Paola Oliveros, de 44 años, tuvo un accidente mientras caminaba: su pie se enredó en una estructura de concreto de la calle y terminó sufriendo una fractura en el tobillo. La lesión, aunque no comprometió su pierna, obligó a que le realizaran varias cirugías, lo que modificó su estilo de vida durante el tiempo de recuperación. En medio de las operaciones, el proceso hospitalario le preocupaba por varias razones: la internación en hospitales impedía las visitas de su hijo de 8 años, y en su casa no había las condiciones adecuadas para su recuperación. En respuesta, la Secretaría de Salud le presentó la propuesta de un programa que comenzó hace dos meses: seguir su hospitalización en una “Casa Más Bienestar”, nuevos espacios para pacientes que no pueden recuperarse en sus domicilios, pero que tampoco requieren de una cama en un hospital de alta complejidad.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Le puede interesar: Multicampus universitario en Suba y Kennedy: relato de acuerdos, ALO y estructuras modulares
La mujer, desde una cama de la Casa Más Bienestar Boston, ubicada en Fontibón, reconoce que cuando le hablaron de hospitalización domiciliaría en casa, le dio miedo. “Pensé que no era seguro, vivo en un cuarto piso, tengo un hijo, en mi estado no puedo atenderlo y él no puede cuidarme a mí. Entonces me hablaron de esta casa. No conocía este tipo de servicio y aunque me pareció el más favorable para mi situación, sin embargo, no entendí de qué trataba hasta llegar. Ya llevo 15 días aquí”.
“La hospitalización es mejor en casa”
A la fecha, Bogotá ha abierto cuatro de estas casas y atendido a 78 pacientes con estadías de 2 a 15 días. Las primeras están ubicadas en Usme, Emaús (Chapinero), Boston (Fontibón) y Chircales (Rafael Uribe Uribe). La casa Boston, en el suroccidente de la ciudad, fue en el pasado un hospital de mediana complejidad que hoy se quiere asemejar lo más parecido a un hogar para sus pacientes. Esto, generando espacios que no se parezcan en lo absoluto a los hospitales, tanto en los ambientes como en la atención prestada.
Andrea Hurtado, gerente Subred Sur Occidente, narró: “cuando llegamos nosotros ya no estaba funcionando. Solamente había una parte administrativa, se conservó un punto de Capital Salud, con unas oficinas, pero no había nada más. Estaba desocupado. A partir de diciembre la reabrimos para ser una Casa Más Bienestar. Tenemos en este momento 31 camas dispuestas para recibir a los pacientes”.
Más de Bogotá: Bogotá 24 horas vs. derecho al descanso: el debate por las zonas de rumba extendida
Y es que datos oficiales de SaluData indican que la razón de camas en la ciudad es de 1,9 por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de las 3,5 recomendadas por la OMS. En cuanto a los tipos de cama ofertados, el 50,45 % están dispuestas para atención de población adulta, el 10,10 % para Salud Mental adulta, seguido del 9,71 % para población pediátrica; el 29,74 % restante de las camas está distribuidas en servicios de cuidados intensivos, intermedios, obstetricia, psiquiatría, entre otros.
En cuanto a la naturaleza jurídica, la red pública oferta un 25,13 % de las camas disponibles en la ciudad, con un aumento del 0,92 % respecto al periodo anterior
“En un hospital ya llega un momento en que es más riesgoso estar adentro que afuera”, dijo el secretario de Salud, Gerson Bermont. “Lo ideal cuando uno se hospitaliza es que todo sea en casa, pero si en las casas no hay quien nos ayude a cuidar o las condiciones adecuadas, es ahí donde el Distrito va a poner estas casas para cuidarlos y acompañarlos hasta que terminen su tratamiento”, agregó a El Espectador.
La gerente de la Subred Sur Occidente explica que, en gran medida, esta iniciativa no solo aprovecha instalaciones en desuso, también aporta a la descongestión de las camas y servicios hospitalarios que más necesitan el espacio. “En los hospitales grandes, que son Bosa, Kennedy, Fontibón, médicos generales, auxiliares de enfermería y una jefa de enfermería hacen rondas todos los días por todos los pisos de cada unidad e identifican quiénes pueden ser candidatos a hospitalización domiciliaria. Ahora en el proceso hemos incluido una fase posterior para identificar si pueden llegar a las Casas Más Bienestar”.
Normalmente se verifican las condiciones sociales. “Eso es lo que hace el equipo de trabajo social. Y si la persona sí se puede ir a su casa y tiene los servicios básicos como agua o gas, se hace toda la verificación con la familia también: si hay alguien que se pueda quedar con el paciente; si es muy mayor, por ejemplo, que verifique que el antibiótico se tome a la hora. El programa de hospitalización domiciliaria también tiene auxiliares de enfermería motorizados que son los que van a la casa a hacer toda la monitorización y están en contacto permanente con el especialista y con el médico”. A veces, cuando la complicación es grande, no va el auxiliar de enfermería sino el médico.
Siga leyendo: La brecha que se abre entre la oferta y los intereses de la juventud en Bogotá
“Cuando se identifica que una persona no tiene las condiciones sociales, no tiene sentido dejarlo en la hospitalización intramural, así que se postula a la Casa Más Bienestar. Se comunican con los líderes de cada casa y se prepara la recepción del paciente”, añadió
Para el caso de la casa Boston, Nicole Muñoz es quien recibe a los pacientes. “Los pacientes al principio me decían, ‘pero dónde es eso, qué voy a hacer ahí’. También tenían quejas porque a algunas de las familias les queda lejos para visitar, pero después de casi dos meses de abierta la casa, las mismas personas salen agradecidas con los servicios que se prestan”.
Paola Oliveros, paciente, añade: “en el hospital hay mayores restricciones. No dejan salir de la habitación, las visitas con niños son complejas, en cambio aquí hay como mayor libertad, y el cuidado del trato. Dejan entrar hasta mascotas y a mi hijo, que es lo que más me sana”. Sobre su estadía de 15 días, dice: “hay acompañamiento de psicólogo, jugamos dominó entre pacientes. Lo ayudan a uno a levantarse.”
Gerson Bermont añade que este nuevo servicio ha implicado nuevas modificaciones contractuales entre Capital Salud y sus redes para cubrirlo. La idea es que el modelo, en lugar de generar más costos al sistema distrital, los reduzca. “Las formas de contratación para que un especialista, por ejemplo, remita a una ecografía, cambiaron. Antes era una autorización para cada paso y servicio, y se contratan en paquete, lo que reduce gastos. Curiosamente, con todo este empaquetamiento que estamos haciendo, ya reducimos los costos. La gerente de la subred sigue negociando con los especialistas”.
Más de Bogotá: Extorsión en Bogotá: delito que baja en cifras, pero sigue dejando víctimas en las calles
Al final de los días en las Casas Mas Bienestar los pacientes cenan y pueden bajar a los espacios a ver televisión como si estuvieran en casa, olvidando por un momento que están hospitalizados. Esa forma de atender a los pacientes, de generar espacios integrales que no se regulen por las normas hospitalarias propias de la congestión, el afán, el déficit de las subredes, es la visión que Bogotá quiere implementar en servicios que cada vez más buscan una atención digna.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.