4 May 2021 - 2:33 a. m.

Cuando se pierde el miedo al choque y al virus

Las marchas tumbaron la reforma tributaria y al ministro de Hacienda. Sin embargo, el paro sigue, pues hay una lista de peticiones, por lo que la tensión en las calles seguirá. Todo en medio del pico de la pandemia, en el que justo se disminuyen las restricciones.

Una de las consignas más escuchadas en las marchas del paro nacional, que se reactivaron hace una semana es “¡Llueva o truene, el paro se mantiene!”. El lema parece ser literal, pues, más allá de las condiciones meteorológicas de la capital por estos días, las movilizaciones continúan a pesar de que ya lograron parte de su cometido: se cayó la reforma tributaria y, de paso, el exministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. Pero tanto el Comité Nacional del Paro como las demás organizaciones convocantes mantienen su empeño en marchar, en medio de los choques aislados entre vandalismo y excesos policiales, situación a la que se suma que la capacidad hospitalaria de la capital está al límite, con un 92,9 % de ocupación de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

El panorama se hace complejo tras las últimas decisiones del Distrito respecto a la pandemia. Luego del comité epidemiológico, que se llevó a cabo ayer y en el que se evaluó el avance del tercer pico de contagios, la administración decidió levantar restricciones que aplicaron en las pasadas semanas. Se suspendió la cuarentena de los fines de semana y se levantó el pico y cédula, pero sigue el toque de queda entre 8:00 p. m. y 4:00 a. m., la ley seca y la educación virtual, al menos hasta el 9 de mayo.

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Aunque la decisión parece contradictoria, teniendo en cuenta las aglomeraciones de los últimos días, esto tiene una explicación. Según lo que se discutió en el comité epidemiológico, se esperaba que esta semana se registrara el pico más alto de contagios. Pero las cifras muestran estabilización, salvo incrementos leves. Es decir que si las proyecciones se mantienen, la próxima semana esos indicadores podrían disminuir.

Y si bien, las marchas han mostrado aglomeraciones, sus efectos no se pueden medir ahora, sino en un par de semanas. Teniendo en cuenta este panorama, Según el Distrito, la conclusión fue que no tenía sentido seguir castigando al comercio, uno de los sectores más afectados por los cierres de los últimos fines de semana. Esta decisión se mantendrá hasta el lunes, cuando se revisen de nuevo las cifras y se defina el rumbo del manejo de la pandemia y cómo se enfrentarán los efectos de las jornadas del paro nacional pues, aunque las movilizaciones no se han detenido y se han sostenido por organizaciones independientes, las grandes concentraciones se reanudarán mañana, tras el llamado del Comité del Paro de salir este 5 de mayo.

Desde lo epidemiológico, el análisis es que esto se debe a un enorme desgaste tanto del Distrito como de la ciudadanía. Además, tras las movilizaciones, no hay cómo seguir justificando las restricciones. Así lo explica la farmacoepidemióloga Claudia Vaca, directora del Centro de Pensamiento en Medicamentos, Información y Poder de la U. Nacional, quien cree que a estas alturas se deben explorar otras medidas. Propone que una de esas sea mediante horarios con una regulación del transporte público.

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“Para estos días se puede establecer una agenda de ciudad de 24 horas. Si hay algún tipo de acuerdo con empresarios de actividades esenciales y se implementan franjas de funcionamiento del transporte público, se puede garantizar una operación 24 horas que evite aglomeraciones en el transporte. Ya es difícil pedir que no existan aglomeraciones, pero por lo menos, en el caso de las marchas, se pueden buscar otras formas de protesta, como música y expresiones artísticas”, dice Vaca. De esta forma, agrega, se mantienen las distancias, y se evita que el uso del tapabocas sea inconstante, así como el intercambio de aerosoles.

La otra preocupación es que los papeles se invirtieron. A principios de 2020, cuando continuaban las marchas que se iniciaron en noviembre de 2019, la llegada del coronavirus ahuyentó a los manifestantes. Esta vez, la indignación de las personas, no solo por la reforma tributaria sino ahora por temas como la reforma a la salud, la gestión de la pandemia y los excesos de la Fuerza Pública, espantó el miedo que existía a contagiarse.

Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, ha entrevistado para su trabajo a varios líderes del paro. Tanto a los del comité más visible como a los “capuchos”. Su conclusión es que “todos están jugados a seguir en las calles. No le tienen miedo al COVID. Incluso luego de situaciones como los gases, en los que todo el mundo se baja los tapabocas y cogen las mismas botellas para quitarse el ardor de los ojos”.

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Según Rosanía, como las marchas se mantendrán es momento de buscar cómo desescalar la violencia de lado y lado. “Para que eso ocurra debe darse un diálogo amplio con las bases populares. No que el Gobierno se reúna solo con políticos, así sean de izquierda o alternativos, porque la gente que esta en la calle se siente por fuera. Deben sentarse en la misma mesa con los sindicatos y movimientos que marchan y que los manifestantes se vean representados”. También considera que para que se evidencie un mayor control del Distrito, debe haber un mayor liderazgo del secretario de Seguridad, “quien ha pasado de agache y no se le ve llamando al orden y a los procedimientos legales de la Policía”.

Por su parte, Johan Avendaño, analista en temas de política pública, manifiesta que se debe diferenciar por un lado que hay vandalismo que no corresponde a la protesta social y que hay muchos aprovechando el “río revuelto” para generar hechos delictivos, y por otro que hay una serie de protocolos para el manejo de las marchas que no se están cumpliendo.

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“Para identificar la delincuencia que está aprovechando la inconformidad es clave la inteligencia. También se debe cuestionar qué tanto se están implementando los protocolos de las marchas y se debe recordar que en Bogotá la alcaldesa es la primera autoridad de Policía. porque pareciera que lo está asumiendo el Ministerio de Defensa”, asegura Avendaño, quien propone que el Distrito lidere una mesa con las partes para evitar que la Fuerza Pública se siga excediendo y que los manifestantes se comprometan a identificar a los infiltrados.

En estos momentos se perdió el miedo. Las masivas marchas quitaron el temor al contagio y también empujaron a muchos ciudadanos a salir a las calles. También se respira tensión en las calles y, para evitar que las consecuencias sean graves, por ahora solo queda cumplir los protocolos. Tanto los de bioseguridad como los de las protestas.

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