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Enrique Vives: juez dicta medida de aseguramiento en centro carcelario
Después de escuchar las intervenciones de todas las partes, la juez Olmis Cotes dictó medida de aseguramiento en centro carcelario en contra de Enrique Vives. El empresario es acusado de atropellar a siete jóvenes, (seis muertos y un menor herido), en el sector de Gaira, Santa Marta. Vives tendrá que enfrentar juicio desde la cárcel.
Después de escuchar las intervenciones de todas las partes, la juez Olmis Cotes dictó medida de aseguramiento en centro carcelario en contra de Enrique Vives. El empresario es acusado de atropellar a siete jóvenes, (seis muertos y un menor herido), en el sector de Gaira, Santa Marta. Vives tendrá que enfrentar juicio desde la cárcel.
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3 Feb 2019 - 2:00 a. m.

Ir en TM o en moto: ¿qué es más barato?

En Bogotá hay 467.519 motocicletas y siguen aumentando. Una de las razones es la inconformidad con el transporte público. Aunque dar ese paso tiene su precio y solo se siente el ahorro si es para uso compartido, los riesgos podrían ser mayores.

Felipe García Altamar - Alexánder Marín Correa /Twitter: @FelipeAltamar - @alexmarin55

En los últimos 10 años se triplicó la cantidad de motocicletas matriculadas en Bogotá, al pasar de 140.485 a 468.000. Una de las razones, según los expertos, es que muchas personas se están bajando del transporte público, no solo por la incomodidad, sino por lo fácil que es comprar este tipo de vehículos. Aunque para muchos la moto puede representar calidad de vida, no sobra recordar que, en promedio, están involucradas en uno de cada cuatro siniestros viales en la ciudad. Un dato más diciente: cada tres días muere un motociclista en las calles.

Saque cuentas: qué tipo de transporte le puede salir más barato ¿Transmilenio o moto? 

Para saber lo fácil que se ha vuelto comprar una moto, basta ir a los almacenes de cadena o consultar por internet. “Trámites sin documentos”. “Respuesta a tu crédito en minutos”. “Paga a través de tu factura de energía”. Las ofertas son tan variadas, los trámites tan sencillos y los planes de financiación tan económicos que parece imposible no caer en la tentación. Algunas cuotas llegan a ser tan bajas que, al compararlas con lo que se gasta una persona mensualmente en transporte, parece ser un buen negocio. Sin embargo: ¿realmente lo es?

Sacando cuentas

Myriam tiene esa duda. Ella no sabe manejar moto, pero dice estar cansada de la odisea que es ir y volver de su casa al trabajo en transporte público. Las madrugadas, la falta de rutas del SITP, que la obliga a pagar transporte pirata hasta una estación de Transmilenio (TM), los tumultos con los que debe luchar a codazos para entrar en un articulado y las nuevas tarifas ($2.400 en Transmilenio y $2.200 en SITP), que empezaron a regir este fin de semana, la tienen haciendo cuentas.

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Su dinámica diaria es la misma. Vive en el barrio San Jorge Sur y su sitio de trabajo queda a 18 kilómetros, en el barrio Morato (Suba). Se levanta a las 5:00 a.m., hace algo de oficio, se organiza y sale a las 6:00 a.m. a buscar transporte. Aunque cerca de su casa pasan buses del SITP Provisional, se demoran o pasan llenos, y como en ellos no tiene la opción de hacer trasbordo, el viaje le sale más caro. Por eso paga los $1.000 que cobra un conductor pirata por llevarla hasta la estación de Transmilenio de Santa Lucía.

Por ser hora pico, el sitio siempre está a reventar y le toca luchar con sujetos más grandes y sin perder de vista su bolso, para lograr un cupo en un articulado. Aunque el bus que le sirve pasa cada 10 minutos, pueden pasar 30 minutos antes de subirse a uno. Tras 40 minutos de recorrido, finalmente llega a la estación al frente del Éxito de la calle 80 con carrera 68. De ahí camina 20 minutos para llegar a su empresa. Si le va bien, gasta cuatro horas en ir y volver, lo que equivale a pasar 48 días continuos al año metida en un bus.

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Los costos de este desplazamiento los tiene claros: a diario gasta mínimo $6.800, que multiplicados por los 24 días que trabaja al mes (lunes a sábado) equivalen a $163.000. Como el auxilio de transporte para este año quedó en $97.000, ahora sabe que cada mes tendrá que sacar $66.000 de su salario para completar el presupuesto. Por esta razón, las promociones de los fabricantes de motos suenan atractivas.

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Moto nueva

La oferta que la puso a sacar cuentas fue la que encontró en un centro comercial: estrene pagando $122.000 mensuales. A simple vista, el negocio parece atractivo, pues el ahorro sería de $41.000 sobre lo que gasta viajando en Transmilenio. Esto sin contar que ya no tendría que madrugar tanto y sus cuatro horas de viaje en transporte público se reducirían en la mitad. Para ella son indicadores que se traducen en mejorar su calidad de vida.

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Sin embargo, descubre que debe considerar los gastos adicionales que implica dar el paso del bus a la moto, en especial el primer año. Para empezar, están la matrícula de la moto ($217.000), los accesorios (cascos, impermeable y maletero) y, como no sabe manejar, el curso de conducción ($600.000 en promedio) y la licencia ($138.000). Estos solo los debe pagar una vez.

