
Todo estaba listo para el encuentro Millonarios-Once Caldas, en el estadio El Campín. Los casi 20 mil asistentes tenían las emociones guardadas para los 90 minutos, pero ninguna como las del pequeño Andrés Ángel, de 8 años. Él y sus padres viajaron casi 30 horas por carretera, desde Puerto Asís (Putumayo), para ver por primera vez al equipo azul. Era su regalo de cumpleaños, pero el partido nunca comenzó. Casi 15 minutos antes del pitazo inicial, lo suspendieron. La historia, más allá de una anécdota, refleja la progresiva pérdida de vocación del escenario deportivo, en el cual, parece, dejó de ser prioridad el balompié para ser una arena de conciertos. Al menos, el estado de la grama así lo indica.
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La Dimayor, que anunció la suspensión, argumentó que el terreno de juego “no ofrecía las condiciones para garantizar la seguridad de los jugadores”. La indignación fue inmediata. Sencia, el privado encargado de la operación de El Campín, fue objeto de una oleada de críticas. Y no en vano, pues de manera pública, su vicepresidente de operaciones, Édgar Cardona, se había comprometido a principios de mes a que, luego del concierto de BTS, la cancha estaría lista para continuar con el calendario de la Liga BetPlay.
Pero no fue así y, ahora, son dos los partidos suspendidos (también Santa Fe vs. Jaguares) y reprogramados por la Dimayor. Su presidente, Carlos Mario Zuluaga, advirtió que, a este ritmo, priorizando conciertos sobre el fútbol, el desarrollo del campeonato se extendería hasta enero de 2027 y opciones alternativas como el estadio Techo no serían viables, por la cantidad de abonados de los equipos capitalinos. “A Millonarios y Santa Fe les quitaron El Campín. No tienen estadio”, reclamó.
“Hay excesos de conciertos”
El punto de partida de la reciente polémica inició cuando la banda surcoreana BTS terminó sus dos conciertos sold out y, consigo, las imágenes del mal estado del césped. Desde Sencia, informaron a la Contraloría de Bogotá que dichas fotografías correspondían a los trabajos de recuperación que entregarían el sábado 10 de octubre para retomar el cronograma futbolero. Pero ya se sabe cómo terminó. Y no fue la única consecuencia. En medio de la intervención de la gramilla, el concejal Leandro Castellanos denunció que se estaba usando césped del parque La Florida para resanar el de El Campín. En respuesta, el IDRD aseguró que había autorizado la intervención en una cancha del parque a Equiver S. A. S., descartando que se usara para el coloso. Sin embargo, para el cabildante hay dudas al desconocerse el destino de los rollos de la grama.
El actual episodio no es nuevo. En febrero pasado, la Dimayor tuvo que decir “no más fútbol”. Tres partidos se aplazaron. La situación no es menor, pues el propio contrato que adjudicó el Distrito a Sencia en 2024 para la reconstrucción del estadio estableció que, por encima de todo, debian primar las actividades deportivas. Pero para el presidente de Millonarios, Enrique Camacho, “hay exceso de conciertos”.
En 2025, Sencia informó que El Campín recibió 19 conciertos de gran formato, que reunieron a más de 720.000 personas y permitieron la presentación de 140 artistas nacionales e internacionales. Esto frente a 71 partidos que congregaron a casi 1.285.000 aficionados. La diferencia es que en los conciertos hay equipos y personas durante horas sobre la cancha, lo que deteriora la gramilla.
En términos lucrativos también hay una diferencia. Según la Secretaría de Desarrollo Económico, la industria musical en 2025 generó un impacto de COP 452,6 mil millones, lo que equivale al 0,10 % del PIB anual de Bogotá. Muy por encima del 12,5 % de las taquillas, que pagan los clubes locales por el arrendamiento del escenario.
Mientras los partidos ya se aplazan, los conciertos parecen seguir en firme. Para las dos últimas semanas de octubre están programados dos eventos; tres más en noviembre y uno en diciembre. Desde Sencia no comunicaron algún tipo de suspensión o aplazamiento de dichos eventos, programados con antelación. Desde el IDRD solo se limitaron a señalar que solicitaron al operador revisar los conciertos más próximos para permitir la recuperación del césped.
Sin sanciones…por ahora
El abogado Andrés Forero, representante de la familia de Nemesio Camacho (quien donó el terreno al Distrito para hacer el estadio), ha insistido en que hay herramientas contractuales para sancionar a Sencia si incumple obligaciones de mantenimiento del escenario. Pero hasta ahora no se ha hecho. Tras lo ocurrido en febrero, el concesionario asumió unos compromisos con el IDRD frente a la grama. Ahora, ocho meses después, Hárold Huertas, director técnico de la interventoría, indicó que de nuevo solicitaron a Sencia un plan de contingencia que detalle medidas de recuperación, tiempos de ejecución y condiciones técnicas. “El tema climático no nos ayudó para la adherencia de la grama y desafortunadamente el partido se adelantó (…) No podemos llegar a (declarar) incumplimiento antes de darle la oportunidad a Sencia de responder. Es lo que está en el contrato”, justificó.
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Una vez más, los entes de control pusieron la lupa. La Contraloría distrital anunció la apertura de una indagación preliminar no solo por el tema de la gramilla, sino por las obligaciones contractuales relacionadas con su mantenimiento y la disponibilidad del estadio. Por su parte, la Personería inició acciones preventivas para establecer responsabilidades disciplinarias.
Desde Sencia, emitieron un comunicado ofreciendo disculpas a los hinchas y anunciando que adoptarán medidas. Asimismo, aseguraron que atenderán los requerimientos de las autoridades. Desde el operador y el IDRD reiteran que la prioridad es el fútbol; que el terreno esté en óptimas condiciones para que jugadores e hinchas, como el niño Andrés Ángel —a quien Millonarios ya lo contactó—, disfruten de este deporte. Su compromiso se medirá este sábado y el próximo 20 de octubre, fechas en que la Dimayor reprogramó los dos juegos suspendidos.
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