26 Feb 2021 - 2:03 a. m.

Gareth Sella: ¿otra víctima de la omisión de protocolos?

Un joven de 24 años resultó herido en un nuevo choque entre manifestantes y policías. Mientras avanzan las investigaciones sobre cómo ocurrieron los hechos, se siembra de nuevo la duda sobre el cumplimiento de los lineamientos para evitar estos casos.
Felipe García Altamar

Felipe García Altamar

Periodista Bogotá
Gareth Sella es fotógrafo y cineasta, y tiene una productora que realiza contenido de denuncia.
Gareth Sella es fotógrafo y cineasta, y tiene una productora que realiza contenido de denuncia.

Superado el segundo pico de la pandemia, las manifestaciones retornaron a las calles de Bogotá, y no de la mejor forma. Gareth Steven Sella, de 24 años, se convirtió en el nuevo rostro de los excesos en medio de las protestas y su situación siembra de nuevo dudas sobre cómo se realizan y acompañan las manifestaciones en la capital. En una movilización estudiantil, que se adelantó el pasado miércoles, Sella recibió un fuerte impacto en su rostro y todo indica que, en el mejor de los escenarios, solo recuperará un 10 % de la vista por su ojo izquierdo. No hay certeza sobre las circunstancias en que resultó herido, pero el hecho evidencia una vez más los trágicos resultados de los choques entre manifestantes y agentes de la Policía.

Su caso también reabre una vieja discusión: por un lado, hasta qué punto es necesario el uso de la fuerza del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y, por otro, cuál es el papel de las organizaciones que lideran las movilizaciones en evitar las confrontaciones, cuyo resultado siempre es lamentable. Pero más allá de eso, la situación pone sobre la mesa la efectividad de los protocolos que diseñó la Alcaldía, para evitar que se repitan casos como el de Dilan Cruz o los 592 de violencia policial que se reportaron el año pasado y de los cuales el 67 % ocurrieron entre el 9 y 11 de septiembre.

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Sobre este asunto hay varias consideraciones y puntos de vista que dependen de la versión que se crea. Por un lado, está la de la Policía, que sostiene que Sella estaba encapuchado durante la movilización y descarta, por ahora, que uno de los agentes le hubiera disparado, pues indican que el protocolo se cumplió y primó la intervención de los gestores de convivencia de la Secretaría de Gobierno.

Incluso, el general Óscar Gómez, comandante de la Policía de Bogotá, aseguró que ni la revisión de las cámaras de seguridad del centro de Bogotá, donde ocurrió el hecho, sirvió para detectar el momento exacto en que Sella resultó herido. “Logramos evidenciar que los zapatos que utilizaba también los llevaba una persona encapuchada. Llevaba un overol y una máscara negra”, dijo. Por la confusión de la escena, también sugirió que los responsables hubieran sido los propios manifestantes, pues “ellos mismos lanzaron bastantes piedras y no sabemos si resultó herido ahí o por otro artefacto”.

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Otra cosa indican los familiares del joven y quienes lo acompañaban durante la movilización. Su teoría es que se trató de un disparo con un arma de letalidad reducida para controlar desmanes en las marchas (conocida como marcadora) que, según los protocolos, debe dispararse de forma parabólica para evitar heridas de gravedad.

Kimberly Sella, hermana mayor del joven herido, manifiesta que, de acuerdo con lo que él les ha comentado, “el Esmad estaba alborotado” y él, como uno de los líderes de los Escudos Azules (grupo de jóvenes que buscan defender y controlar al resto de los manifestantes con improvisados escudos de cartón y máscaras antigás), “empezó a mover a la gente, pero volteó a la izquierda y vio cómo le dispararon en el rostro. No tiene idea con qué, pero de inmediato sintió el ojo adormecido”.

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Otro de los líderes de los Escudos Azules, a quien conocen como Amok, cree que los fallos en los protocolos se dieron desde que se citó la marcha. “Hay unas directrices y una serie de pasos para la intervención del Esmad, pero desde que inició los antimotines hicieron presencia y estuvieron ‘mostrando los dientes’ con sus armas. Tampoco existió alguna charla o garantía antes de la intervención”.

El líder reconoce que, aunque no está definido como un protocolo, también hubo fallas en tener de nuevo infiltrados sin discurso político alguno, “que llegan directamente a romper y luego, cuando llega el Esmad, desaparecen”. Por último, justificó el uso de la máscara de gas y el traje de bioseguridad, que no son ilegales y son una especie de “camuflaje”, porque consideran que luego de las marchas van a ser objeto de seguimientos o investigaciones. “No podemos ser tan ingenuos y utilizamos formas para marchar de forma segura”.

Mientras avanza la investigación sobre cómo ocurrieron los hechos, desde el Distrito hay una posición que pide no estigmatizar a los jóvenes por los atuendos que usan en las marchas. Así lo expresó la alcaldesa Claudia López, quien aseguró que en efecto el artefacto que impactó a Sella fue disparado “pese a estar expresamente prohibido por mis instrucciones y los protocolos de la Alcaldía”.

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¿Quién es y cómo está Sella?

Lo primero que aclaran sus allegados es que no es estudiante, como se dijo en varias ocasiones. “Hace dos años es profesional en cine y TV de la Escuela de Artes y Letras”, dice su novia, Camila Reyes, quien lo describe como una persona que siempre ha estado interesada en labores sociales y temas políticos. “Tiene su posición política muy marcada en contra de las injusticias y el Estado. Él utiliza el arte para denunciar y nunca ha sido violento. Mucho menos es la persona que tildan en redes sociales de vándalo”.

A Sella le hicieron una examen de vista para descartar daños generales en la visión, porque sentía que estaba viendo borroso. Ya hubo una intervención quirúrgica inicial y ahora deben hacerle una segunda, pero según su familia no percibe luz. ”El doctor dice que lo máximo que puede recuperar es un 10 % de la vista, aunque tocará esperar la segunda intervención e incluso una tercera”, dice Kimberly, su hermana, quien transmitió un llamado del joven a los manifestantes para que no teman y que hay que seguir movilizándose de forma pacífica sin dejarse amedrentar.

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