A estos se suman otros que son constantes, como el pago de parqueadero (mínimo $30.000 mensuales); combustible, mantenimiento (depende del uso), y el Seguro Obligatorio (SOAT, $480.100), que debe comprar cada año. Al dividir todos los valores asociados al nuevo vehículo, la atractiva cuota de $117.000 se convierte en un gasto mensual que alcanza los $340.000 en el primer año. Luego de sumar y restar, sabe que definitivamente no puede asumir ese gasto sola.

No obstante, la posibilidad de mejorar sus tiempos de desplazamiento mantienen la idea en su cabeza. Por eso, al igual que muchos hogares bogotanos, está pensando en buscar un socio. Su hermana tiene casi la misma ruta y los mismos horarios. Si la transporta, podrían compartir gastos. Con lo que ambas destinan mensualmente en pasajes sí alcanzaría para la cuota. El primer año solo ahorrarán tiempo, a partir del segundo la cuota disminuye (en promedio a $249.000) empezando a ahorrar tiempo y dinero.

¿Y la seguridad?

Hasta ahora, Myriam ya tiene claridad en lo financiero. Sin embargo, hay un aspecto que debe contemplar, si finalmente decide bajarse del bus: la seguridad vial. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Movilidad, luego de los peatones, los motociclistas son los actores viales más comprometidos en accidentes de tránsito.

Las estadísticas indican que el año pasado las motos estuvieron involucradas en 9.297 accidentes de tránsito de los 36.952 que se registraron en las vías de la capital. Es decir, cada 57 minutos hay un choque en el que resulta lesionado un motociclista. Aunque la cifra preocupa, también es clave resaltar que la relación entre la cantidad de motos y las víctimas fatales hoy es menor. Mientras en 2008, con 140.485 motos matriculadas, murieron 103 conductores (uno por cada 1.363 motos), el año pasado, con    467.519, fallecieron 148 (uno por cada 3.158).

Es lógico que con el crecimiento del parque automotor también crezcan las cifras de accidentes. Sin embargo, para los expertos en movilidad hay otros factores que explican esta situación. Según comentan, la falta de educación vial, los pocos controles y las políticas flexibles para las motos son las razones que ilustran este fenómeno.

La responsabilidad de la educación vial, compartida entre los motociclistas y las escuelas de conducción, es para Néstor Sáenz, consultor en sistemas de transporte, un factor vital que se está obviando en el análisis. “Al bajarse a la vía, los nuevos motociclistas entienden problemas como el estado de las calles o los factores climáticos. Además, los novatos son los que, por lo general, manejan a altas velocidades, zigzaguean entre vehículos y transitan con pocos elementos de protección”, dice.

Y agrega: “Las escuelas de conducción son demasiado costosas y muchos prefieren aprender por su cuenta, para luego sacar la licencia. Por todo esto, muchos usuarios de transporte público pasan a la moto sin tener la educación vial”. Como solución, Sáenz sugiere que el Distrito subsidie cursos de conducción o genere estrategias para que los motociclistas tengan buenos elementos de protección.

Para Ricardo Montezuma, Ph.D. en movilidad y urbanismo, la causa sería la falta de políticas rigurosas para adquirir y conducir motos. Agrega que las medidas de control son insuficientes para controlar los malos comportamientos de algunos motociclistas novatos. “Los impuestos son muy bajos, no tienen pico y placa y, en general, tienen pocas restricciones. Es un vehículo fácil de adquirir y usar, y cada vez atrae nuevos mercados, como estudiantes, mujeres y ejecutivos. Pero, también, el mal comportamiento se ha desbordado y muchos llegan a conducir con agresividad. Hay un volumen alto de motos y la capacidad de control es marginal frente al número de policías y cámaras”.

En lo que los expertos coinciden es que, desde que el transporte público masivo siga teniendo problemas de aglomeración, frecuencias e inseguridad, la insatisfacción seguirá creciendo y los ciudadanos se irán bajando cada vez más de los buses. “Mejorar el transporte e incentivar el uso de la bicicleta sería lo único que frenaría el boom de las motos. Mientras siga bajando la calidad del transporte, sea costoso y con mala percepción, habrá un porcentaje de usuarios que seguirán contemplando pasarse a la moto. Y como cada vez cuesta menos, los hogares de bajos ingresos lo están convirtiendo en el carro familiar, porque ven un aumento relativo en sus ingresos”, remata José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional.

Para mejorar la calidad del transporte público, el Distrito ha lanzado varias estrategias de seguridad y reorganización de rutas y frecuencias, que por ahora no parecen tener mayor impacto en la calidad del servicio. Para atajar los índices de siniestralidad vial tiene todas sus apuestas en el enfoque Visión Cero, que pretende disminuir radicalmente los accidentes (35 % menos en 2026) mediante acciones de prevención. La Secretaría de Movilidad también resalta la capacitación y sensibilización en seguridad vial para más de 30.000 motociclistas desde 2016.

Myriam hoy es la imagen de miles de usuarios de transporte público que se enfrentan al dilema de seguir viajando en bus o tener su propio medio de transporte. Seguro serán muchos los aspectos que tendrá que analizar, desde lo financiero, pasando por su calidad de vida, hasta qué tan preparada está para tomar el control de un vehículo rápido y más libre, pero con altos riesgos en la calle. La decisión queda en sus manos.

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