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Seguridad en Bogotá 2026: ¿por qué tenemos más miedo si hay menos delitos?

Pese a que el primer bimestre del año mostró una reducción en todos los delitos de alto impacto, la percepción ciudadana y el cibercrimen desafían el éxito de las cifras.

Alexánder Marín Correa

21 de marzo de 2026 - 11:00 a. m.
El aprehendido tenía antecedentes penales.
Foto: MEBOG
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El video del violento asalto a un vehículo, que esperaba el cambio de semáforo; el del asesinato de un empleado del Acueducto, mientras esperaba el SITP; el de un sicario que disparó contra el administrador de un bar en Barrios Unidos, o cualquiera que difunda un delito en Bogotá (sin importar si es viejo o reciente) se viraliza y con ello, el miedo entre los ciudadanos. “A la ciudad se la tomó la delincuencia”, se oye decir.

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Pero detrás de esa percepción está la realidad que muestran los datos: los delitos de alto impacto y la victimización cumplen dos años con tendencia a la baja, lo que demuestra que hay una lucha contra la delincuencia, que se traduce en resultados, pero que no alcanza a permear de forma contundente la sensación de inseguridad de los bogotanos, la cual, sumada a la desconfianza en las instituciones y en la justicia, se mantiene en niveles altos (66,2 %).

Los indicadores del primer bimestre del año lo confirman. Mientras la Secretaría de Seguridad muestra cómo entre enero y febrero se registró el desplome de casi todos los indicadores de criminalidad, la paranoia colectiva se dispara: solo el video del asalto del vehículo (cuyas víctimas rechazaron la ayuda de la Policía) tuvo casi 300 mil visualizaciones en la red social X (antiguo Twitter).

Para completar, tal parece que algunos buscan mantener el régimen de miedo, como la cuenta en X @InesBetancur1 que aprovechó la coyuntura para difundir como actual un video de un robo de 2022. Estos personajes se aprovechan de una práctica que viene creciendo en redes: el 23,4% de los ciudadanos reconoce que ve contenido violento (atracos, peleas) “muy frecuentemente”. Pero ¿cuál es el presente en cifras de la seguridad en la capital?

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El quiebre de 2026

Los datos del primer bimestre de 2026 (enero y febrero), en comparación con el primer bimestre de 2025, muestran una mejora casi sin precedentes, en los delitos de alto impacto, consolidando una tendencia que comenzó en 2025. Por ejemplo, el homicidio cayó 12,5% (pasó de 176 casos a 154) y los delitos que más han golpeado la percepción de seguridad, también: las denuncias por hurto a personas cayeron 38,3% (de 21.088 a 13.017 casos); a residencias, 22%% (1.012 a 786); a comercio, 74,8% (de 1.795 a 452); de automotores, casi 32 %, y a bancos se mantiene en ceros.

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A esto se suma disminuciones considerables en secuestro (-92%), extorsión (85%), delitos sexuales (49,7%), violencia intrafamiliar (29%) y lesiones personales (8,3%). Quiere decir que este año comenzó con 12 delitos de alto impacto a la baja, superando la tendencia de 2025, que cerró con una reducción en 9 de 12 indicadores de criminalidad, salvo lesiones personales, la violencia intrafamiliar y secuestro, que este año comenzaron a ceder.

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Estos resultados, vale recordar, quiebran el deterioro sostenido de la seguridad en la ciudad, que se registró entre 2021 y 2023, cuando la balanza estaba al revés: 10 de 12 delitos estaban al alza. Hoy, según la administración, ese vuelco representa los mejores indicadores en un lustro para categorías como el hurto automotor (-36,9% en el bimestre de 2026) y la extorsión, que pasó de 330 casos a apenas 47 en el mismo lapso, una caída del 85,8%. El asunto es que, mientras las autoridades celebran con estadísticas en mano, la gente sigue sin creer.

