la etapa de juicio, con el alegato de conclusión de la Fiscalía que pidió al juez imponer una pena cercana a los 37 años de prisión en contra de los procesados. Esto, según el representante del ente acusador, por estar probado más allá de toda duda que ambos actuaron con “absoluta coordinación, desproporción y en total desprecio por la vida de la víctima”.
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Su afirmación tiene respaldo en el cúmulo de evidencia recaudada desde la misma noche del asesinato, la cual muestra cómo Suárez Ortiz y González Castro golpearon hasta causarle la inconsciencia a Jaime Esteban, a quien primero atacaron por la espalda y luego, cuando se encontraba en estado de indefensión, lo atacaron con más fuerza hasta provocarle las lesiones que lo llevaron a la muerte. Vale resaltar que por este crimen la justicia busca mediante circular roja de Interpol a Kleydermar Paola Fernández, a quien señalan de ser la determinadora del crimen, pues, según el testigo directo, Juan David Cárdenas, Fernández pronunció: “Bien hecho, lo tenía merecido”.
Trágica madrugada
La tragedia que hoy tiene a estos jóvenes en juicio ocurrió en la madrugada del 31 de octubre de 2025. Según los videos y los testimonios, eran casi las 3:25 de la mañana cuando Jaime Esteban Moreno abandonó la discoteca Before Club, ubicada sobre la avenida Caracas con calle 63, en la localidad de Chapinero. Salió caminando junto a su amigo Juan David Cárdenas Ortiz, hoy testigo clave. Unas cuadras más adelante, en un establecimiento comercial frente al INCAP, se registró el primer enfrentamiento verbal y físico.
Las declaraciones que reposan en el expediente señalan que Moreno Jaramillo intentó alejarse del lugar, pero fue perseguido por los agresores hasta la esquina de la calle 64 con carrera 15. Allí se ejecutó el fatal ataque: el joven universitario recibió una patada voladora por la espalda, que lo derribó. Una vez en el suelo e imposibilitado para defenderse, fue pateado e impactado de manera contundente y repetida en el rostro, la cabeza y el tórax.
Malherido, su amigo Juan David lo trasladó inicialmente al CAMI de Chapinero y luego al Hospital Simón Bolívar. Pese a las intervenciones médicas, falleció a las 6:58 p.m. de ese mismo día a causa de un paro cardiorrespiratorio provocado por trauma craneoencefálico severo y politraumatismos graves en órganos vitales.
El homicidio de Moreno no solo conmocionó a la comunidad académica uniandina, sino que reavivó en Bogotá el amargo recuerdo de pasadas tragedias juveniles ocurridas en celebraciones de Halloween y reabrió la discusión sobre la seguridad y convivencia en las zonas de ocio nocturno de la capital.
Homicidio doloso
Tras el ataque, los detectives reunieron los videos de la discoteca y los de las cámaras de seguridad ubicadas en inmediaciones del establecimiento, así como de las calles que recorrió Jaime Esteban. Gracias a ello, lograron identificar inicialmente a cuatro personas, dos mujeres y dos hombres, como los protagonistas detrás del crimen, pero solo capturaron a tres: a un hombre y a dos mujeres —Kaleidymar Paola Fernández y Bertha Parra Torres— a quienes luego dejaron en libertad por no tener evidencia directa de su participación en la agresión. Y fue cuando se concentraron en los dos hombres: el primero fue Juan Carlos Suárez Ortiz, de 27 años y empleado de call center, quien fue el tercer capturado tras los hechos. En los videos aparece con el rostro pintado de rojo y negro. El segundo fue Ricardo Rafael González Castro, identificado por llevar orejas negras de conejo. Él inicialmente huyó y luego se entregó a las autoridades, casi 10 días después. Las imágenes de la agresión eran contundentes y por eso, desde las audiencias preliminares, en noviembre del año pasado, la Fiscalía les imputó a ambos el delito de homicidio doloso agravado. ¿La razón? Por el estado de indefensión en el que quedó la víctima tras el primer golpe y la manera cómo luego siguieron atacando a Moreno hasta causarle lesiones mortales. Medicina Legal reconfirmó que la brutalidad del ataque demostró una clara intencionalidad de matar.
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A pesar de la claridad de las pruebas, ninguno aceptó cargos y, junto a sus defensores, optaron por ir a juicio para intentar demostrar que se trató de un homicidio preterintencional (su intención era solo lesionarlo, no era matarlo). Incluso desde el comienzo trataron de justificar el ataque hablando de un supuesto acoso sexual a una de sus acompañantes dentro del bar. Esta versión la refutaron la Procuraduría y el abogado de la familia del joven, Camilo Rincón, ante la falta de pruebas.
La “chica de azul”
La acusación de la Fiscalía se sustentó en los videos y las declaraciones de testigos, que permitieron reconstruir los minutos previos, durante y después del ataque. Fue así como establecieron la secuencia en la que Suárez Ortiz inició la agresión y González Castro se sumó cuando Moreno ya se encontraba tendido en el piso. Entre las versiones está la de una mujer que vio todo desde la ventana de su casa, y la de un joven que grabó con su celular parte del hecho.
Durante el proceso se encontró que una de las dos mujeres que fue capturada inicialmente no estaba tan desligada del crimen. Es más, la señalaron como la determinadora del homicidio. Se trata de Kaleidymar Paola Fernández, quien en la noche del asesinato vestía un disfraz azul, representando a un personaje de videjuegos. Según varios testigos fue ella quien instigó a los agresores a golpear a Jaime Esteban, incluso cuando este yacía tendido inmóvil. A esta conclusión se llegó gracias a la insistencia de los abogados de la familia, que pidió ahondar en su participación en el caso.
“Cuando se dio su captura el 31 de octubre, no comprendemos por qué la fiscal de turno en la URI la dejó en libertad. Desafortunadamente no se conoce su paradero y por eso esperamos que la Fiscalía tome la decisión de declararla persona ausente e inicie el proceso penal en su contra”, detalló el abogado Camilo Rincón, en diálogo con este diario. Sobre la otra mujer que estaba el día de los hechos, Bertha Parra Torres, Rincón señaló que, de acuerdo a los testimonios y las pruebas practicadas en juicio, “no se puede observar una participación directa”.
Esperando una justicia proporcional
Hoy la familia de Jaime Esteban espera que la justicia brille en la audiencia de sentido de fallo, primero declarando culpables a los acusados y luego imponiendo una condena ejemplar y proporcional a la violencia y al daño que causaron Suárez Ortiz y González Castro contra un universitario indefenso. Tras el cierre del debate probatorio en septiembre de 2026, la decisión final está en manos del juez de conocimiento, quien en la audiencia de este lunes anunciará si los declara inocentes o culpables como coautores de homicidio agravado.
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De condenarlos, restaría una audiencia para saber el monto de la pena que esperan sea superior a los 40 años tras las rejas, por encima del pedido de la Fiscalía. El abogado de las víctimas anticipó que, de no obtenerse una pena superior a ese tiempo, apelará la decisión, lo que llevaría el caso a manos de los magistrados del Tribunal Superior, pues lo que busca la familia Moreno Jaramillo es que la pena sea proporcional al crimen.
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Carlos Arturo(92784)•Hace 4 horas" Cuando se dió su captura " o cuando se logró su captura??
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Martha(69929)•Hace 5 horasEs un horror 😱😱 y estos chicos tienen que tener lo máximo, además de la mujer que los instaba a golpearlo