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La ofensiva institucional

El panorama lo complementan las cifras de un trabajo de articulación institucional que, en 2025, por ejemplo, reportó un total de 34.251 capturas por diversos delitos, muchas de ellas relacionadas con golpes a las estructuras de crimen organizado. Dicen las autoridades que, a través de diversas operaciones, impactaron a 583 organizaciones, destacando acciones contra el ‘Tren de Aragua’ y ‘Satanás’. En un solo despliegue capturaron a 43 criminales, incluyendo a cabecillas como alias ‘Chino San Vicente’ y ‘Caracas’.

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Además, se contabiliza la recuperación de 1.071 automotores y 1.351 motos; el decomiso de 14,3 toneladas de estupefacientes y 1.513 armas de fuego. Sin contar el refuerzo de 1.004 nuevos policías (aunque persiste el déficit), la creación de los gestores del orden (para que la Policía se concentre en patrullar), el aumento de cámaras de videovigilancia privadas disponibles en 74,8%, y el esfuerzo por disminuir el hacinamiento carcelario de 172% en agosto de 2024 a 52,7% en marzo de 2026.

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Realidad estadística vs. percepción ciudadana

Por eso, al margen del fragor de las redes sociales, el conocer y analizar las cifras permite ver un panorama de mejora que, de cierta manera, valida la encuesta de percepción y victimización, de la Cámara de Comercio. Allí, si bien muestra que sigue siento alto el porcentaje de personas que consideran que la seguridad ha empeorado (66,2 % en 2025), al ampliar la mirada hasta 2021, cuando la percepción llegó a 87,7 %, se nota una mejora de 21,5 %. La meta es llegar, al menos, al 41,4 %, cifra de 2016.

Al desmenuzar la encuesta, emergen datos clave que muestran una realidad diferente a la que presenciamos a diario en las redes sociales. Por ejemplo, el indicador de victimización directa, que corresponde a personas que han sufrido un delito en carne propia, bajó al 14,9% (el nivel más bajo desde 2020), aunque hubo más testigos, pues la tasa de victimización indirecta creció de 43 % a 44 %. Para completar, la gente se siente más segura en su barrio (que pasó de 31,8 a 43,6%), y cada vez más personas sienten tranquilidad en Transmilenio (la percepción bajó de 70% a 62%).

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El reto de la confianza

Como se puede ver, Bogotá termina el primer bimestre de 2026 con una victoria técnica sobre el crimen y, de acuerdo con las autoridades, los planes y las gestiones ante el gobierno nacional apuntan a mantener la tendencia a la baja durante todo el año, esperando que la percepción mejore.

Sin embargo, es clave resaltar que la seguridad no es solo conteo de casos, sino un estado de bienestar, por el cual se debe trabajar todos los días, para desterrar el miedo de los espacios públicos específicos -como los puentes peatonales (71,8% de inseguridad percibida) o los potreros (81,7%)- y del imaginario colectivo.

Hay frentes que siguen preocupando. El cibercrimen viene en expansión, con una victimización directa que llegó a 19,4% en 2025 (casi el doble de 2024), con modalidades como llamadas fraudulentas (45,8%) y SMS maliciosos (43,4%); la violencia de género en el transporte, donde el 25,7% de las mujeres afirma haber sido víctima de acoso sexual en el sistema, y que la gente denuncia cada vez menos: el 59,9% de las víctimas no lo hace, porque creen que las autoridades no harán nada.

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Todo esto demuestra que el diseño urbano y la presencia institucional aún tienen deudas pendientes para lograr conectar cifras con percepción. El reto para el resto del año no será solo mantener las flechas de las estadísticas en verde, sino lograr que el ciudadano vuelva a sentir que la calle le pertenece, cerrando la brecha entre el dato frío y el pulso acelerado de quien camina por la ciudad.

Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.

Por Alexánder Marín Correa

Periodista con experiencia en periodismo judicial, investigación, local y de datos. Actualmente editor de la sección Bogotá, del diario El Espectador y asociado de Consejo de Redacción (CdR), organización que promueve el periodismo de investigación en Colombia. @alexmarin55jamarin@elespectador.com
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